El doctor Daniel Borbonet, director del servicio de neonatología del Hospital Pereira Rossell, dejó de ser asesor del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) en los últimos días. “Nuestro rol deja de ser necesario; de hecho hace semanas que no se nos solicita ninguna nueva recomendación” dijo Daniel Borbonet ante su renuncia. El GACH agradeció su “notable tarea”.

Por considerarlo de interés y para que nuestros lectores tengan una visión más humana de Borbonet, transcribimos la nota publicada en nuestra edición papel del año 2019 a cargo de José Ramos.

El movido ritmo habitual de 18 y Bulevar Artigas me vio llegar presuroso, subir los escalones del Hospital Pereira Rossell con ansiedad. Nos habíamos comunicado telefónicamente días antes, instante de fuerte vibración emocional. Nos prometimos una charla.
Éramos inquietos cuando por los 60 nos agrupábamos en torno a las actividades infantiles del pueblo. Ahí lo conocí, el tiempo y los caminos de la vida inevitablemente nos llevaron en distintas direcciones. El nosocomio es un mundo vivió de asistencias medicas, especialmente de niños. Busco un consultorio, pregunto, me guían. Toco una puerta de la división recién nacidos, sector de ginecología. El abrazo fuerte, apretado, cargado con 40 años de ausencia. La emoción embutía los ojos. “Daniel, que gusto hermano. Cuanto tiempo.”
El hombre, alto, pintón, algo canoso, delgado, empático al por mayor, enfundado en una túnica blanca desabotonada, 62 años bien llevados.

EL ANTES
-“¿Te acordás de aquel tiempo, de la niñez y la infinidad de compañeros deshilachando ansiedades, recreación, entretenimiento y el fútbol, como no podría ser de otra manera?”

“La Barriada”, primer equipo de Baby, R. Huber, Barco, Honegger. Baldío hoy ocupado, partidas de dientes apretados.” La informalidad natural en el tuya y mía de reconstruir vivencias es obvia. Jugábamos en la plaza de deportes, en la cancha de la esquina de Sarandí y 18 con uno de los laterales de la cancha hormigonada. Pared de sector administrativo del instituto. Me cuenta bajo la atenta y cuidadosa mirada del “Cacha” Roberto Cacciatore y el Prof. Roberto Rosso.
-“¿Naciste en Nueva Helvecia Daniel?”
-“Sabes que no, fue en Canelones por razones circunstanciales, pero a los primeros llantos ya estaba en tierra neohelvética. Tuve particularidades especiales en mis principios de enseñanza, mi viejo Roberto era empleado del Banco San José, allí cercano al Centro Helvético, 18 de julio 1276. Domiciliados cerca de la escuela Nº40 en donde comenzaron mis batallas con las letras y los números, pero este aquí que en dicho centro llegue hasta 4to. ya que al mudarnos de residencia, cambie a la 10 donde termine el ciclo escolar. Maestra Emilia Reisch, vino a la etapa de secundaria y ocurrió un hecho especial, ingresé al antiguo liceo frente a la plaza de los Fundadores y a los 6 meses se inauguró el nuevo espacio educativo (1969), Avenida de la entrada a la ciudad, Batlle y Ordoñez, cambio de lugar.”


-“¿Pero que pasó Daniel en la primera etapa?”
-“En este lugar tenia clases hasta 4to, así que para hacer preparatorios tuve que trasladarme a Valdense, Liceo Armand Ugón. A dicho lugar y por motivos similares arribaban estudiantes de varias zonas aledañas, Rosario, Cardona, Libertad y otros lugares. Allí (me enfatiza) tuve grandes amigos y compañeros. Mi madre Blanca Legnani fue maestra rural y luego en forma particular  daba clases de matemáticas. Me fui en 1975 con una decisión firme y segura de hacer medicina, siempre me gustoó, en la Escuela nro. 10 integré el grupo de la Cruz Roja.”
Seguimos explorando en el interior de este hombre un batallador de primera línea.
-“Mira José.” Me dice. “En mi casa, de chico, la cosa era difícil, complicada, limitada, mas de una vez en un papel de diario debimos apelar a secar yerba.”
Una meritoria lucha, voluntad incesante, sacrificio, esfuerzo y trajinar sin limites por un sueño. Idea a concretarse enraizada, determinada y dispuesta a lograr el propósito , objetivo salido con la dignidad de los de abajo. Llegó paso a paso por sobre espinas de inconvenientes a ser la razón de su sentir, una ejemplar lección de que se puede…

UN AGRADECIDO PERMANENTE

-“Futbolísticamente jugué en los juveniles de Artesano junto a los Naviliat, Autino, Rossi, entre otros. Integré selecciones en dicha categoría. Actué en Plaza por el 72. Formativas de básquet junto a Robertito, el Rafa, Autino, Toté Navilliat, Edgardo Pignataro, el rojo no tenia juveniles en tal rubro.”
-“Mi esposa se llama Rossana, arquitecta, tengo 4 hijos; Roberto, Iliana, Serrana, Gabriel y un nieto en las gateras que seguramente en diciembre saldrá a pista, para emoción y alegría de padres y abuelos. Feliz novedad. Hice estudios postgrado en el tema ginecológico hasta llegar a la especialidad de neonatología, logrando el Grado 5 profesorado en la catedra, división recién nacidos y actualmente soy director de ASSE en dicha especialidad.
-“¿Cuánto hace que estás en el Pereira Rossell, Daniel?”
-“36 años José.”
-“¿Cuánto vale dicha estancia y que valiosa experiencia habrá constituido?” -“No sabes José, un ambiente de primera, 400 calificados funcionarios, aprendices a mi alrededor y una logística instrumental y de uso de gran volumen y calidad te digo, cuando llegué había camas con diarios, hoy tenemos aparatos de ultima generación para los 20 nacimientos por día, que sepan recibimos en estos días un ecógrafo de 1er nivel, donado por la familia Godín- Herrera.” (año 2019)
-“En verano voy seguido a Fomento y me encuentro con amigos de verdad y de siempre, seres que afectivamente alientan mi vida. No me canso de acentuar mi agradecimiento a la gente y al sector público de una sociedad que me dio lo mejor estimulando el camino de mis propósitos y anhelos.” Con fuerte énfasis cierra este ameno reencuentro: “Mi pueblo es Colonia Suiza y con eso te digo todo.” Confiesa.

Foto: El Observador.

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