Cecilia Amonte asumió hace tres meses como nueva directora del Liceo Los Olivos, aunque su historia con la institución comenzó mucho antes. Hace diez años que forma parte del liceo y más de dos décadas que trabaja en educación, principalmente como docente de matemática.
El cambio llegó en febrero, cuando la anterior directora se mudó de ciudad y dejó el cargo. “Básicamente me tocó”, cuenta entre risas. Aunque reconoce que el desafío de la gestión es muy distinto al aula, asegura que ya venía preparándose para este paso. Hace cuatro años comenzó la licenciatura en Psicopedagogía en la Universidad Católica, buscando seguir vinculada a la educación, pero desde otro lugar.
Su interés por entender los procesos de aprendizaje nació justamente de su experiencia enseñando matemática. “Siempre me preguntaba por qué algunos estudiantes aprendían conmigo y con otros profesores se les hacía tan difícil. Ahí descubrí la importancia del vínculo”, explica. La neurociencia y la psicopedagogía terminaron de confirmar esa intuición.
Actualmente, Los Olivos cuenta con 64 estudiantes, desde primero a sexto año, en grupos reducidos de unos 12 alumnos por clase. “Son condiciones ideales para trabajar pedagógicamente”, señala Cecilia. El liceo apuesta a un acompañamiento personalizado, algo que considera fundamental frente a las nuevas realidades emocionales de los adolescentes.
Uno de los cambios más comentados de este año fue la restricción del uso de celulares durante la jornada. Los estudiantes entregan sus teléfonos desde las 8 hasta el mediodía y luego vuelven a guardarlos durante las clases de la tarde, salvo que algún docente los necesite con fines pedagógicos.
La medida no fue sencilla. “Las primeras dos semanas fueron durísimas. Hubo discusiones, ansiedad y muchos conflictos entre ellos. Se tenían que volver a encontrar cara a cara”, recuerda. Para ayudar en esa transición, el liceo incorporó juegos de mesa, cartas, pelotas y espacios de conversación. “No queremos prohibir por prohibir. Queremos enseñar un uso saludable del celular”, resume.
Con el paso de las semanas, asegura que ya comenzaron a verse cambios positivos. Los estudiantes vuelven a conversar más entre ellos, leen más y aprenden de a poco a convivir sin depender constantemente de las pantallas.
En paralelo, la nueva dirección busca abrir más el liceo a la comunidad. El próximo 22 de mayo organizarán un encuentro deportivo con colegios de distintos puntos del departamento, donde participarán estudiantes de sexto de escuela y séptimo de liceo en actividades de fútbol, vóley y juegos recreativos como el truco, el Uno y la Conga.
Además, el 23 de mayo se realizará un taller de Olimpíadas de Matemática con jóvenes que participaron en competencias internacionales, abierto a estudiantes de toda la zona interesados en la disciplina.
“La idea es integrarnos más con la comunidad y mostrar también lo que hacemos acá”, afirma Cecilia. Y resume la filosofía del liceo en una frase: “Lo que garantizamos es calidad de aprendizaje con un cuidado casi personalizado”.













