Fue fundado por Alberto Reisch en 1898 sobre una fábrica antigua de cerveza construida por Julio Chapalai en 1878, posteriormente transformada por Teófilo y Otto Neirthart en 1888. Su edificación da sensación de fortaleza porque posee: galerías subterráneas, sin viga, con piedras, ladrillos, tierras romanas y fundamentalmente con uso de arco, la bóveda, con los accesos y ventilaciones.

Este miércoles 23 de febrero, a la hora 11, con la presencia del Ministro de Educación y Cultura, Pablo Da Silveira, otras autoridades nacionales, locales y departamentales, además del Obidpo Diocesano, Mons. Carlos Ma. Colazzi, el Hotel del Prado de Nueva Helvecia será declarado Monumento Histórico Nacional por la Comisión del Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural de la Nación.
Dante Guerra, propietario del hotel desde el año 1970, dijo a HELVECIA sentirse muy contento ya que este reconocimiento “le dará mayor importancia turística a la zona. Nueva Helvecia es cuna del turismo y esto es bien importante, siendo este el primer hotel en la región en ser declarado Patrimonio Histórico Nacional”.
HELVECIA conversó extensamente con Guerra, quien recordó que en este mes, precisamente, cumple 52 años al frente del Establecimiento, junto a su familia.

Una linda historia
Dante Guerra, quien, además de su actividad empresarial ha tenido una larga trayectoria como Diácono de la Iglesia Católica, relata cómo y por qué el Hotel del Prado llega hoy a ese importante reconocimiento que lo declara Monumento Nacional.
Reiteró que el hotel fue construido sobre la cervecería que se considera la primera del interior del país, cuando esa industria era incipiente en Uruguay.
“Los suizos vieron que esta zona tenía buenas tierras para plantar cebada”, manifestó.
Guerra destaca que la cervecería funcionó como tal unos pocos años, luego de los cuales, sobre esa estructura de sótano, se levantó el Hotel.
También señala que, con las adaptaciones necesarias, se mantiene la estructura básica, que hoy es un Museo, donde se realizan distintas actividades relacionadas con la cerveza, como el evento anual “Hay Fermento”, organizado por el Rotary Club Colonia Suiza.
Sobre la construcción del Hotel, Guerra dijo que fue una iniciativa de la Familia Reisch, para fomentar el Turismo y asegura que esta zona fue también pionera en ese rubro y hubo ya a fines del siglo 18 y comienzos del 19, varios Hoteles en la colonia, mencionando, junto al Del Prado, los Hoteles Central, Suizo, Uruguay, Comercio y, últimamente, el Nirvana.

Un dato poco conocido
Durante unos años, luego de que la familia Reisch se retirara, el Hotel fue comprado por una Congregación religiosa, Redentoristas, que instaló Liceo y Colegio y dejó una pequeña Capilla, que se conserva e integra los elementos que llevaron a la designación del Hotel como Monumento Histórico Nacional.
En 1970 los Misioneros instalados en el edificio, se lo vendieron a Guerra, que retomo la actividad hotelera.
Recuerda que “lo tomé de la nada y comencé a trabajar con extranjeros que llegaban al país” Desde entonces, el Hotel Del Prado mantiene la continuidad como tal.
También mantiene su estructura original, la que se ha ido adaptando a los nuevos usos y costumbres de los viajeros que llegan al lugar.
Por ejemplo, destaca Guerra, si bien se han dejado algunos baños con la estructura original con, por ejemplo, la tinaja de baño y las primeras piletas, otros se han ido modernizando con todos los elementos que el usuario reclama.
Los cuartos tienen ahora aire acondicionado y frigobar. También se construyó la piscina.
Guerra recuerda que el Hotel estaba rodeado de siete hectáreas de monte, que se fueron vendiendo, conservando sí los parques y montesitos que hoy son el entorno natural que ofrece el Hotel al visitante.
También se conserva un enorme espacio que podría ser un lugar de ordeñe y de preparación de alimentos, pero también albergaba caballos y charretines en los cuales se iba a la Estación del tren a buscar a los pasajeros que llegaban a alojarse.
Dante Guerra señala también que, unos años después, el Hotel firmó un convenio con la ONDA, para que esa histórica empresa de ómnibus fuera la que llevara los pasajeros que venían a alojarse, hasta el mismo Hotel.

