En forma exclusiva, HELVECIA entrevistó al Director de Tránsito de Colonia, Luis Carlos Pereira Da Silva, quien reflexionó acerca de una problemática que compromete a toda la sociedad. De un modo u otro (conduciendo un vehículo, como acompañante, pasajero o peatón) todos tenemos participación en un aspecto neurálgico del quehacer y desarrollo de una comunidad.

Pereira Da Silva, quien fue Sub Jefe de Policía de Colonia en el período anterior, dijo que “acepté el desafío de Moreira (para ocupar la Dirección de Tránsito) porque es Colonia”
Dijo que Colonia se diferencia en mucho al resto del país, “especialmente en la zona Este”, por lo que aseguró que “nosotros hemos tenido especial cuidado con Nueva Helvecia y sus zona adyacentes, con localidades tan cercanas como Colonia Valdense, La Paz, Cufré, Rosario, Florencio Sánchez, las Playas”
Para esta zona, la Dirección de Tránsito tiene base en Rosario, donde Pereira Da Silva recuerda, emocionado, que hace muchos años “escuché la última retreta de mi vida”.
Destaca las numerosas Comisiones y grupos “que trabajan de manera diferente al resto del país”, incluso en lo que refiere al tránsito donde una Comisión toma el tema, se asesora con la UNASEV (Unidad Nacional de Seguridad Vial) “y realiza actividades de educación vial”
En este punto, Pereira destacó la tarea de la Intendencia que, “desde hace varios años, no desde que estoy yo”, tiene un Programa de Educación Vial, que está a cargo del Inspector más antiguo de la Dirección de Tránsito, Julian Darwich, llegando a todas las escuelas primarias del Departamento, “con una excelente relación con la Inspección Departamental de Primaria”.
Dijo que el propósito es llegar a la formación de los docentes, para que la Educación Vial pase a formar parte de la currícula escolar.
En estos momentos, la Dirección de Tránsito llega a las Escuelas en un ómnibus transformado en aula móvil.
En él, “los niños desarrollan la movilidad urbanas y son premiados por sus progresos”.
También hay otro Programa, a nivel de Secundaria (Liceos y UTU) denominado “Mi primera Licencia”, que capacita a los adolescentes y jóvenes para acceder a su primer permiso para conducir.
“No se trata de una charla, sino de un curso evaluativo”, informó Pereira, agregando que ese curso “es lo mismo que concurrir a una Academia de Conducción”.

Examen para la obtención del PUNC

HELVECIA consultó a Pereira Da Silva sobre los requerimientos para obtener el Permiso Único Nacional de Conducir (PUNC) sobre el cual es frecuente oír opiniones de que es muy poco exigente. El Director de Tránsito comparte esa opinión.
Pero recordó que la Dirección de Tránsito recauda, pero no administra ese recurso, que se vierte a las arcas generales de la Intendencia.
Entonces, Pereira señala que para cualquier acción a realizar, depende de otra Repartición Municipal.
“Lo que se hace, lo hacemos todo con solicitudes a otras áreas, incluso la adquisición de uniformes y equipamiento de los Inspectores”, dijo.
Agregó que “por un lado es bueno, porque implica un doble control, no se manejan valores y eso le da transparencia a la gestión. Pero por otro lado, se producen los reclamos que hace la gente que cree que nosotros disponemos de todo”.
Dijo que cuando la Dirección de Obras dispone el pavimento de una calle, lo que puede hacer Transporte es “aconsejar o no” la instalación e de una lomada.
Sobre el examen para obtener el Permiso de Conducir, dijo que “deberíamos tener un país unificado y lamentablemente no lo tenemos”.
Señaló que el sistema de tránsito en Uruguay se basa en el de España, que tiene manuales de manejo que no se aplican en nuestro país, lo que le hace compartir el concepto de que los exámenes sean tan poco exigentes.
Admite que Colonia, por su historia y formación, luce un nivel de educación y cultural que se destaca en el país.
Sin embargo, considera que si esos manuales españoles se aplicaran, muchos no se adaptarían a una exigencia superior (“los manuales españoles son de nivel académico”) y no aprobarían el Permiso de Conducir. “Es la Ley del mínimo esfuerzo. La Ley es para otros, no para mí”, enfatizó.
Dijo que hay quienes dicen que acceder a ese manual les significa “perder tiempo” y por eso no lo leen.
Pero Pereira señala otra particularidad, que es, dice “que la siniestralidad no se ve desde el lado que debe verse”.
Y afirma que “la siniestralidad es producto de la mezcla de la ignorancia y arrogancia, pero ¿Cuántos están dispuestos a escuchar eso?”
Por eso, y en referencia a la calidad y los alcances de los exámenes, dijo que los mismos, “son un reflejo de la realidad”.
De todos modos, señala que Colonia, en un ranking nacional, está segunda o tercera en cuanto al respeto por las reglas de tránsito, a su normativa y aplicación.
“De hecho, manifestó, podemos decir que estamos varios años adelante de otros Departamentos”, lo que atribuye a las características del Departamento, no sólo por el tipo de producción que mueve constantemente un flujo importante de transporte, sino el turismo y el atractivo que presenta para uruguayos y extranjeros.

