Así nos sentimos todos cuando abrimos los mensajes que en el 2014 nos dejaron los niños y las maestras de la escuela de ese entonces y que, dentro del “Abrazo Infinito” obsequiado por el escultor Sergio Olivera, aguardaban para ser leídos.
Y parece ser, que también los niños de entonces, jóvenes de ahora, esperaban ese día, porque fueron muchos los presentes que con alegría y emoción se reencontraron y compartieron lo escrito cuando eran unos niños con su puño y letra.
La emoción y la alegría se materializaron en un cálido ambiente de confianza, cariño y disfrute total; tal vez cultivado por el sentirse parte, sentirse identificado con esta querida escuela.
Es importante para todo este centro educativo, agradecer a aquellos que hicieron posible ese momento, participando, colaborando, donando, acompañando…
La construcción de una convivencia sana y feliz es y ha sido siempre pilar fundamental para nuestro proyecto educativo; el disfrute del arte y el acercarlo a la comunidad como se hizo ayer, es sin dudas también una forma de alcanzarla.
¡Gracias a todos!










