Pixar ya es palabra mayor en el mundo de la animación. Fundada en 1986, produjo diez años después la primera película de la historia en ser animada por computadora, Toy Story. Teniendo todo para destacarse por el aspecto visual de sus títulos, decidieron siempre apostar a más y crearon una forma muy particular de introducir narrativas y problemáticas adultas dentro de tramas para todos los públicos, convirtiéndose en unos pocos años en el estudio de animación más prestigioso del mundo. En sus primeros años, además de una nueva película sobre los juguetes de Andy, estrenaron obras maestras como Monsters, Inc., Buscando a Nemo o Los Increíbles, y entraron en una racha en la que cada uno de sus estrenos era aclamado por la crítica y un éxito en la taquilla. Exactamente veinte años después de aquella primera entrega de Toy Story, llegaría la película número quince del estudio, Intensa-Mente.

El patrón que se repite a lo largo de la gran mayoría de historias de Pixar es la utilización de metáforas y figuras simples para tratar temas complejos, más allá de lo mucho que pueda variar la ejecución de esta fórmula a través de cada película. En Intensa-Mente seguimos la historia de Riley, una preadolescente que tiene que mudarse de su ciudad natal en Minnesota a San Francisco, alejándose de sus amigos y saliendo por completo de su zona de confort. El encanto de esta película reside en que todo esto lo vivimos a través de las cinco emociones que habitan en su mente: Alegría, Tristeza, Furia, Desagrado y Temor, que la controlan en un complejo centro de operaciones donde tienen sus propios conflictos y se desarrollan como personajes.

La película fue un éxito inmediato, siendo al día de hoy la sexta película más taquillera del estudio y la número veinte en la historia de la animación. Además, obtuvo excelentes calificaciones de la crítica e ingresó rápidamente en listas de lo mejor del cine animado y de toda la industria en general. En un momento en el que Pixar parecía estar perdiendo el toque, Intensa-Mente llegó para demostrar que el estudio estaba más vigente que nunca.

Aunque el arco de las emociones en su cabeza logra concluir de forma satisfactoria, y Riley también logra resolver sus problemas durante el transcurso de la película, nos despedimos de ella justo cuando está por entrar en la adolescencia, una etapa sobre la que un universo como el de Intensa-Mente tendría bastante para contarnos. Por ello, cuando en 2022 se anunció la secuela de la película, a ser estrenada este 2024, la emoción fue total y las expectativas rápidamente se hicieron notar.

Pero no es todo color de rosas en la trayectoria de Pixar, y, de hecho, las secuelas han sido algo que históricamente le ha costado al estudio. De las nueve secuelas que han estrenado, solo hay un par que a mi entender están a la altura de las originales, y hay algunas que directamente son malas películas. Toy Story es la única saga que ha logrado consagrarse como tal, por más que haya quienes renieguen de Toy Story 4, pero más allá de ella Pixar no ha logrado crear continuaciones dignas de sus más grandes historias. Monsters, Inc., Buscando a Nemo, Los Increíbles o Cars han permanecido en la memoria popular como películas individuales y no como partes de una franquicia, mientras que gracias a estas secuelas Pixar solo logró arruinar la reputación intachable que había logrado forjar. Porque también es cierto que cada tanto aparece alguna joya como lo fueron Coco, Luca o la propia Intensa-Mente, pero hace ya mucho tiempo que el estudio no es la máquina de producir obras maestras que supo ser.

Por otro lado, hay algo que es innegable, y es que las cuatro películas más taquilleras en la historia del estudio han sido secuelas, lo que quiere decir que mientras han hecho mella en la imagen de Pixar como el sinónimo de calidad que solía ser, se han vuelto una fuente de dinero muy valiosa. Y esta es una crisis que afecta a toda la industria cinematográfica hoy por hoy. Las secuelas no requieren tanto pienso como las historias originales, y la audiencia suele acudir encantada a los cines a revisitar a los personajes y los universos que ya conoce.

Es en este contexto que aparece Intensa-Mente 2. Esta vez nos encontramos con una Riley adolescente, y cuando parece que Alegría y los demás tienen todo bajo control, sufren un motín de parte de cuatro nuevas emociones: Ansiedad, Envidia, Ennui (aburrimiento) y Vergüenza, y deben regresar al centro de control antes de que la vida de Riley se arruine por completo.

Aunque el panorama que pinté no sea el mejor respecto a la situación de Pixar y el tema de las secuelas, debo admitir que le tengo fe a esta nueva entrega. El problema con las secuelas de Pixar es no entender lo que hizo grandes a sus antecesoras. Los Increíbles era más que una película sobre superhéroes, era un drama sobre la identidad. Cars era de autos parlantes, sí, pero también de valorar a quienes nos rodean y de dejar de pensar solo en nosotros mismos. Sus secuelas son malas por no haber respetado esto, y algo me dice que en esta ocasión las cosas serán diferentes.

Como ya mencioné, si hay un momento en el que un concepto como el de Intensa-Mente puede funcionar, es en la adolescencia de Riley. Y si bien Pixar ha pasado mucho tiempo sin traernos una auténtica joya como Ratatouille o Toy Story 3, sus últimos estrenos no están nada mal tampoco. Las películas “menos buenas” de Pixar son la envidia de cualquier otro estudio, y aun si Intensa-Mente 2 no se compara a su antecesora, cabe la posibilidad de que estemos hablando de una buena película.

Intensa-Mente 2 se estrena a nivel mundial el jueves 13 de junio, y llega en simultaneo al Cine Helvético. Las funciones serán el próximo jueves a las 19:00, y el sábado y el domingo a las 18:00. Valoremos la posibilidad de acceder a estos estrenos en nuestra ciudad al mismo tiempo que en el resto del mundo, y aprovechemos esta oportunidad de llevar a toda la familia al cine.

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