Oscar “Pelado” Lemes, entrenador de Nacional campeón departamental, hace balance de una temporada intensa, en la que el tricolor consiguió dos metas centrales: mantenerse entre los ocho mejores del país en la Copa de OFI y conquistar el título departamental.

“En general el año de Nacional fue un año bueno, casi muy bueno. No digo sobresaliente porque en el campeonato local no hicimos la mejor campaña, pero los objetivos importantes se consiguieron todos”, resume el entrenador.

Remontada en la Copa de OFI
Cuando Lemes y su cuerpo técnico asumieron en plena Copa Nacional de Clubes de OFI, Nacional atravesaba un comienzo adverso y se encontraba en el último lugar de la serie. “Fue a raíz de esa complejidad que recurrieron a nosotros, para ver si se podía revertir la situación”, recuerda.

Con apenas dos o tres entrenamientos con el plantel, el equipo empató de local con Piriápolis y, desde ahí, encadenó una notable reacción: no volvió a perder ni a empatar en la serie y ganó todos los partidos restantes, lo que le permitió terminar primero en su grupo.

Ese envión anímico los llevó al “mata-mata”, donde avanzaron hasta cruzarse con Universitario de Salto. Nacional perdió 1–0 de local en un partido en el que, según Lemes, generaron chances que no pudieron concretar. En la revancha, ya en Salto, el encuentro quedó marcado por un hecho insólito: durante el segundo tiempo, con el partido 1–1 y Nacional jugando mejor, ingresaron personas al vestuario tricolor y robaron pertenencias de los jugadores.

“Cuando retomamos el partido ya no fue el mismo. Ellos no nos preocuparon demasiado, pero nosotros tampoco volvimos a ser el equipo que venía acorralándolos”, relata. El resultado final fue 1–1 y la eliminación llegó ante quien terminaría siendo el campeón del torneo del Interior.
Más allá del sabor amargo, Lemes subraya que el objetivo deportivo fijado con la dirigencia se cumplió: “La meta primaria era mantener la categoría y estar entre los ocho mejores. Eso se logró, aunque cuando estás compitiendo a ese nivel siempre querés salir campeón”.

Un torneo local que dejó pendiente
El rendimiento en el campeonato local, admite el entrenador, estuvo por debajo de las expectativas. Con casi el mismo plantel que compitió en OFI y una ventaja deportiva individual frente a varios rivales, Nacional no logró llegar a la final.
Para Lemes, la clave estuvo en la motivación: “La motivación, los sueños, los objetivos… No estaba en los sueños de los jugadores -ni en los nuestros, seamos sinceros- el campeonato local. Veníamos todavía refunfuñando por no haber seguido en el campeonato del Interior”.

A eso se sumó la dificultad de gestionar un plantel largo, con unos 20 jugadores de nivel similar para solo 11 lugares en cancha y menos cupos en el banco a nivel local que en OFI. “Es lógico que el que no juega se enoje. Uno entrena y se sacrifica para jugar”, señala, aunque aclara que no hubo conflictos abiertos en el vestuario.

El despegue en el Departamental y el protagonismo de los juveniles
El Departamental sí estaba marcado desde el inicio como objetivo central. Para encararlo, Nacional permitió la salida de varios futbolistas experimentados a otros clubes de la Liga, con la idea de que sumaran minutos, y abrió espacio a juveniles que venían empujando desde abajo.
“Nos pareció bien que se fueran a jugar, y eso también les abrió la puerta a gurises que terminaron siendo importantes en las definiciones”, destaca. Nombres como Santiago De León, Santiago Nollenberger y Benjamín Bonjour fueron claves en las finales, con apenas 16 y 17 años.

Nacional clasificó con anticipación y sin sobresaltos en su serie, beneficiado también por los empates entre sus rivales. En el cruce ante Peñarol de Ombúes sufrió en la revancha, con viento fuerte y un rendimiento discreto, pero logró avanzar por penales.

En la final, el tricolor se impuso 3–1, con un partido sólido y la presencia destacada de los más jóvenes en la zaga y el ataque. “Se consiguió el segundo objetivo más importante a nivel deportivo: ganar el Departamental”, celebra Lemes, recordando además el plus emocional de que la copa llevara el nombre de Adrián Daghero, gloria del club y compañero suyo en el cuerpo técnico.

Un club que también crece por fuera de la cancha
El entrenador también subraya el avance institucional: la construcción de una segunda tribuna de hormigón, un piso de juego de gran nivel, un tercer espacio de entrenamiento detrás de uno de los arcos y la mejora del gimnasio. “En infraestructura, Nacional tuvo un año muy muy bueno, como hace mucho no veía. Deja un estadio en muy buenas condiciones en nuestra zona”.

El resumen de Lemes es claro: “Ha sido un año muy bueno en lo deportivo. No sobresaliente porque a todos nos hubiera gustado ganar también el torneo local, pero los objetivos que realmente perseguíamos se lograron: estar entre los ocho mejores del país y ganar el Departamental”.

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