Escaso personal
HELVECIA preguntó a Pereira Da Silva sobre la disponibilidad de Personal para la atención del tránsito. Dijo que el se debe a la política departamental de la Intendencia y no quiso opinar sobre causas y necesidades.
De todos modos, mencionó que al ingresar al cargo, tuvo 13 funcionarios más y se multiplicaron los lugares donde se expiden los Permisos de Conducir, además de las tres bases: Colonia del Sacramento, Rosario y Carmelo.
Asimismo, se inició la expedición de Permiso Profesional en la capital y Carmelo. Para esa tarea, se necesita un aparato psicotécnico con un costo de unos 14 mil dólares. Pereira dijo tener la promesa del Ejecutivo de que adquirirá otro para Rosario.
Además de las tres bases, se expiden Permisos en Nueva Palmira, Florencio Sánchez, Tarariras, Juan Lacaze, en Nueva Helvecia y próximamente en Colonia Valdense.
En cada caso, se necesita un Inspector que tome la prueba práctica y verifique el dominio del vehículo por parte del aspirante al Permiso.
Pereira dijo que las pistas para la prueba no son de manejo, sino solamente de dominio del vehículo, lo que es un requisito mínimo para circular.
Respecto de los 13 Inspectores más que encontró al asumir, dijo que es frecuente que se los derive a otras Reparticiones y no se compensa a Tránsito con más personal.
En definitiva, dijo que para todo el Departamento tiene seis funcionarios, a los que se sumaron dos más por el nuevo programa de Trabajo Solidario, que fueron destinados a señalización y pintura.
Pereira dijo que con la cantidad de actividades y eventos que se realizan en el Departamento, muchas veces Tránsito no cuenta con todos los funcionarios que serían necesarios. y se debe recurrir a otros organismos como Prefectura, Jefatura de Policía y Caminera.
“Trabajamos bien con ellos, pero ellos tienen la misma o peor carencia de Personal que nosotros”, manifestó.
Sobre la tarea de fiscalización y aplicación de infracciones que parte de la población considera un afán de recaudación de los Inspectores, más que una vigilancia adecuada y porque esos funcionarios perciben un porcentaje por las multas aplicadas, Pereira dijo que “quien resuelve al respecto no es Tránsito, sino el Ejecutivo y también la Junta Departamental”.
Recordó que décadas atrás, cuando se iniciaron las fiscalizaciones, se había dispuesto que la recaudación por infracciones sería el único ingreso de los Inspectores.
Finalmente se llegó a determinar un sueldo y un porcentaje de las multas.
Pereira señala que “si bien se busca la unificación de todo el país, cada Junta Departamental es la que fija el porcentaje, a iniciativa del Ejecutivo”.
Ello determina que no exista un criterio único y, de hecho, en Colonia, del 30% se bajó al 20% que rige actualmente.
Pero, además, ese 20% no va directamente al funcionario, sino que va a Hacienda y desde allí, luego, se reparte.
Pereira dijo que la mayor recaudación de la Intendencia es por Empadronamientos, que no recauda Transito, sino Hacienda.
Señaló que hubo una disposición del Intendente para que se buscaran medidas alternativas al cobro de la multa, “para evitar lo que la gente ve como una “cacería”.
Se logró bajar un 64% el volumen de multas, yendo a aquellos aspectos que pueden revertir gravedad o cubriendo aquellos espacios que, por sus características son zonas de riesgo.

