En el marco de la celebración de la Pascua, el Papa León XIV dirigió por primera vez el tradicional mensaje Urbi et Orbi este 5 de abril de 2026, centrado en la esperanza cristiana y en un firme llamado a la paz mundial en tiempos marcados por la violencia y la división.

“¡Cristo ha resucitado! ¡Felices Pascuas!”, expresó al inicio de su mensaje, recordando que la resurrección representa la victoria de la vida sobre la muerte, de la luz sobre las tinieblas y del amor sobre el odio. En su reflexión, subrayó que esta victoria se alcanza a través del amor, el perdón y la entrega.

El pontífice enfatizó que la resurrección de Cristo inaugura una “nueva humanidad” basada en la justicia, la libertad y la fraternidad, e invitó a los fieles a dejarse transformar por ese mensaje. En ese sentido, remarcó que la verdadera paz se construye mediante el diálogo y el encuentro.

Uno de los ejes centrales del discurso fue la crítica a la creciente indiferencia global frente al sufrimiento humano. Retomando una expresión del Papa Francisco, advirtió sobre una “globalización de la indiferencia” que naturaliza la violencia, las guerras y sus consecuencias sociales y económicas.

Asimismo, exhortó a quienes tienen poder o portan armas a elegir el camino de la paz: “Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen. Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz”, afirmó, insistiendo en la necesidad de una transformación profunda del corazón humano.

El mensaje también incluyó una invitación a una vigilia de oración por la paz en la Basílica de San Pedro, como signo concreto de compromiso espiritual ante los conflictos que afectan al mundo.

Finalmente, el Papa llamó a no resignarse ante el mal ni al miedo, recordando que, desde la fe cristiana, la resurrección confirma que el mal no tiene la última palabra. “Sólo Él hace nuevas todas las cosas”, concluyó.

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