Mater-Ter Admitabilis, madre tres veces admirable, es el nombre en latín de unos de los edificios mas atractivos de Nueva Helvecia. La hermosa edificación de dos alas fue diseñada por el Arquitecto bonaerense Antonio Propst y fue inaugurado en octubre de 1939.
La “Liga de Damas Católicas”, donde fueron miembros en los 1930 María R. de Bombun, Ana María Nocetti, Rosa Mendaña, María A. de Peraza, María Luiza E. de Waller, María Greising de Bratschi, Rosa B. de Werner, María B. de Cioli, Marietta Bratschi de Ettlin, Julia G. de Ingold y otras damas mas. Debido al interés de erradicar analfabetismo, la liga albergaban la idea de crear un colegio católico desde hacía mucho tiempo. Cuando se enteraron de la llegada de las hermanas alemanas de Schoenstatt a Buenos Aires en 1935, no perdieron tiempo en contactarlas. Originalmente hubieran preferido hermanas suizas, pera esta era una oportunidad que no podían dejar pasar. Es así como le dirigen una carta a la orden de Schöenstatt de Argentina en 1936, pidiéndoles que enviaran hermanas a Nueva Helvecia para crear un colegio católico. Después de mucha insistencia el pedido fue aceptado, y el 29 de marzo de 1937 viajaron de la Villa Ballester, Argentina, a Nueva Helvecia las tres primeras hermanas; Hermana M. Redegundis, Hermana M. Hiltrud y Hermana M. Gundelindis.
Un mes después de llegadas, el 5 de abril, las hermanas comienzan a dar clases de primero a tercer grado en el edificio donde está instalado hoy día la Escuela Técnica de Juan J. Greising (UTU), en la calle 25 de Agosto. Desde un principio el colegio llevó el nombre Mater-Ter Admirabilis. Y como el colegio no tenía capilla, las hermanas acudían a la Parroquia de Nuestra Santísima Trinidad de Nueva Helvecia.
A medida que el colegio aumentó el alumnado, la necesidad de más aulas era evidente. Con la colaboración de la “Liga de Damas Católicas” las hermanas obtuvieron un préstamo de un banco local para adquirir el terreno. El 5 de marzo de 1938 fue bendecida la piedra fundamental en la calle Luis A. de Herrera. Al año siguiente empieza a funcionar el colegio en el nuevo edificio, el que al mismo tiempo incluía el convento.
Las hermanas se comprometieron a pagar las cuotas del colegio haciendo kermeses, rifas y otros beneficios. En realidad, las señoras y señoritas de la “Liga de Damas Católicas” asumieron el pago de muchas de las cuotas; debido a que las hermanas usaron parte del dinero para ayudar a otras hermanas que todavía estaban en Alemania.
Cinco hermanas más fueron asignadas a viajar de Alemania a Uruguay en 1939, pero a razón de haber comenzado la segunda guerra mundial ese mismo año, ningún barco zarpaba de puertos alemanes. El viaje se hacía cada vez mas difícil, pero las hermanas estaban determinadas a no rendirse. En enero de 1940 llegó a Schöenstatt un monje Capuchino procedente de Brasil. Las hermanas pensaron, “si él pudo entrar, nosotras podremos salir”. Averiguaron que el padre había llegado en un barco italiano, lo que les dio la idea de viajar en un barco italiano. Se presentó el problema de cómo pagar los pasajes, debido a la guerra los pasajes costaban cinco veces más que lo normal, y el marco no era aceptado como moneda de pago. Las hermanas que ya estaban en Nueva Helvecia decidieron pagaran los pasajes con el préstamo que habían obtenido del banco. Finalmente, el 28 de marzo de 1940 llegaron las cinco hermanas al Uruguay, en el que fue el último barco italiano que zarpó para Sudamérica debido a que Italia ya se había unido al Eje.
El colegio Mater-Ter Admirabilis abrió sus puertas en octubre de 1939, gracias a donaciones e innumerables kermeses organizadas por las hermanas para compensar el pago de los pasajes.
Las hermanas Marianas de Schoenstatt fueron parte de la comunidad fundada por el Padre Josef Kentenich en octubre de 1926 en Alemania. Durante la segunda guerra mundial el padre fue perseguido por el gobierno porque reusaba aceptar una cruz que no fuese la de Cristo y abiertamente criticaba al régimen. En 1933, el nuevo gobierno alemán comenzó a cerrar sedes religiosas. Dándose cuanta de lo que era inminente, y para preservar la orden religiosa que había creado, el Padre Kentenich de inmediato aceleró la emigración de las hermanas afuera de Alemania y de Europa en general. Las hermanas se radicaron al principio en Sudáfrica, Brasil, Argentina y Uruguay. En 1941, el padre fue arrestado y llevado al campo de “Dachau” en Baviera (el primer campo de concentración creado en 1933). El Padre Kentenich no perdió tiempo en ayudar a los prisioneros sobrellevar las peripecias que estaban pasando, dando misas, propagando la fe y enseñando a perdonar. El padre sobrevivió y fue liberado junto con otros prisioneros al culminar la guerra en 1945. Entre 1947 y 1950 el padre visitó el colegio de Nueva Helvecia varias veces. El 17 de agosto de 1947 se hizo una ceremonia especial con el Padre Kentenich, quién bendijo la estatua de la madre tres veces admirable que se encuentra en la portada del colegio.
