La pérdida de un ser querido marca un punto de quiebre en nuestras vidas, un momento en el que el corazón
se sumerge en un profundo dolor y la mente lucha por encontrar consuelo. Es un viaje emocional único y personal que cada uno experimenta a su manera. En medio de este torbellino de emociones, buscamos desesperadamente formas de mantener viva la memoria de quienes han partido. Buscamos formas tangibles de honrar su legado, de celebrar su vida y de encontrar paz en medio del dolor abrumador. En este viaje de duelo, las palabras se convierten en un refugio, en un puente que conecta nuestro mundo tangible con el reino de los recuerdos. Las frases y las palabras conmovedoras se convierten en nuestros aliados más preciados, ofreciendo consuelo y recordándonos que el aprecio a un amigo perdura más allá de la despedida física. Este 1 de agosto se cumplen 32 años del fallecimiento de Juan Carlos Cúrbelo Méndez.
Tenia claro que ser intendente no es un derecho sino una adquisición y él lo llevó a cabo, hasta su partida de este mundo.
Juan Carlos dedicó parte de su vida a sembrar amistad, hombre poseedor de una inmensa amabilidad, muchas veces polémico desde su accionar, pero siempre sembrador de valores humanos.
Al ser intendente de Colonia dejó bien clara su pertenencia neohelvética. Ingresó a la inmortalidad de una ciudad que todos lo queríamos, era feliz con su política, tenía una gran conciencia de lo que lograba en este mundo.
Aunque tu presencia física se haya ido, tu influencia perdura en nuestra vida cotidiana.

CHORLY.

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