Huéspedes ilustres
Dante Guerra menciona que el Hotel del Prado tiene una clientela fiel, que viene sobre todo de varias Provincias argentinas, que encuentran aquí un clima y un entorno similar a sus lugares de origen. También del interior de Uruguay, en general personas mayores que buscan el lugar ideal para unos días de tranquilidad en medio de la naturaleza. Y los viajeros de comercio que, tradicionalmente han tenido en el Hotel Del Prado su lugar de alojamiento.
Pero Guerra señala las presencias de varios Presidentes de Uruguay: Jorge Batlle, Luis Alberto Lacalle Herrera y Tabaré Vázquez.
Cuenta como anécdota que el Dr. Batlle le pidió para su estadía una cama de bronce que había usado su padre, Luis Batlle Berres.
“Y se la regalé”, resume Guerra.
También se alojó en el Hotel el Cr. Enrique Iglesias, muchos años presidente del BID y Canciller de la República durante el primer mandato de Julio Ma. Sanguinetti, entre 1985 y 1990.
Pero también el Escultor Federico Moller de Berg, autor del Monumento a José Batlle y Ordóñez, ubicado en la intersección de las Rutas 1 y 3. El Hotel también es utilizado frecuentemente por Instituciones de la zona para sus actividades internas.

Pandemia
Dante Guerra hace referencia también a las consecuencias que ha tenido la pandemia de coronavirus sobre el sector turístico.
Dijo que “hubo que luchar bastante para mantenerlo” al retraerse casi totalmente el movimiento de personas.
Pero, en este momento, agregó, parece haberse iniciado la reactivación.

Un poco de historia personal
Antes de hacerse cargo del Hotel del Prado, Dante Guerra se radicó en Chile, donde recibió una beca para estudiar en la Universidad Católica chilena a la vez que se dedicó a la industria hotelera.
En aquel país se casó y tuvo hijos.
En una venida a Uruguay para visitar a su padre enfermo, fue que los Misioneros que tenían el edificio se lo ofrecieron en alquiler o venta.
Recuerda que sus padres hipotecaron su casa para ayudarlo en la compra.
Comenta que tiene seis hijos, tres chilenos y tres uruguayos.
De ellos, tres trabajan ahora con él en el Hotel Del Prado.
En 1980, con diez años al frente del Hotel, Guerra fue consagrado Diácono de la Iglesia Católica Uruguaya, ocupando ese cargo para las Iglesias de Nueva Helvecia y otras de localidades vecinas.
Destaca la excelente relación y cooperación con las Iglesias Evangélicas de la zona por lo que el miércoles 23 habrá presencia de representantes de ellas en el acto de Declaración de Monumento Nacional.
Recuerda que el Diaconado es una Institución relativamente nueva de la Iglesia Católica, en la que los consagrados pueden ser casado y celebrar distintas ceremonias, como bautismos y casamientos, no así Misas.
En esa tarea, que ha desarrollado paralelamente a la del Hotel, porque, explica, el Diácono no recibe compensación de la Iglesia por su trabajo, por lo que debe ganarse el alguna actividad remunerativa, su sustento y el de su familia.
De hecho, en los próximos días llegará a la Iglesia de Nueva Helvecia un nuevo Diácono que es, a la vez, arquitecto.
Como anécdota de las particularidades que tiene el Diaconado, señala que tiene 14 nietos y siete bisnietos, a todos los cuales bautizó, además de su hija menor, y
casó a tres de sus seis hijos.
Sobre su trayectoria como hotelero y como Diácono, que ha podido desarrollar conjuntamente, Dante Guerra dijo que ha sido “con mucho sacrificio, pero Dios y mi familia me han acompañado”
Destaca que ha podido viajar por varios países y señala haber conocido al Papa Juan Pablo 2do.

Privilegio
Finalmente, Dante Guerra quiere destacar el privilegio que significa para él personalmente, poder asistir al acto en que se declarará al Hotel del Prado Munumento Histórico Nacional, colocándose una placa alusiva, en presencia de altas autoridades del país, civiles y religiosas.
“Viste que, generalmente, las placas y los homenajes se hacen cuando uno ya no está. Yo tengo la alegría de que, si dios quiere, el miércoles voy a estar presente en un acto que es de Reconocimiento, no a mí, sino a Nueva Helvecia, a esta zona de Turismo que es lo que yo quería”, dice visible y legítimamente emocionado.

Por Ida Guigou.

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