Luego de aclamados conciertos veraniegos en Punta del Este y Atlántida, de un Luna Park agotado (junio) y un repleto Antel Arena de Montevideo (julio), Roos finalmente cumple su deseo de volver a Colonia, una ciudad que tanto amor y respeto le ha regalado a lo largo de décadas.
Su banda actual está conformada por 15 músicos y cantantes, un seleccionado de referentes de las diferentes corrientes de la música uruguaya.
El repertorio que interpretará es una selección retrospectiva de su obra, con canciones de casi todos sus álbumes, temas que se asemejan a películas breves, universos particulares que necesitan de diferentes coros y orquestaciones para plasmarse plenamente sobre un escenario. Y estarán presentes las favoritas del público, una larga lista de canciones incorporadas a la vida cotidiana de los uruguayos.
Como notorio continuador de la escuela beatle, el autor de “Brindis por Pierrot” maneja como pocos la diversidad estilística en su repertorio. “Un estilo es un medio, no un fin”, ha venido recalcando el uruguayo a lo largo de los años.
Es por eso que la integración de su banda, armada por Roos como si se tratara de una sinfónica popular, es imprescindible al momento de expresar con contundencia su temática.
Candombe y murga, tango y milonga, jazz y rock. Esos son los 6 colores básicos de su paleta. Luego, en el espectáculo, se suma una gama de infinitos matices.
Jaime convoca a un coro de murga excepcional de 7 integrantes, “Los Reyes del Tablado”. Refuerza el sabor murguero y candombero con una sección rítmica de 4 integrantes, y arma un combo todo terreno con varios de los músicos más reconocidos del ambiente artístico.
Cabe destacar, entre otros, la presencia de leyendas como los hermanos Nicolás y Martín Ibarburu, Gustavo Montemurro y Walter “Nego” Haedo, quienes tocan con Roos desde hace casi 30 años.
A todo ello se le suma el propio Jaime con su canto inconfundible y su guitarra medular. Si bien su protagonismo es cambiante, su presencia y su carisma están siempre allí. A veces cantando solo con su guitarra, otras como director encubierto en un plano secundario, y otras en que se vuelve maestro de ceremonias de un espectáculo con un enorme poder de comunicación.











