El periodista uruguayo Luciano Costabel Ale (29) fue distinguido con el Premio Internacional de Derechos Humanos CRUZAR, otorgado por la Red UITA en Porto Alegre. El reconocimiento se entregará el próximo 10 de diciembre, en el Día Internacional de los Derechos Humanos, por una investigación dedicada a la vida de una mujer de 100 años que pasó la mitad de su vida buscando a su hijo desaparecido durante la dictadura.

Costabel integra actualmente el Consejo Directivo del semanario Brecha y se especializa en periodismo de investigación. Su formación comenzó en la Escuela Nº 26 de Colonia Valdense y continuó en el Liceo DAU de Valdense. Luego ingresó a la Facultad de Información y Comunicación (FIC) de la Universidad de la República, donde obtuvo su título universitario en comunicación, ya orientado al periodismo de investigación. Luciano vivió toda su infancia y adolescencia en Colonia Valdense antes de radicarse en Montevideo.

El hallazgo del oficio
Aunque la comunicación fue su primera búsqueda, el periodismo llegó más tarde. La materia Sala de Redacción –la instancia donde la teoría se vuelve oficio– fue decisiva: “Ahí te enamorás o te das cuenta de que no es para vos”, recuerda.

Sin embargo, su punto de inflexión no ocurrió en un aula, sino en un archivo. Formó parte del equipo que colaboró en la sistematización del Archivo Berrutti, los documentos militares incautados durante la gestión de la ministra Azucena Berrutti y coordinados por docentes como Emilio Patiño y Samuel Blixen. Ese trabajo lo acercó a familiares que siguen buscando a sus desaparecidos y le reveló que escribir sobre la dictadura no es intervenir sobre el pasado: es escribir sobre un dolor que sigue vivo.

La historia que esperó dos años
La investigación premiada nació como idea mucho antes de concretarse. Costabel la pensó dos años antes de animarse a escribirla. “No estaba preparado, ni profesional ni emocionalmente”, admite.

Cuando regresó a esa historia, lo hizo sin urgencias técnicas ni búsquedas de frases fuertes. Llegó a escuchar. Conversó con la protagonista –una mujer centenaria que dedicó medio siglo a buscar a su hijo– durante cuatro horas, sin presión ni límites. “Ella marcó los tiempos. Eso también es ética”, afirma.

El resultado fue un retrato austero y profundo, donde la persistencia de una madre se vuelve parte de la memoria colectiva.

Tensiones del oficio
Costabel reconoce que el periodismo de investigación convive con tensiones: fuentes que temen exponerse, documentos difíciles de comprobar, tiempos que no siempre acompañan. No define estas situaciones como censura externa, sino como dilemas éticos: decidir cuándo publicar, cuándo esperar y cuándo callar para no poner en riesgo a otros. “A veces, aunque estés convencido, si tenés dudas no publicás. La intuición también es parte del trabajo”, sostiene.

En Brecha –donde el ritmo semanal impone urgencias distintas– mantiene la misma premisa: explicar, no solo informar. “No alcanza con describir hechos. Hay que darles contexto. La gente agradece cuando podés traducir algo complejo, no cuando llenás un espacio.”

El premio y lo que permanece
De cara a quienes comienzan en el periodismo, su consejo va más allá de la técnica: conservar la curiosidad, interpretar y no temer a tener una voz propia, siempre con ética.

Y aunque el Premio CRUZAR lo colocará el 10 de diciembre en el centro de una ceremonia internacional, Costabel pone el acento en otra conquista: la confianza de quienes le permiten narrar su historia. “La confianza es lo más difícil de ganar. Más que un premio”, afirma.

Por Luciana Demaría

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí