Final del partido. Empate 2 a 2 de la roja en Libertad ante la selección de San José Interior. Eliminación de la Copa Nacional de Selecciones sentenciada. El panorama es desolador. Al otro día es jueves, la semana sigue, hay que salir a trabajar igual, pero el ánimo está por el piso. “Gonchi” reúne al plantel en el vestuario y anuncia que ese fue su último partido con la Selección Federada de Colonia.
“Es momento de dejar lugar a otros”, menciona. Aunque se retruca a sí mismo y aclara: “el lugar que ni siquiera es mío”. Sin embargo, todos entendemos que sí. Gonzalo Ruiz es símbolo indiscutible de la roja.
En época donde la oferta de fútbol es mundial y abundante, donde ya no trascienden como antes los héroes locales, Ruiz se emociona al escuchar su nombre en alguna plaza de deportes o canchita de fútbol. “Que vos puedas generar algo en un gurí, que por un ratito juega a ser tal persona, y que sea de acá, es divino. Me tocó escucharlo, que me hagan los cuentos, y es precioso”, cuenta.
EL SUEÑO DEL PIBE
La primera vez que oyó hablar de la selección fue por cuentos de su padre. La roja jugaba los torneos del litoral y el estadio de Nacional de Nueva Helvecia explotaba de gente, como en aquella coronación en la final ante Artigas en 1992. En el 97’, ya en los últimos años de baby fútbol para “Gonchi”, cuenta que terminaban la práctica y subían a la tribuna para mirar a la roja.
Por el puesto, “como jugador a seguir era el ‘Carela’, Fernando Constenla, arquero de Nacional, y al ‘Paco’ Suhr” por su característica forma de retroceder. “Iba como a los saltos”, cuenta entre risas “Gonchi”, y agrega que con sus amigos lo imitaban y jugaban a ser aquellos jugadores de selección.
Aquellos eran los primeros momentos de empezar a entender qué era la selección para Gonzalo y sus amigos. “No es un club, no es una camiseta que la veas todo el año”. Y también de comenzar a elegir a aquellos ídolos locales. “Yo tenía el mío por el puesto y me enojaba cuando no jugaba”, afirma. “Era lo que teníamos para mirar, no había esta locura de fútbol por todos lados”.
Ni bien llegó a cancha grande, el deseo de querer formar parte de la selección se hizo sentir. “Yo quiero estar ahí”, recuerda que pensaba en aquellos años. Ganó experiencia jugando rápidamente en Sub-15 y Sub-17 con Nacional hasta que llegó el año de su generación y defendió a la selección por primera vez en el año 2003.
EL SALTO A PRIMERA
Pese a su corta edad, “Gonchi” debutó en la primera de Nacional de Nueva Helvecia en 2003. Al año siguiente ya tuvo más continuidad y, previo a la Copa Nacional de Selecciones 2004/05, intuye que estuvo cerca de formar parte de la lista, pero finalmente no fue elegido por Orlando Cappelino para aquella selección que logra el primer campeonato del interior como Colonia unificada.
Al año siguiente llega la primera convocatoria pero no le toca jugar. En 2006/07 vuelve a ser convocado y le toca debutar oficialmente en el arco de la roja por la última fecha del grupo ante Canelones, donde Colonia ya estaba clasificado y la selección canaria se jugaba la clasificación. La victoria fue de Colonia por 4 a 2 y Canelones quedó por el camino. “El que más me acuerdo es el primero”, afirma sin dudas. “Siempre me quedé con la idea de generar curiosidad, de darme a conocer en lugares nuevos”, recuerda.
Finalmente, en la Copa Nacional de Selecciones 2007/08 le llega la oportunidad de arrancar atajando. “Todo eso [el proceso vivido] te hace entender que no es fácil y que cuando te den la chance no tenés que desaprovecharla”, reflexiona. De aquella copa recuerda la llave con Durazno, donde en la ida un error le costó el partido de visitante, mientras que en el partido de vuelta la definición llegó a los penales, donde Colonia se impuso y Ruiz fue clave. Destaca que lo importante es “cuando se te da la chance, aprovecharla. No es magia, no es decir: ‘yo quiero hacerlo y sale’. Es reponerte a situaciones donde no te salgan las cosas.
Lo tengo que sacar, si no, ahí sí, se me acaba todo esto”.
Aquel 2008, pese a perder la final del sur ante Flores, la roja se repuso en la Fase Nacional y logró el título del interior venciendo, ahora sí, a la selección de Flores. Fue empate 2 a 2 de visitante y victoria 3 a 0 de local para quedarse con el segundo título del interior como Colonia unificada.
CUADRO QUE GANA NO SE TOCA
En aquellos años había una estructura de la selección inamovible. Ruiz, Cesarotti, Daghero, Mignone, entre otros, eran nombres cantados que, por resultados, rendimientos y conocimiento entre sí, mantenían a Colonia siempre disputando el campeonato del sur.
Cuatro años pasaron para que la selección volviese a ganar el campeonato del interior. Aquella selección organizada en Tarariras tuvo la particularidad de ser doblemente exitosa: campeona del interior tanto en la juvenil como en la mayor. “La coincidencia mayor es que en la final vos podías parar el mismo equipo del 2008 en el 2012, estábamos todos”, explica el “Gonchi”, comentando el proceso que se inició en 2005 con aquella primera coronación y se extendió hasta 2012 con la doble consagración en Tarariras.
En los mata-mata ganaron las tres definiciones por penales que disputaron y se consagraron en la final ante Cerro Largo: 2 a 1 de visitante y 2 a 0 en Tarariras, noche que quedó enmarcada en el fútbol de Colonia por el título obtenido en ambas categorías.
“Lo que me hubiese gustado poder formar y lograr en esta última etapa de la selección es que se repita, que esos jugadores quieran volver a la selección, que sientan que son los dueños de la selección desde un lugar ganado”, expresa Ruiz sobre esa estructura que permaneció años en la roja y que el paso del tiempo hizo desaparecer.
EL RETORNO Y LA DESPEDIDA
Luego de aquel consagratorio 2012, Ruiz participó en las siguientes dos selecciones y decidió hacer un parate, priorizando lo familiar y su pasaje por el fútbol maragato. En 2023 se dio el retorno a su club de toda la vida, Nacional de Nueva Helvecia, que propició la participación de 2024 en adelante con la roja federada.
Volvió con una familia conformada: Verónica, su esposa, y sus tres hijos, Alfonso, Francisco y Santiago. “Me acompañan a todos lados”, contó. En San José “fueron alcanzapelotas, los tenía detrás del arco”. Además, agrega, “son un motor para jugar más años”.
Sobre la decisión de dar un paso al costado de la selección dice: “yo disfruto estando y seguro me va a costar ir a mirarlo de afuera”. Pero entiende que es momento de dar lugar a otros y que, para formar un plantel con proyección a varios años que intente asemejarse a lo vivido entre 2005 y 2012, en algún momento hay que empezar. “De estos últimos tres años, tomando los arqueros, el único que repetí fui yo”, menciona. “Hubiese estado bueno avanzar un poco más en este año para agarrar eso del año pasado”, destaca, con el objetivo de ir afirmándose y ganar escalones.
Acerca de si le gustaría en un futuro seguir ligado al fútbol como entrenador, aclara que “hoy no me veo tanto adentro de la cancha” y que, por gusto personal, le sienta mejor la organización de la institución, como ya lo hace con el baby fútbol de Nacional. No duda que seguirá vinculado al club mientras sus hijos sigan corriendo detrás de una pelota, buscando brindar todo lo que aprendió como jugador a las comisiones que integre.
Por último, acerca de si también será su último año en Nacional de Nueva Helvecia, aclara que no, que jugará hasta que el físico le dé. “Como techo sería que Alfonso pase a cancha grande, que no creo que me dé para tanto, participar de alguna práctica juntos y hasta luego, yo no sigo más”, agrega. “Lo ideal sería ser parte de dejar el lugar de quien pueda continuar en Nacional”.
Por Rodrigo Hernández.









