Cuentos chinos, la exposición que recorre la trayectoria de China Zorrilla, fue inaugurada el pasado jueves en el Centro Cultural de Nueva Helvecia. La exposición está abierta el viernes 19 y el sábado 20 de abril de 17 hs. a 19 hs. y el domingo 21 de 16 hs. a 20 hs. La inauguración contó con autoridades locales, Marcelo Alonso, alcalde de la ciudad, representantes del Sodre, quien junto al Municipio y el CCCS concretaron esta preciosa muestra. La muestra llamó la atención de socios y no socios del Centro quienes concurrieron en gran número a la inauguración, aguardándose, al igual que en diferentes ciudades del país una muy buena concurrencia.

HELVECIA tuvo la oportunidad de conversar con la sobrina de “China” Zorrilla, Laila Amorín Zorrilla, hija de la hermana de la actriz. Según lo que recuerda Laila de “China”, son palabras de elogio, de una mujer que sin duda trascendió el éxito de los escenarios para destacar como una persona llena de bondad, carisma y empatía hacia los que menos tienen. Es probable que ya todos conozcan la historia del taxista al que “China” le prestó dinero para comprar su casa, y así un montón de anécdotas que solo demuestran el don de gente que tenía.

Uno de los primeros recuerdos que Laila cuenta de su tía, es que cuando ella era una pequeña de unos ocho años su familia vivía en Río de Janeiro y “China” llegó junto a Danny Kaye, un actor, cantante, bailarín y humorista estadounidense de gran popularidad en las décadas del 1940 al 1960. También recuerda las grandes valijas que traía de regalos para todos. Como una pequeña niña, Laila no era capaz de entender todavía su inmensa popularidad, a quien sin duda miraba con la admiración de los niños cuando son sorprendidos por seres humanos maravillosos.

Laila todavía la extraña. Para ella sus mejores películas son las últimas, en particular “Elsa y Fred”, que con la edad de 86 años la filmó y trabajó como si fuera una más. Pero la preferida es “Esperando la carroza”. Laila comentó que en su momento la película no fue muy bien recibida por la crítica, sin embargo con el paso del tiempo se ha transformado en un clásico innegable. También recuerda los últimos días de vida de su tía. China siempre quiso terminar sus días en Montevideo, y sus sobrinas cumplieron su voluntad. La trajeron de Buenos Aires a los 90 años pero murió dos años más tarde, aunque la pasó bien en su querida ciudad. El último recuerdo que guarda de ella, fue cuando ya en sus últimos momentos de vida, le pusieron en la televisión La pistola desnuda, a lo que le preguntaron si le gustaba y ella sin poder hablar por tener un tubo de oxígeno, levantó el pulgar hacia arriba…

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