Siniestros
Pereira recordó algo que “tal vez mucha gente no tiene en cuenta”: el hecho de que ya no se habla de “accidente” sino de “siniestro” de tránsito. Los primeros son aquellos que no podrían evitarse de ningún modo. Los segundos, lo que ponen de manifiesto el factor humano: la impericia, la negligencia, la irresponsabilidad, etc.
Por ello, las infracciones no se aplican al libre criterio del Inspector, sino que pasan por revisaciones técnicas y legales de las cuales surgirá el cobro o no de las mismas.
Pereira informó que cada jueves, se asignan las tareas a cumplir por cada funcionario, con lo cual se desestima que quien no es destinado a la fiscalización, no podrá imponer ni cobrar multas.

Responsabilidad comunitaria

Luis Carlos Pereira Da Silva considera que la problemática del tránsito es más bien de conciencia comunitaria.
Manifiesta que tanto el conductor como el peatón y todos, sin excepción, quienes transitan la vía pública, manifiestan una que puede catalogarse de indolencia en el comportamiento cotidiano.
No solamente en la conducción de un vehículo o en el tránsito por una vereda o senda peatonal, sino en otras manifestaciones como la reunión y aglomeración de personas en lugares públicos como ramblas y avenidas.
Pereira valora el trabajo de Instituciones que realizan actividades de educación y prevención en el tránsito, lo que es un aporte importante, pero hay acciones concretas y muy necesarias, como la creación de espacios, “meterse en los grupos, hablar, dar información”.
No comparte totalmente la educación vial en las Escuelas y centros de Enseñanza, si lo que aportan los docentes y funcionarios viales, una vez que finalizó la clase o el curso, no está acompañado por la familia y el entorno cercano al niño.
“El niño habla de lo que aprendió, pero ve que su papá lo lleva a la escuela sin casco, sin chaleco”, en un vehículo deteriorado y no apto para circular.
“El niño ve eso y a quien va a creer lo que es correcto? Es su papá, su ser amado en el que confía plenamente”.
Entonces, “al niño, después que lo saturamos, le ponemos un espejo de circo, distorsionado” expresó.
Para Pereira Da Silva, hay otros lugares donde la educación vial puede ser más efectiva: las fábricas, los cuarteles, “donde se nuclee gente que tenga cierta obligatoriedad de escuchar.
También cree que se debe prohibir la charla porque “no hay peor sordo que el que no quiere escuchar”
“Yo doy una charla, la soporta, hasta cabecea y cuando termina sólo recuerda ese sopor. Y la persona que le da la charla viene en potestad de Dios, yo soy todo, venga y hagan lo que yo digo. Pero no permite ni deja nada”.
Por eso, Pereira Da Silva enfatiza que “quien quiera algo, va a tener que soportar cursos”.
Por ello, informó se está trabajando con los choferes de empresas departamentales, “que son los que andan en la calle”.
El Director de Tránsito espera que la Intendencia de Colonia pueda contratar nuevamente al Ing. Lucas Facello, Experto en Seguridad Vial, al que definió como “la palabra académica” para continuar con la revisión y organización del tránsito de nuestra zona.

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