Me dirijo a ustedes, a través de este medio formal, para expresar mi profunda preocupación y desilusión con respecto al manejo de la situación de mi hijo, Santiago, jugador de las categorías formativas del Club Atlético Colonia Valdense, luego de sufrir una grave lesión.
Quiero dejar constancia de que, en la fase inicial de la lesión de Santiago (una fractura de tibia ocurrida el 22 de febrero de 2025), el club brindó el apoyo económico necesario, incluyendo los gastos médicos y de transporte, de lo cual estoy agradecida.
Sin embargo, mi reclamo se centra en la ausencia de apoyo psicológico y deportivo durante su proceso de retorno a la actividad, un factor crucial que terminó por impactar negativamente en su ánimo y en su futuro deportivo.
Tras el período de recuperación, al reintegrarse a las prácticas, Santiago se encontró con una falta total de contención y estímulo por parte del cuerpo técnico.
- A pesar de su esfuerzo y dedicación para volver a las canchas, Santiago sintió que no se le brindó el apoyo anímico que un joven de 15 años necesita tras una lesión tan seria.
- El director técnico, Damián Marchán (“el Turi”), no consideró la parte psicológica y anímica del chico para su reincorporación, ni siquiera para ponerlo a practicar y evaluar su evolución gradual.
- Incluso cuando intentó adaptarse a una nueva posición, como arquero, se le dio una participación casi nula, jugándole solo unos minutos en las prácticas o medio partido en una sola ocasión.
Esta actitud de indiferencia y exclusión tuvo un efecto devastador. La falta de oportunidad y la sensación de abandono le “sacaron las ganas de todo” a mi hijo, llevándolo a la dolorosa decisión de abandonar el fútbol con la frase: “Mamá, no juego más al fútbol”.
Esta es una consecuencia directa de la falta de sensibilidad en un momento tan vulnerable.
Finalmente, hago un llamado a la reflexión a todos los dirigentes y al cuerpo técnico. Las categorías que entrenan no están diseñadas para forjar élites de inmediato: son categorías formativas.
La prioridad debe ser la formación integral, la diversión y la inclusión de todos los chicos. Un club debe ser un lugar de apoyo, especialmente para aquellos que atraviesan dificultades como una lesión. La frustración y la exclusión generan el abandono de jóvenes talentosos, como le ocurrió a Santiago, frustrando su trayectoria deportiva de por vida.
Solicito encarecidamente que se revise este tipo de manejo para que ningún otro niño tenga que pasar por una experiencia tan desalentadora. El bienestar psicológico debe ser prioritario.
Sin otro particular, y esperando una pronta consideración de este reclamo,
Atentamente,
Selma Beatriz Chevalier Aparicio
C.I. 3.670.369-2
Madre de Santiago.
- HELVECIA intentó obtener la palabra del entrenador, quien por el momento, declinó de brindar declaraciones.










