Cuando Fabricio comenzó a correr atrás de la pelota vestido con la camiseta anaranjada del ya extinto Club El Parque (hoy Nacional) está claro que solamente pensaba en divertirse y disfrutar, algo que hacen todos los niños que juegan en el fútbol infantil.
Si bien sus condiciones desde ese tiempo eran evidentes estaba claro que el camino en el deporte más popular de nuestro país es sumamente complicado y lleno de obstáculos, algo que el “Grillo”, porque tiene el mismo apodo que su padre, quien también fue un gran jugador de nuestro departamento, fue descubriendo con el pasar de los años.
Se formó en su Nacional de Nueva Helvecia y tiempo después, cuando con menos de 18 años era campeón del interior de clubes y en la Sub 18 de Colonia, en uno de esos planteles históricos dirigidos por Carlos Rodríguez, viajó a la capital para jugar en las formativas de Danubio.
Allí siguió su progreso en el fútbol y cuando parecía que estaba por debutar en Primera División se sintió defraudado por los manejos de ese deporte, por los negocios y decidió dejar todo para volver a nuestra ciudad.
Se puso a estudiar y en ese tiempo le surgió la oportunidad de hacer un viaje con amigos, a Nueva Zelanda, no lo dudó y se fue. Estuvo en la otra punta del mundo un año entero, lejos del fútbol pero siendo muy feliz.
Nuevamente en Uruguay jugó otra vez para Nacional hasta que Central de San José, uno de los equipos más grandes del interior, lo fichó y allí además de ganarse un lugar sumó nada más y nada menos que dos copas del interior más a su palmarés, convirtiéndose de esa forma en el futbolista de nuestro departamento que más veces levantó la “orejona”.

SIEMPRE CON LA PELOTA
Fabricio es hijo de Gustavo “Grillo” González, un ex jugador que brilló en su época, y estaba claro que el botija, quien hoy lleva el mismo apodo que su padre, también iba a patear la pelota, no podía fallar.
Sobre su época en el fútbol infantil Fabricio recordó que “arranqué cuando estaba El Parque todavía, después pasó a ser Nacional, pero tengo la camiseta anaranjada guardada en casa” y agregó que “en ese tiempo tuve que pasar situaciones complicadas porque no sabía manejar los nervios y muchas veces me ponía a llorar y no iba a jugar”.
Con el pasar de los años y la experiencia fue aprendiendo a “canalizarlo”, según él mismo nos explicó y “ahora me gusta, lo hago y lo disfruto, sino no jugaría al fútbol”.
El “tricolor” de nuestra ciudad en esa época, cuando hizo las formativas, era uno de los grandes animadores de los certámenes departamentales, con planteles dirigidos por Daniel “Tomera” Méndez.
Allí recordó que “perdimos varias finales pero ganamos la última, justo antes de irme a Montevideo”.
Ante nuestra consulta sobre su posición, para conocer si siempre había jugado como número 5, nos dijo que “siempre en el mismo lugar, a veces algún técnico me quiso poner más por afuera como jugaba mi padre pero no rendía, no estaba acostumbrado, pero he ido variando, tuve épocas más posicional, otras donde me soltaba un poco y también en las que pagaba más (risas)”.

DANUBIO, UNA EXPERIENCIA AGRIDULCE
Con menos de 18 años y dos títulos de gran importancia bajo el brazo, Fabricio fue observado por Danubio y decidieron llevarlo, nada más y nada menos que junto a otro futbolista que allí la rompió como lo es el tararirense Federico Ricca.
A Danubio llegó en 2011 un poco después de “haber salido campeones con la selección de Colonia Sub 18” nos dijo y agregó que “comenzamos yendo con Federico una vez por semana y a mitad de año nos ficharon, nos fuimos juntos a jugar allá”.
En el equipo de Maroñas estuvo durante varias temporadas. Comenzó jugando en Quinta División, pasó a Cuarta y llegó a Tercera, lugar en el que se destacó y por ello fue convocado en reiteradas ocasiones para entrenar con el plantel de Primera División que dirigía Leonardo Ramos, hoy técnico de Peñarol.
A pesar de haber estado integrando el plantel que salió campeón uruguayo en la temporada 2013/14, decidió que su etapa allí había terminado.
Sobre eso explicó que “cuando estaba en tercera siempre me alternaban, me subían para hacer ejercicios con Primera, fútbol y estaba motivado” pero “después de ser campeones no me llamaron para el plantel y cuando me llegó el mensaje de Tercera sentí que no era lo mismo”.
La gota que rebalsó el vaso fue cuando habló con su representante, del Grupo Casal, y prácticamente desconocían su situación, eso fue suficiente y lo dejó, decidió volver a nuestra ciudad. Danubio, para Fabricio, ya era un capítulo terminado, porque “me sentí tocado, era todo un negocio y no me quise calentar más”.

