Los recuerdos engrandecen a un pueblo, porque la memoria ayuda a aprender del pasado. Artigas, con su ideario ha marcado el camino que nos inspira y compromete en la acción de cada día. Acciones pequeñas, cotidianas, como las suyas, muchas veces sin querer forjan, engrandecen y dignifican nuestra patria.
Al conmemorar los 256 años del nacimiento de Artigas, los orientales en este día debemos generar un espacio de reflexión de su valioso legado. A su
grandeza de luchador incansable por la libertad, fundador de nuestra
nacionalidad, agrega la grandeza de su ser moral, su desinterés y modestia, su honradez, humanismo, su espíritu de justicia y fraternidad entre los hombres y los pueblos que integraron junto con la Provincia Oriental, la Confederación de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
SOBERANÍA Y DEMOCRACIA, promovía en la Oración Inaugural del Congreso de Abril, cuando decía: “Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por nuestra presencia soberana”.
INDEPENDENCIA, exalta en su ideario político, en las Instrucciones del año XIII.
VALENTÍA Y HUMANIDAD, se dejan ver en medio del ardor de la Batalla de Las Piedras.
IMPULSO ECONÓMICO Y JUSTICIA SOCIAL, promueve en el Reglamento de
Tierra de 1815, en donde su solidaridad está una vez más, del lado de los más desprotegidos. Confiamos especialmente al propio Artigas la comunicación de su pensamiento y de su conducta. Sus frases tajantes están cargadas de sinceridad y pasión.
Sabemos, porque la experiencia nos ha enseñado, que estas palabras tienen la maravillosa virtud de llegar plenamente a la sensibilidad de los niños. Quizás, el secreto de esa virtud lo reveló el caudillo cuando dijo: “la verdad pura y sencilla es la expresión de mi lenguaje”.
Hoy en particular, nos gustaría hacer hincapié en dos de los valores promovidos por nuestro prócer, que como siempre, no nos dejan de sorprender por su vigencia. Por un lado, la capacidad que tenemos cada uno de nosotros, en este caso, cada uno de los actores que participamos de esta institución educativa, de ser educadores, agentes comprometidos con nuestra tarea, que es educar en el sentido amplio de la palabra, no solo trasmitiendo los conocimientos propios de cada programa y asignatura, sino educar en valores, siendo conscientes de que estamos educando para la vida misma. Hoy en día, ese nivel de consciencia, de compromiso y de confianza es sumamente necesario para lograr el vínculo de aprendizaje con nuestros alumnos, porque como dijo nuestro prócer: “Nada podemos esperar sino de nosotros mismos”.
Y por último, pero no por eso menos importante, queremos destacar también la centralidad que le otorgó a la educación, la educación como medio para el cambio. Y es ahí, donde nosotros debemos estar más comprometidos, donde debemos desempeñar nuestro rol de agentes, porque son ellos, los niños, nuestros alumnos, los que necesitan ser más ilustrados, y esa causa, parafraseando a José G. Artigas, no admite la menor demora.
Profesora Luisina Würth








