Compartimos a continuación una entrevista realizada en el año 2021 a Hugo “Pichuco” Jourdan y publicada en nuestra edición papel, la cual creemos relevante compartir con nuestros seguIdores, en esta plataforma. HELVECIA dialogaba con un histórico del Club Atlético Colonia Valdense, quien fue desde jugador hasta presidente. Carpintero toda la vida. Hugo “Pichuco” Jourdan siente los colores del “albiceleste” como pocas personas, una gloria que se merece un lugar de honor en la memoria de todos los futboleros de la Liga Helvética.

Hablar de Hugo “Pichuco” Jourdan es lo mismo que hacerlo del Club Atlético Colonia Valdense, porque es una gran parte de su rica historia.

“Pichuco” estuvo en nuestra redacción y dejó en claro desde el principio que se siente “más cómodo cuando me dicen Pichuco que cuando me dicen Hugo, y eso es una lástima porque el segundo nombre que tengo es Adolfo por mi abuelo”.

Nos contó que ese apodo se lo puso un hermanastro de su padre cuando tenía 4 o 5 años “Pichuco fue un gran músico de orquesta típica de la década del 40 y el hermanastro de mi padre siempre trabajaba con mi padre en la herrería entonces después en una palangana que estaba abajo de un corredor iba a lavarse las manos y dejaba un sombrero que yo, siendo un niño, agarraba y se lo tiraba arriba del techo, entonces cuando se daba cuenta me decía Pichuquito, que hiciste Pichuquito”.

Pero ese apodo, en su momento, fue algo más bien familiar, que nadie más conocía, hasta un día en el que Hugo Jourdan iba a segundo año en la escuela y se encontró con una compañera que lloraba porque le decían chiquita, en ese momento y lleno de inocencia le dijo “vos te afligís por eso y a mi que me dicen Pichuco”. Recuerda que desde ese día y hasta hoy le quedó Pichuco, para siempre.

Quienes lo conocen lo relacionan con la institución “albiceleste” y la ciudad, pero Hugo Jourdan nació hace 83 años en Cosmopolita, aunque al año y medio se fue a vivir a Colonia Valdense, debido a que su padre Ricardo Hugo Jourdan, era herrero y carpintero, pero de los de la vieja escuela, que arreglaban, por ejemplo, ruedas de carros.

Su madre, Irma Bounoux, fue ama de casa pero también ayudaba a su padre a herrar los caballos.

Eran otros tiempos, otra época, seguramente más duros pero no por eso menos felices.

SIEMPRE CERCA DEL CLUB
“Pichuco” vivía a media del Club Atlético Colonia Valdense y nos contó que desde muy chico iba a la cancha para ver al equipo. En esa época acompañaba “al Lito Cufré, que fue una gloria del club, jugó en Montevideo y yo, con 8 años, le llevaba una balijita donde ponían el equipo, se lo llevaba a la cancha y para mí eso era lo máximo”.

Cuando todavía era un gurí no existía el fútbol infantil y por eso, recién con 12 años, debutó en la Tercera División del “albiceleste”, club que defendió durante prácticamente toda su vida.

En esa época, recuerda que “la pelota era de cuero y pesaba un disparate, yo no tenía zapatos de fútbol porque mi padre no me los podía comprar”. Sobre lo mismo explicó que “no éramos pobres, éramos de bajos recursos, que no es lo mismo, porque nunca nos faltó comida en la casa ni ropa limpia, solamente se tenía que administrar muy bien el dinero para llegar a fin de mes”.

Recordó que “en esos tiempos habían unos zapatos de fútbol que en lugar de tener todo tapones tenían dos atrás y adelante un par de listones de cuero, como una agarradera, entonces yo tenía unos zapatos que usaba para ir a la escuela dominical en la iglesia y mi papá le hizo colocar los cueros para que jugara con ellos”.

A los 15 comenzó a alternar en el plantel de Segunda División y recuerda que como “era fanático de Nacional y estaba Atilio García quería hacer goles, pero resulta que me iban cambiando de posiciones, yo pensaba que lo hacían porque era muy bueno pero la realidad era lo contrario, solamente que el director técnico me quería tanto que me rotaba a ver si encontraba un lugar, él era el recordado Celestino Geymonat”.

EL GRAN CELESTINO
Al consultarlo sobre Celestino Geymonat, quien fue una persona sumamente relevante para el Club Atlético Colonia Valdense en su historia, recordó que “era técnico, equipier y hasta tenía un Chevrolet 29 en el que llevaba bolsas, zapatos, pelotas e inflador”.

A su vez, sobre su personalidad, agregó que “era un tipo que hablaba poco y como decía su señora yo no sé como hace porque habla tan poco y se entiende con todo el mundo”.

Además de todo lo contado, Celestino fue presidente del club, delegado durante muchos años y también integró el Colegio de Árbitros. Esto se debe, según palabras de “Pichuco” a que “todos le tenían una confianza suprema pero porque se la había ganado”.

