La historia no sólo es una cuestión del pasado también refiere al presente y al futuro.
En efecto, el Uruguay se inició como Estado de derecho junto a la Constitución que emanó de la Asamblea General Constituyente y Legislativa.

Luego de dictada la Declaratoria de la Independencia Nacional, el 25 de agosto de 1825, surge claramente la necesidad de elaborar un documento que organizara las autoridades de la Nación y reconociera los derechos fundamentales de sus ciudadanos y habitantes.
Se convocó al pueblo a elegir diputados cuyo principal cometido sería el de elaborar una constitución Nacional.
La Comisión realizó un excelente trabajo, inspirándose esencialmente en los antecedentes constitucionales de Francia, de EEUU y España.
La Constitución de 1830, jurada el 18 de julio, tiene la enorme importancia de ser la primera carta política que tuvo el Uruguay independiente.

Es nuestra ley fundamental que contiene derechos, obligaciones y garantías para todos sus habitantes. Denominó al nuevo estado como Estado Oriental del Uruguay.
Contiene valores esenciales, hoy vigentes, entre ellos la dignidad, la libertad, los derechos y responsabilidades, seguridad y el valor de la democracia, entre otros.
Indudablemente fue necesaria para que Uruguay se insertara en el plano internacional como un país libre e independiente.

Lo que heredamos hace 188 años, gracias a aquellos que soñaron, hicieron y escribieron la historia, debe obligarnos a reflexionar día a día, a comprometernos y ser protagonistas, porque sólo de nosotros depende la continua construcción de nuestro país la República Oriental del Uruguay.

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