Nativos Uy, una asociación que trabaja en la plantación de árboles con el objetivo de recuperar el monte nativo del Uruguay, presentó en Colonia del Sacramento una ambiciosa iniciativa que involucra a la zona, específicamente la ribera del río Rosario, en el entorno del Puente Negro, donde se plantarán 200 ejemplares autóctonos por iniciativa de niños de la Escuela N.º 9 de La Paz CP.
La presente nota muestra detalles generales de la organización, su trabajo a lo largo del tiempo y las expectativas en cuanto a lo tecnológico y el avance de los montes ya implantados. En nota aparte se abordaremos específicamente el proyecto impulsado por la Escuela N.º 9.
La histórica cruzada por el monte nativo uruguayo está viviendo una verdadera revolución digital. La ambiciosa iniciativa Nativos América, que nace del exitoso programa local Nativos Uy, no solo se enfoca en sembrar flora autóctona, sino también en “sembrar tecnología e inclusión”, para que el futuro de nuestros bosques sea tan tangible como un código QR.
Lo que alguna vez fue una utopía —unir el trabajo de campo con el mundo digital— se ha materializado en una plataforma que promete dar “trazabilidad y transparencia a cada árbol plantado”, un hito que, según sus impulsores, sitúa a Uruguay “a la vanguardia ambiental”.
El alma de esta innovación es un sistema sorprendentemente sencillo y accesible para todos. Agustín Geremia, director de Innovación y Tecnología en el programa internacional de Nativos América y cofundador de Certify Lab, explicó cómo lograron “transformar la parte análoga de los programas hacia una plataforma digital que brinde conexión, visualización e inclusión”.
Junto a Silvio Mussini y Alejandro Corvi lograron conformar “un sistema de geoposicionamiento que se ejecuta a través de una aplicación móvil muy sencilla de usar”. La herramienta es clave: permite tomar una foto de cada árbol plantado para “crear un mapa digital punto por punto”. Pero el valor no se detiene ahí, ya que la plataforma puede incluso “calcular la proyección estimada de captura de carbono de esos árboles”.
Toda esta información se traduce en códigos QR que, ya sean impresos o digitales, permiten que cualquier persona “pueda acceder con una cámara y ver y entender qué está pasando atrás de ese programa y atrás de ese esfuerzo”. Este avance está generando un “valor agregado diferente que deje una trascendencia en las zonas donde trabajamos y en las comunidades, compuestas principalmente por mujeres, niños y familias”.
De la teoría a la acción con reconocimiento
La historia de esta “cruzada verde” se remonta a 2017, cuando un encuentro en Rocha impulsó a dejar atrás la teoría. Alejandro Corvi, quien ha acompañado el proyecto desde sus inicios, recordó que la iniciativa “no empezó hace un mes ni un año, sino que tiene una historia detrás”.
Tras un segundo encuentro en Mercedes, en 2019 nació Plantatón Uruguay, el “momento de quiebre en el cual decidimos dejar de hablar, de teorizar sobre los árboles nativos y comenzar a plantarlos”.
Ese mismo año se plantaron mil árboles, y la acción no ha parado. Un ejemplo conmovedor se vivió en el arroyo de La Caballada, en Colonia, donde hoy, tras plantar 1.100 árboles, “ya hay carpinchos viviendo ahí en el lugar”, como señal de un ecosistema que comienza a recuperarse.
Tras el Plantatón, el impulso continuó con Nativos Uy, un programa que ha alcanzado la impresionante cifra de 15.000 árboles plantados desde 2019 en los 19 departamentos del país. Un broche de oro a esta labor fue el Primer Premio Nacional de Ambiente en la categoría de Organización de la Sociedad Civil, lo que “demostró que íbamos por el camino correcto”.
Uno de los mayores obstáculos para las pequeñas iniciativas siempre ha sido el alto costo de las certificaciones ambientales. Agustín Geremia explicó que, para lo que denominan “una plantación doméstica” —que no supere los 10.000 árboles—, no había manera de simplificar la documentación, ya que los procesos son “extremadamente elevados” y “llevan años”. La tecnología de Nativos América resuelve esta dificultad con un “ajuste fino y puntual sobre una necesidad”.
Este enfoque ha despertado el interés de “organismos internacionales muy importantes que nos quieren apoyar”. El proceso burocrático (due diligence) se encuentra “muy avanzado”.
La expansión comenzará en Uruguay y escalará rápidamente a cuatro países de Latinoamérica y Centroamérica. El director de Innovación y Tecnología de Nativos Uy no duda en afirmar que esto “va a poner a Uruguay en un lugar muy importante en la región, y no solo en la región, sino también a nivel internacional”.
El motor más profundo del proyecto, sin embargo, sigue siendo local. La próxima actividad de plantación incluirá a niños y se desarrollará un sendero de interpretación ambiental con cartelería que permitirá “no solo identificar las especies arbóreas, sino también la fauna asociada”.
La emoción es palpable, especialmente al iniciar con la Escuela N.º 9 de La Paz CP. “Los niños son el futuro; el presente nuestro es digital”. El proyecto es “maravilloso” porque “escuchamos la palabra de ellos”, quienes manifestaron que querían “hacer algo por el medio ambiente”.
La presentación de esta tecnología se realizó en la sede de la Fundación Fontaína Minelli, con la presencia del presidente de la institución y los representantes de Nativos Uy: Silvio Mussini, director institucional; Agustín Geremia, director de Tecnología e Innovación; y Alejandro Corvi, director técnico.
Con Nativos América, Uruguay demuestra que “de nada sirve plantar árboles si no llega la gente”, y que acompañar el esfuerzo con información es clave para darle “el valor que tiene la restauración que llevamos adelante”.