En ese momento nuestro entrevistado, continuó contando que Celestino también trabajó en la Escuela Nº26 de Colonia Valdense, cuidaba el parque que está al lado porque era de su padre y, mientras tanto, aprovechaba para ver si algún “gurí” tenía condiciones para sumarse al “albiceleste”. Estaba en todas.

Sobre su nombre en la actual cancha del Club Atlético Colonia Valdense, Hugo Jourdan fue claro y dijo que “lo decidimos estando yo en la presidencia cuando se festejaban los 90 años del club, porque hay personas que corren el riesgo de ser olvidadas por las nuevas generaciones y fueron muy importantes para la institución”.

Además de su nombre en la cancha también se le puso el de Alberto Davyt a la sala de sesiones, porque fue la persona que más veces presidió al club, en 9 oportunidades, seguido por Daniel Bertinat y, justamente, “Pichuco” Jourdan.

FUTBOLISTA Y CARPINTERO
“Pichuco” no solamente fue un excelente presidente y una persona que trabajó y trabaja por el club, sino que también defendió sus colores en Primera División durante muchos años, desde 1956 hasta 1964, recordó.

“En 33 años únicamente me expulsaron una vez y fue jugando en Reservas, cuando Atlético Valdense se fue para Rosario” nos contó entre risas.

Además defendió durante algunos años la camiseta del Club Zapicán porque fue fundado por Arturo Carbajal, abuelo de su señora.

Del fútbol, lo más importante que recuerda y atesora son las amistades porque “hice grandes amigos, esas cosas son las más relevantes que me dejó el fútbol”.

Hugo Jourdan fue casi toda la vida carpintero, desde los 12 años cuando comenzó a trabajar con un amigo de su padre porque “no concebía que no se trabajara, eran características de la época, todos trabajaban aunque a mí me daba lástima porque mis amigos se iban a la plaza y yo no podía ir”.

Se retiró de la carpintería a los 76 años, luego de 64 de trabajo.

AL FRENTE DEL CLUB
Hugo “Pichuco” Jourdan fue presidente en 7 oportunidades, en los años 1986, 1987, 1988, 1991, 2010 y 2011 pero, anteriormente, integró comisiones, desde 1959, cuando tenía nada más que 17 años.

Según sus palabras, el club siempre fue el mismo, a pesar de las diferencias notorias entre sus presidencias, y destacó que a él siempre le importó todo por igual y que “siempre quise erradicar un poco el problemas las chacritas, que el fútbol, el básquetbol, las bochas, esas cosas, pero fue imposible” recordó entre risas.

Rememoró cuando se hizo el frontón, cuando se construyó el piso del gimnasio “en 3 días” y también lamenta no haber podido participar en la reconstrucción del club luego del histórico incendio el 13 de agosto de 1977. Pero, tuvo un motivo importante su ausencia y se debió a que la carpintería en la que trabajaba también se había incendiado días antes y “en el trabajo éramos 30 empleados, teníamos que trabajar y trabajar para cuidar nuestra fuente de ingresos”.

Notoriamente emocionado recordó lo acontecido hace poco tiempo, durante los 100 años del club cuando se le hizo un homenaje, eso, según Pichuco “fue único en la vida, único, yo me emociono muy fácil porque siento las cosas, para mí fue lo máximo, lo más grande, no saben la satisfacción con la que yo hice la maqueta, me llevó muchos días pero la hacía en casa casi sin herramientas”.

Sobre la maqueta, que presentó durante el día del centenario como un obsequio para su querido Atlético Valdense, nos contó que la idea surgió hace varios años por intermedio de un hincha del club y que luego, faltando poco para el siglo de vida del club, otra persona le dijo lo mismo, entonces “me sentí comprometido, porque hay compromisos que podes eludir pero otros no y la conciencia me dijo que tenía que estar”.

EL CORAZÓN CELESTE Y BLANCO
Como mencionamos al principio de la nota, Atlético Valdense es “Pichuco” y viceversa, y con emoción nos dijo que “les voy a decir lo mismo que hablé durante los 100 años del club, Atlético Valdense no es parte de mi vida, es mi vida, lo sigue siendo”.

Nos contó además que hace pocos fue a recorrer la sede de la institución “con permiso del encargado” porque siempre se pueden presentar nuevos proyectos e inquietudes para llevarlas adelante.

“Lo peor es cuando la gente entra al club y ve siempre las cosas de la misma manera, hay que innovar” puntualizó.

Finalmente y hablando un poco sobre la actualidad de Atlético Valdense, nos dijo que “son todos muy receptivos, la Comisión de Damas sobretodo, crearon un impulso que es extraordinario, es increíble, son todas muy del club, contagian y eso es lo principal, porque no todas las personas pueden transmitir a las demás lo que sienten”.

Terminando la entrevista “Pichuco” nos contó que “yo no voy a hablar de lo que dejé en el club, no estoy para eso, siempre es un placer charlar sobre la institución, es una gran satisfacción la que siento”.

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