Helvecia cumple este domingo 4 de febrero sus 110 años de vida ininterrumpida, apenas dejó de editarse un par de meses, mientras se cambiaba de firma.

Es para quien escribe esta nota una alegría enorme, ya que mi familia y yo estuvimos y estamos vinculados muy estrechamente a nuestro periódico Helvecia. Durante ochenta y ocho años bajo nuestra dirección, padre primero y yo hijo después hasta cumplir los cien años. Luego pasó la dirección a Pablo Cribari que la ejerce brillantemente en estos últimos diez años, manteniendo con mucho esfuerzo y responsabilidad, una publicación de muy alto contenido periodístico, independiente y siempre pendiente y a la orden del quehacer de la región.
Vaya en esta grata oportunidad un recuerdo y reconocimiento a los fundadores de Helvecia don Juan Werner Berger y su colaborador Alberto D’Acosta, que allá a principios del siglo pasado, 1914, tuvieron la idea “loca” de fundar, lo que fue en sus inicios una “revista literaria, social y de información general”. En un momento en que todo era difícil, la técnica muy rudimentaria y que exigía mucho esfuerzo físico, las máquinas funcionaban a tracción humana, las dificultades para las comunicaciones y miles más, pero la región necesitaba un órgano de prensa que llegara a su casa con las noticias que esperaban con ansiedad y para eso surgió Helvecia.

Aquel humilde comienzo fue la base de un pujante órgano de difusión escrita, que pese a la dureza del camino emprendido, seguiría ya sin pausas, sin renunciamientos, con la difícil responsabilidad asumida: la de ser factor removedor, elemento fermental de las iniciativas progresistas de la región; caja de resonancia de los acontecimientos registrados y de las gestiones personales que en los distintos campos del quehacer humano, fueran marcando el perfil de las personalidades que protagonizan la vida social, política y cultural de la región.
Hoy día también la situación no es nada fácil, la información brota hasta debajo de las piedras, cualquiera está conectado a los sitios de noticias, pero nada, nada va a ser como, en cualquier momento y en cualquier lugar disfrutar de una amiga fiel, como es un periódico, palpar el papel y sentir el perfume de la tinta y disfrutando de un periodismo escrito, que sin duda es y va a seguir siendo el de mayor calidad.

Durante todos estos años, el pregón de Helvecia ha logrado cosas que tienen que ver con la comunidad toda, con los vecinos, con las instituciones, con el progreso y con el desarrollo. Logros que muchas veces no tienen la “firma” de Helvecia, pero que está su granito de arena. Iniciativas que desde sus páginas invadieron a la opinión pública para hacerse realidad; iniciativas que surgieron tímidamente en círculos pequeños o en inspiradas iluminaciones individuales condenadas al silencio que adormece y aniquila, que encontraron en este periódico el trampolín adecuado, el altoparlante para multiplicar la idea, sembrarla con generosidad, para que luego todos pudiéramos cosechar los frutos.

Deseo que mi querido periódico siga así, como hasta ahora por muchos, muchos años más, en lo posible superándose y llegando a los hogares de la región y del mundo, con las técnicas que estén al alcance de sus posibilidades en este mundo que está continuamente cambiando, a veces para mal, pero en general para lograr el bienestar de todos.
Un saludo especial para su director Pablo Cribari y para todos sus colaboradores, la mayoría de ellos muy queridos y recordados, que hacen posible la continuidad de Helvecia.

Por Alfredo Stutz Mourglia

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