Desde su fundación en 2017, la Federación Latinoamericana de Fútbol de Ciudades Turísticas ha trabajado para impulsar la visibilidad de municipios emergentes a través del deporte. Daniel Dibot, ex alcalde de Rosario y miembro de la dirección de la Federación, compartió con HELVECIA detalles sobre su evolución y el impacto que ha generado en distintas localidades a nivel latinoamericano.

Un espacio para las ciudades emergentes
La iniciativa nació con la intención de integrar a ciudades más pequeñas en el circuito turístico y deportivo sudamericano. “Nos sumamos con varios alcaldes para crear un espacio donde estos municipios pudieran mostrarse y promocionarse, María de Lima era alcalde de Nueva Helvecia en ese tiempo”, explica Dibot. La adhesión de distintas localidades, como Colonia Valdense, permitió consolidar la Federación, que desde entonces ha impulsado diversos eventos deportivos.

Uno de los objetivos más importantes fue en 2019, cuando en un congreso en Cartagena de Indias se propuso la creación de una Copa de Fútbol infantil de alcance latinoamericano. La primera edición de este torneo se realizó en Rosario, Valdense y Nueva Valencia, con la participación de equipos de toda la región. “Fuimos los anfitriones en 2019 y desde entonces el torneo ha crecido enormemente”, relata el directivo. Con el tiempo, se fueron incorporando más categorías, incluyendo fútbol adolescente y, posteriormente, femenino. “Fue en Arequipa, Perú, donde se planteó la necesidad de incluir el fútbol femenino, y hoy ya estamos celebrando la segunda edición de la Copa Femenina con jugadoras desde la categoría 2010 hasta la libre”, destaca.

Según explica Dibot, la federación tiene como misión principal promocionar y dar visibilidad a ciudades emergentes, permitiéndoles destacar su cultura, turismo y deporte. Para ello, se organizan torneos en municipios menos reconocidos, como Cieneguilla (Perú), Palmilla (Chile), Mostazal (Chile) y Hernandarias (Paraguay). “Son lugares con mucho que ofrecer, pero que no cuentan con los mismos recursos que las grandes ciudades. A través de estos eventos, se genera un movimiento económico y turístico importante”, señala Dibot.

El impacto del proyecto no se limita al ámbito deportivo. En varias ciudades anfitrionas, los torneos han dado lugar a clasificatorios previos, lo que refuerza la competitividad y el interés en el fútbol local. “En Lima, por ejemplo, se organizó un clasificatorio de varios meses para definir qué equipos participarían en el torneo internacional”, cuenta Dibot. Además, la iniciativa ha permitido que niños, niñas y adolescentes tengan la oportunidad de viajar y conocer otras culturas, enriqueciendo su experiencia más allá del deporte.

Desafíos y organización
Organizar estos torneos en ciudades pequeñas supone desafíos logísticos importantes. “El crecimiento repentino de la población visitante implica garantizar seguridad, sanidad, alimentación y alojamiento en condiciones óptimas”, afirma Dibot. Para ello, cada municipio anfitrión firma con antelación una carta de responsabilidad en la que se compromete a cumplir con estos requisitos. La federación, por su parte, se encarga de la logística deportiva, asegurando la correcta organización de los encuentros.

Uno de los principios fundamentales de la federación es su carácter sin fines de lucro. “Ningún directivo recibe dinero, y los municipios no hacen aportes económicos a la federación”, aclara. En su lugar, el financiamiento proviene de la inscripción de los equipos, el apoyo de los gobiernos locales y la colaboración del sector privado. Comercios y familias también desempeñan un papel clave, organizando actividades para recaudar fondos y hacer posible la participación en los torneos.

La consolidación del fútbol femenino
El fútbol femenino ha sido una de las áreas con mayor crecimiento dentro de la federación. “En esta edición hay más delegaciones femeninas que masculinas, lo que demuestra la fuerza que ha tomado el fútbol femenino en la región”, comenta. Además, enfatiza que el fútbol es utilizado como una herramienta de desarrollo social y turístico, beneficiando a las ciudades sede en términos de visibilidad y actividad económica.

“En esta oportunidad, las delegaciones que viajan desde nuestra región llevan tres categorías femeninas y solo una masculina”, explica Dibot, destacando que cada vez más niñas y adolescentes se suman a la competencia y añade “Es fundamental seguir promoviendo estos espacios para que el fútbol femenino continúe creciendo”

Turismo y comunidad: el impacto del fútbol
Más allá de la competencia, estos eventos tienen un gran impacto en la comunidad. “En Cieneguilla, por ejemplo, toda la hotelería está cubierta, los restaurantes han incrementado su actividad y el movimiento económico de la ciudad ha crecido”, menciona. En ediciones anteriores, se ha observado el mismo fenómeno en otras localidades, donde la llegada de equipos, entrenadores y familias genera un dinamismo económico significativo.

El torneo, además, suele coincidir con fechas importantes para las ciudades anfitrionas. “Este año, el evento se celebrará en el marco del aniversario de Cieneguilla, integrándose a los festejos locales”, comenta. Esta combinación entre deporte y cultura permite que los visitantes conozcan más sobre la historia y tradiciones del lugar, fortaleciendo el intercambio cultural.

Finalmente, Dibot destaca el esfuerzo de todas las partes involucradas en la realización de estos torneos. “Desde los gobiernos municipales hasta las familias que hacen sacrificios para que los niños y jóvenes puedan participar, cada uno aporta su grano de arena para que esto sea posible”, concluye. Con la vista puesta en el futuro, la federación espera seguir expandiendo su impacto, permitiendo que más ciudades emergentes se sumen a esta iniciativa que une turismo y deporte en beneficio de la comunidad.

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