Hoy día el colegio es mixto para niñas y varones. El colegio tiene innumerables actividades educativas y extracurriculares, ofreciendo desde la enseñanza de alemán, inglés e informática, hasta becas a Alemania y el desarrollo de plantaciones de huertos orgánicos.
Padre Josef Kentenich. – Santuario de Schoenstatt
En 1941 surgió la idea de construir la Capilla de María de Schoenstatt en el mismo predio del colegio Mater-Ter Admirabilis, porque las hermanas añoraban la de su tierra. Así es como nació la idea de hacer un santuario réplica del original. Fue la primera reproducción en el mundo, de la capilla de Schoenstatt que se encuentra en Alemania. La hermana María Clara había traído los planos de la capilla original sin saber si algún día sería utilizado.
Cuando se tomó la decisión de hacerse la capilla, el primer obstáculo fue encontrar los caudales necesarios para su edificación. Las hermanas no quisieron pedir otro préstamo bancario, porque no habían terminado de pagar la deuda para edificar el colegio. Al ser Nueva Helvecia un lugar de parada de turistas que viajaban entre Colonia y Montevideo, se les ocurrió a las hermanas promocionar la capilla, con la esperanza de encontrar algún patrocinador entre los viajeros. Efectivamente, uno de ellos, el Sr. García Monge, dueño de una fábrica de fósforos en Montevideo, aportó el caudal para comprar el terreno que costó 428 pesos.
Luego que el Padre Lorenzo Amengual bendijo el terreno, se colocó allí la piedra fundamental el 18 de octubre de 1942. El resto de los fondos necesarios para la construcción se obtuvieron con el esfuerzo incansable de las hermanas, los alumnos y los padres. Algunos traían de sus casas tortas y masas caseras para vender en los recreos; otros juntaban botellas, latas y papeles para vender; una madre tejió un pullover para ser rifado.
Pronto se inició la obra, pero cuando las paredes tenían una altura de 80 centímetros, se paró la construcción. El dinero recaudado para la capilla se usó para saldar la deuda de la edificación del colegio. Casi un año después, el 8 de junio de 1943, se reanudó la construcción de la capilla, pero con problemas de edificación. Los planos del santuario original de Alemania, tenía paredes de 60 centímetros de ancho, lo que era completamente innecesario para el clima uruguayo. Se redujo el grosor de las paredes a 30 centímetros, con la esperanza de que el interior quedara más amplio. Pero el constructor tomó las medidas de adentro del plano quedando el edificio más chico. Ya se habían hecho parte de las paredes, las que se tuvieron que tirar abajo y empezar de nuevo.
Otro problema de la construcción fue que el plano original no indicaba a que distancia se debían poner las ventanas, varios intentos se hicieron hasta que al final las ventanas se pudieron colocar. Se tuvo que esperar la llegada de un arquitecto para hacer la bóveda sobre el altar, porque el constructor no lo sabía hacer. Tampoco sabían cómo colocar la torre y la campana, pero el problema más grande fue hacer el retablo. El español Joaquín Vidal, que era ebanista, dio solución al problema mirando fotografías del santuario original en Alemania. Vidal envió la información a Montevideo, donde un tornero pudo construirlo el retablo.
El mismo día que se inauguró el santuario, quedaban todavía cosas sin terminar, no se pudo colocar la torrecita porque las baldosa estaban flojas y no se podían apoyar andamios o escaleras en ellas. Tampoco se encontraban presente las estatuas de San Luis y de San José, las que no habían llegado. La estatua de San Miguel había llegado con un brazo roto. A pesar de todos los inconvenientes, el santuario se inauguró el 18 de octubre de 1943, con un multicolor de flores que los niños habían traído para la celebración. Una hermana expresó, “Por la noche se realizó la gran procesión (con farolas y banderillas) desde la Iglesia parroquial hasta el santuario. Fue un suceso muy impactante para muchos de los participantes que jamás habían visto en su ciudad algo parecido”.
Mas de 190 replicas se han hecho del santuario de Schoenstatt por todas partes del mundo, pero al ser el de Nueva Helvecia la primera reproducción, se la considera una capilla espiritual. Fue bendecida por el mismo Padre fundador de la orden de Schoenstatt, Josef Kentenich en 1947.

Informe publicado en la edición papel de HELVECIA de febrero de 2019.











