La extinción, naturalmente gradual, de una forma de pensar, sentir y vivir políticamente, basada en una matriz no liberal, que tanto los populismos de izquierda como de derecha han pregonado, se irá configurando inevitablemente a raíz del avance global y universal que genera y seguirá generando la globalización, la universalidad y el desarrollo tecnológico que encaminan la vida hacia una Libertad individual plena del Hombre, anulando así cualquier tipo de estructura -estatal o no- que pretenda limitar y ahogar la individualidad propia.
Es que luego que el mundo volvió a abrirse con la globalización, -estuvo cerrado en época de guerra fría y mucho antes también-, el Ser Humano logró vencer tanto al tiempo como al espacio con los motores del conocimiento que Google, Apple y Microsoft han conducido, llegando al milagro fáctico de poder enviar cualquier correspondencia o mensaje de un modo instantáneo a Tokio, Nueva York o Londres, estando cómodamente sentado en un escritorio de Nueva Helvecia.
Por lo cual, pensar que estructuras, instituciones, organismos u otros aparatos burocráticos, puedan llegar a limitar el avance mismo de la globalidad absoluta, será parte de un pensamiento anacrónico, arcaico y por suerte en unos años anecdótico.
Ninguna estructura o ideología que pretenda limitar y desnaturalizar la Libertad del mundo y por ello la Libertad del Hombre, podrá prosperar, porque la misma iría contra la propia naturaleza y aspiraciones humanas cuya fuente nace en la individualidad del espíritu que quiere trascender en una vida que es una sola y que vale la pena ser vivida en plenitud, sin concepciones basadas en la “culpa”, ni en el sufrimiento, ni el probrismo que lamentablemente el mujiquismo o el franscisquismo peronista quieren imponer fuera de época. La gente quiere y debe vivir bien.
Es impensado que a los millenians o centenials se les pueda hablar de plusvalía, sujeción, injusticia y revolución para un mundo mejor. Ellos quieren vivir y aprovechar este gran mundo de la máxima excelencia y eficiencia porque es el propio mundo y la tecnología los que les proporcionan las mejores condiciones para vivir de esa forma. Ellos exigen niveles de calidad máximos en los servicios, productos y demás que puedan consumir o aprovechar. Y es el propio mundo también, el que les otorga la posibilidad de adquirir y disfrutar de todo ello, si se proponen trabajar, esforzarse y estudiar. Todo está y estará cerca de la mano para el que quiera aprovechar de esas oportunidades que el mundo tecnológico y digital otorga.
Y nuestro país no estará exento de todo este fenómeno. Los partidos y agrupaciones que trasmitan el mero materialismo de creer que a unos se les debe sacar para darle a otros perecerán “ipso facto”, porque la realidad global, las condiciones del Mundo y la Libertad de las personas serán la fuerza natural que ya origina el perecimiento y extinción gradual.
Gradualmente los autoritarismos, materialismos y populismo serán cuestiones contraproducentes a todo avance y a toda vida digna que se pretenda tener en este nuevo Mundo. En definitiva, con la expresión ciudadana de este domingo veinticuatro de noviembre, la extinción y perecimiento han comenzado. El verdadero siglo XXI por suerte ya arrancó en nuestro país. Sólo nos atrasamos quince años.








