El Cine Helvético se llenó por completo. No cabía un alma más cuando, puntualmente a las 20:30 horas del sábado 11 de octubre, comenzó el homenaje por los cincuenta años de trayectoria musical de Edgardo Nieves, figura clave de la música local. Más de treinta artistas se dieron cita sobre el escenario para celebrar su camino, entre canciones, recuerdos y aplausos que no cesaron durante toda la noche.

En el escenario, se pudo disfrutar de la música de sus hijos “Tati” y Tomás, parte esencial de su historia y de su presente artístico. El murmullo del público se apagó cuando sonaron las primeras notas. “Un otoño más” marcó el inicio de un recorrido que combinó emoción, memoria y gratitud. El locutor pidió al público encender las luces de los celulares “para saludar al Gordo Nieves”, y el brillo de cientos de luces acompañó ese instante mágico.

El viaje musical comenzó con temas de su primer disco, “Años guardados”. Cada artista interpretó dos canciones. Luego llegó el turno de los Nazarenos, seguidos por Los Brillantes Nueva Generación, grupo original fundado por su padre. Más tarde subió al escenario La Misma Cuadra, con “La canción del parque”, aquella que dice “A mí no me gusta el agua salada, yo me quedo acá”, dedicada a “la playa del pueblo”.

Andy Perrone emocionó con su interpretación de Alfonsina y el mar, seguida de un sentido mensaje: “Maestro, gracias por tantos años de música”. Desde La Paz, Colonia Piamontesa, llegaron Ta Quieto el Mate, quienes interpretaron dos cancioens Con alma y vida también, interpretando su clásico “Abrazadito a mi pueblo”.

El espectáculo continuó con una sucesión de momentos memorables: la “Polka de la torta frita” encendió el humor del público y el ambiente se volvió festivo cuando Robbie William fue presentado como invitado especial. Luego, los acordes de Giros llenaron el cine, mientras Edgardo compartía anécdotas de su carrera y de aquellos primeros años. La interpretación de Violín de Becho rindió tributo a Zitarrosa, y Puerto Montt despertó un coro espontáneo entre los asistentes.

Hacia el final, un video recorrió toda la vida de Edgardo Nieves: sus comienzos, sus bandas, sus compañeros de ruta, sus escenarios y su gente. Fue uno de los momentos más emotivos de la noche, culminando con todos los músicos reunidos sobre el escenario para interpretar La canción de mi vida y Nueva Helvecia, mi ciudad.

El cierre fue apoteósico: Urbano Moraes se unió para tocar La Mama Vieja de Eduardo Mateo, en un candombe junto “Los Nollenberger”, Martín Roland, Mauricio Rodríguez y entre ellos estaba el director de la Comparsa Rosario 250, German Suarez, que hizo vibrar las cuerdas del alma. Finalmente, el Coro de los Cantores de Colonia Suiza y la murga local interpretaron Siempre volvemos a cantar, una de las composiciones más sentidas de Nieves.

Así, el Cine Helvético rindió tributo a un hombre que hizo de la música su casa y de Nueva Helvecia su escenario más querido.

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