El análisis de rentabilidad es un indicador de gestión clave a la hora de medir la eficiencia del establecimiento agropecuario y probablemente sea el que tenemos más pendiente en la diaria.
¿Pero qué es realmente y qué aspectos tenemos en cuenta para analizarlo de forma correcta? Si te interesa este punto acá te dejamos unas definiciones básicas que no está de más y recordar las claves para entender cómo se conforma la medición de rentabilidad.
Partimos de la base de que la rentabilidad es el beneficio que obtenemos considerando la inversión que tuvimos que hacer desde nuestro establecimiento agropecuario para realizar una actividad. A la rentabilidad la medimos en términos porcentuales contemplando el margen bruto sobre la inversión. Algo importante a remarcar, es que no alcanza con medir en términos absolutos cuánto dinero nos quedó en el bolsillo al final de la campaña. Siempre tenemos que medir la rentabilidad haciendo la relación entre el resultado bruto de la unidad de negocio (margen bruto) y lo que se invirtió – gastos – para trabajar o poner en marcha ese negocio.
Vamos con un ejemplo muy simple: Si el margen bruto es 5000 dólares y la inversión fue 40000 dólares, entonces la rentabilidad es del 12,5%.
Lo interesante de medir de esta forma la rentabilidad es que nos permite comparar, en términos porcentuales, un negocio con otro. Esto se puede hacer, incluso, fuera del sector agropecuario, ya que deja de lado los valores absolutos del dinero que muchas veces nos tienden a marear.
Gracias a la comparación, ya sabemos que, por ejemplo, si la unidad de negocio agricultura da 13% de rentabilidad y la de Ganadería 11%, entonces quiere decir que es más rentable el negocio de agricultura, independientemente del dinero que se haya invertido en cada uno.
A partir de comprender la importancia de calcular la rentabilidad y saber cómo compararla contras unidades de negocio, desde Grupo Cencerro te dejamos tres pasos a seguir a la hora de calcular tu rentabilidad

Pasos a seguir para calcular correctamente tu rentabilidad:
1- Armar los márgenes brutos de todas las unidades de negocio.
2- Identificar la inversión que se hizo para ejecutar la actividad.
3- Calcular el porcentaje de rentabilidad de cada unidad de negocio y compararlas entre sí.

Una vez que tengamos la rentabilidad de cada unidad productiva podremos comparar cual de todas hace valer más nuestra inversión y saber si vale la pena multiplicarla o no (comparándola con otras variables). Esto es clave en el sector agropecuario porque en la mayoría de las explotaciones hay muchas unidades de negocio.
Desde Grupo Cencerro creemos que cada empresa es un mundo que hay que analizar individualmente y por eso acompañamos a productores a que puedan evaluar sus unidades como un primer gran paso hacia construir un gerenciamiento eficiente del negocio. Porque “lo que no se mide no se puede mejorar”.

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