En entrevista exclusiva el P. Germán Celio, párroco de la catedral de Nuestra Señora de las Mercedes, ha tenido un momento para, en breve pero concisa charla, comentarnos impresiones, experiencias y reflexiones en sus primeros diez años de sacerdocio. Agradecemos al Padre Germán esta atención, teniendo en cuenta su intensa actividad y escaso tiempo.

Usted tuvo el privilegio de asistir, el pasado 12 de junio, a la celebración del Jubileo del Clero de todo el País, ya la renovación de la Consagración del Uruguay al Sagrado Corazón de Jesús, que se realizó en el Santuario Nacional del Cerrito, en Montevideo, junto a todos los obispos y numerosos sacerdotes. Asistieron también centenares de fieles. ¿Qué nos puede comentar de esas experiencias tan fuertes e importantes, para el Uruguay y para usted como sacerdote?
Efectivamente, el pasado 12 de junio tuvimos dos momentos importantes para la Iglesia en Uruguay. Uno fue el Jubileo de los Sacerdotes, en el marco del “Jubileo de la Esperanza”; Fue un encuentro muy fraternal, muy gratuito. Fue una instancia muy fructífera, muy de Dios, muy del Espíritu, que nos Reunión para poder escuchar algunos testimonios, poder valorar y hacer una memoria agradecida de todos los sacerdotes. En especial algunos, representando a cada una de las diócesis. Posteriormente tuvimos un almuerzo fraterno, culminando con una pequeña pero significativa peregrinación desde el Colegio Misericordista hasta el Santuario del Sagrado Corazón del Cerrito. Allí tuvimos un momento de adoración eucarística y después la santa Misa presidida por el cardenal Daniel Sturla; una celebración muy cuidada, muy sentida, emotiva. Al reunirnos todos los sacerdotes del Uruguay nos sentimos muy fortalecidos, al ver tantos hermanos que comparten este ministerio sacerdotal.
Fue significativo porque también se renovó la Consagración al Sagrado Corazón, de todo el Uruguay como lo hizo hace 150 años Monseñor Jacinto Vera, y desde ese lugar tan emblemático, tan importante como es el Santuario del Sagrado Corazón en el Cerrito de la Victoria, que a su vez está en un lugar elevado. Desde donde uno siente que el Sagrado Corazón llega a todos ya todo el Uruguay. Creo que fue emocionante muy ese momento, sobre todo al final de la celebración, donde todos los obispos y todo el pueblo de Dios se arrodillaron ante la imagen del Sagrado Corazón para consagrar nuestro país, que es lo que queremos y deseamos.

¿En el plano personal, qué recuerda como hitos importantes de su vida sacerdotal, en todos estos años; y también como actual párroco de la Catedral de Mercedes? Tal vez algunos hechos marcantes que recuerdan junto a la comunidad.
Después que culminé la etapa del Seminario, fui destinado a la parroquia de Carmelo, y allí fui ordenado diácono. Posteriormente, mi ordenación como sacerdote fue en la parroquia de Cardona, que es mi parroquia de origen. Continué unos años más en Carmelo, después compartí en Nueva Palmira, y hace siete años y medio, aquí en la catedral, en donde fui nombrado párroco el pasado año 2024.

Con respecto a algunos hitos, estuve durante algunos años, acompañando a los grupos de adolescentes a nivel diocesano que, sin duda marcaron el corazón de pastor, y la compañía de adultos también. El desarrollo de algunas asambleas, como fue hace poquito la Asamblea Parroquial en la catedral. Además de algunas celebraciones importantes, como el Día de la Diócesis. Fueron momentos especiales, como también la ordenación de algunos hermanos.
Otros momentos han sido el acompañar algunos procesos, acompañar el camino de fe de las personas. Acompañar también en el momento de dolor, como lo es en la enfermedad, como lo es en la muerte. Ser testigo en momentos tan lindos como en el sagrado matrimonio. Es decir, hay muchas cosas que llenan el corazón de un sacerdote, que a veces es difícil de poder enumerar. Pero cuando uno guarda en el corazón, todas esas cosas, como María, es la gratificación del camino andado.
Actualmente tengo diez años de sacerdote y realmente ha sido un tiempo de mucha gracia, de mucha luz, de mucha presencia del Señor.

Estamos en el mes de junio, mes en que la Iglesia uruguaya reza muy especialmente por las nuevas vocaciones sacerdotales y religiosas. ¿Qué le diría usted a aquellos y aquellos jóvenes que se sientan, o que tengan inquietud en seguir la vida religiosa, o al menos, curiosidad en saber más sobre ella?
Cuando me encuentro con los jóvenes, les digo que, en primer lugar, no tengan miedo. En segundo lugar, que tengan coraje y que se la jueguen. Si es el Señor el que llama, el Señor va a poner lo necesario para que se concrete esa vocación. Y si no es, también hará saber que no lo es. Me parece que es un tiempo, en donde la pregunta vocacional tiene que estar en el corazón de los jóvenes. A veces surgen miedos, peros, etc. A mí siempre me ayudó el “sí” de María, el sí confiado, el sí con firmeza. Creo es esa la recomendación que les doy a los jóvenes. Que se dejen cautivar por Jesús, que le pregunten a Jesús sobre su vocación, y que puedan decirle que sí.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí