Nos hemos acostumbrado a presenciar cómo las casas se inundan y las personas pierden sus posesiones, acumuladas con gran sacrificio. A menudo, estas inundaciones afectan a viviendas que se encuentran lejos de ríos, arroyos y cañadas. La causa suele ser el agua de lluvia, que tras meses de ausencia, de repente cae con fuerza un día. Si a esto le sumamos desagües sucios, obstruidos o inexistentes, el agua rebaza cualquier alcantarilla e inunda las casas.

Los ciudadanos pagan impuestos y contribuciones municipales con la expectativa de que la Intendencia Departamental y los respectivos Municipios cumplan con su función esencial: proporcionar calles, limpieza y alcantarillado. Esto está consagrado en la génesis constitucional de estos niveles de gobierno.

Sin embargo, la ineficiencia y la falta de eficacia impiden que se realice correctamente el trabajo para el que fueron elegidos. Se desaprovechan meses de sequía que podrían utilizarse para realizar reparaciones, limpiezas y mejoras. Como consecuencia, la gente se ve obligada a ser evacuada, pierde sus pertenencias y se conforma con recibir ayuda gubernamental, como un camión para sacar sus pertenencias, colchones secos, un lugar donde dormir y una olla para comer. Agradecen estos beneficios, pero lo que han perdido no se les devuelve.

Las autoridades suelen culpar a la Naturaleza y al cambio Climático para justificar su inoperancia y falta de importancia hacia la gente, que, conceptualmente, es la verdadera autoridad de una democracia y “Emana de vosotros”, los empleados municipales desde el Intendente hasta el último ingreso.

Existe personal, tecnología y dinero para solucionar y prevenir estas situaciones. Sin embargo, lo que escasea es la voluntad o capacidad para ejecutar acciones preventivas.

Lo mismo ocurre con los arroyos y ríos, como el Río Rosario. Si se dragara hasta su desembocadura y se limpiara su cauce dentro del territorio departamental, sería un espectáculo navegable y no habría más inundaciones en Rosario, incluido el Barrio La Estación. Sin embargo, no se quiere utilizar ni el ingenio ni el dinero. En lugar de ello, se recurre a la beneficencia y la acción social con los desplazados, lo cual algunos consideran más beneficioso electoralmente.

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LISTA 32.-

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