NACIONAL
Fabricio, hasta su fichaje por Central de San José, solamente había defendido los colores de Nacional de Nueva Helvecia y la selección de Colonia.
Del histórico 2010, año en el que el “tricolor” consiguió su único título del interior a nivel de clubes “me acuerdo poco, pero entraba casi todos los partidos, aunque hay cosas que me quedaron marcadas”.
De forma muy sincera, nos contó que “fue un título muy especial porque era algo impensado que va a quedar en la historia más grande, pero no lo disfruté tanto porque, como dije, no me acuerdo de mucho y era muy chico, no tomaba la real dimensión de lo que habíamos conseguido aunque está claro que fue una alegría enorme”.
“Recuerdo llegar a Nacional y ver a la gente, la caravana, en ese momento no entendía como ahora lo que se había conseguido, me hubiese gustado vivirlo siendo un poco más grande”, nos dijo quien para nosotros es uno de los mejores, sino el mejor, número 5 del interior en la actualidad.

EN CENTRAL SE LLENÓ DE GLORIA
Luego de su nueva etapa en el Club Nacional de Nueva Helvecia Fabricio González llegó a Central de San José, uno de los clubes grandes del interior, hasta ese entonces tres veces campeón de la Copa Nacional de Clubes.
En el decano el neohelvético nos contó que se encontró “con un equipo totalmente diferente” porque, además, esa fue su “primera vez afuera de Nacional”. Central, según sus propias palabras, es “un club muy organizado y profesional, es otra cosa, otra organización desde todo punto de vista, jamás nos ha faltado nada, me encontré con algo muy lindo”.
De todas formas, ese tipo de privilegios, si se puede llamarlos de esa forma, conlleva a tener más responsabilidades y “sentimos la responsabilidad de tener que ganar, el club hace una gran apuesta año tras año, hay mucha gente que banca económicamente a la institución pero además hay personas que trabajan muchísimo, se hacen beneficios, rifas, venta de camisetas, hay un gran sacrificio detrás de todo lo que tenemos” aseguró González.
“Central es un club muy grande y a la vista está, ha ganado, hemos ganado todo, eso hay que saber llevarlo, no es fácil, no es para cualquiera estar ahí” dijo el volante central.
De todas formas, teniendo en cuenta las obligaciones y responsabilidades que se tienen por estar en el equipo más ganador del interior, aseguró que “me siento muy cómodo, desde que llegué me trataron muy bien y yo lo hice con mucho respeto porque sabía que había gente más grande que había ganado todo” y agregó que “por suerte me ha ido bien, creo que he rendido y eso ayuda a que pueda continuar”.
Desde que llegó al decano del fútbol “maragato” Fabricio ha conseguido ganar dos de las tres copas que disputó, algo totalmente soñado, porque “es difícil ganar una y nosotros lo hacemos parecer fácil, pero no es así” explicó.
Lo que han vivido durante un año, en el que han ganado dos copas del interior “es algo impensado, no paramos de festejar, creo que ninguno ha caído realmente en lo que estamos consiguiendo pero tenemos que seguir porque la gente comienza a hablar de la sexta”.
Debido a ser un jugador que, normalmente, va fuerte a la pelota y recibe varias amonestaciones por temporada, es que se ha perdido de jugar dos de las tres finales que ganó con sus clubes, sobre eso nos contó que estar afuera es “espantoso” pero “sinceramente me tengo que joder yo, el que más se jode soy yo, no quiero ni pensarlo aunque miren que la del año pasado la jugué” dijo entre risas.

ADRIÁN, UN REFERENTE
En nuestra charla Fabricio nombró a uno de los grandes jugadores que ha tenido el departamento de Colonia a lo largo de su historia, hablamos del gran capitán Adrián Daghero, un histórico, un señor adentro y afuera de la cancha.
“El otro día en el trabajo me dijeron que posiblemente sea el jugador que más veces ganó la Copa de Clubes pero reconozco que hay jugadores como Adrián (Daghero) que han ganado mucho más que yo” dijo González y agregó que “no me siento ni cerca de alguien como él, me falta muchísimo, aparte justamente pensar en Adrián quien ha sido un ejemplo para mí en muchos aspectos”.
Sobre este tema nos contó que Daghero fue un referente muy grande que tuvo en el “tricolor” pero que también, algunos de sus consejos, le han servido en la vida.
“Me dejó muchas cosas y las aplico hasta el día de hoy” nos contó.

TEMPORADA 2023
Desde que Nacional consiguió el ascenso para la Copa Nacional de Clubes – Divisional “A” comenzó a circular el rumor de un posible regreso de González para reforzar el equipo y ante esta consulta nos dijo que “me han dicho pero lo veo difícil, en Central me han tratado muy bien, me quieren y me toman casi como alguien fundamental” además “el campeonato local allá es mucho más largo y competitivo, esas son cosas que te tiran y nosotros queremos seguir peleando todo, en Nacional me tira el corazón”.

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