En el marco del Día Mundial Sin Tabaco, que se conmemora cada 31 de mayo, la Dra. Paola Alejandra Rabinovich reflexionó sobre el impacto que continúa teniendo el tabaquismo en Uruguay y alertó sobre los riesgos que implica tanto el consumo tradicional de cigarrillos como el auge de los vapeadores entre los más jóvenes.
La profesional de CAMEC en conversación con HELVECIA explicó que, pese a las políticas antitabaco implementadas en el país durante las últimas décadas, el tabaquismo continúa siendo una de las principales causas de muerte prevenible en el mundo. “Aunque disminuyó el consumo de tabaco en muchos lugares, sigue siendo una enfermedad totalmente prevenible que causa múltiples enfermedades y muertes”, señaló.
Rabinovich indicó que el cigarrillo no solamente está relacionado con el cáncer de pulmón, sino que afecta prácticamente a todo el organismo. “Produce EPOC, que es la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, y puede llevar a que una persona termine necesitando oxígeno permanente. Además está asociado a cáncer de boca, laringe, esófago, vejiga y otros tipos de cáncer”, afirmó.
También remarcó las consecuencias cardiovasculares del tabaquismo. “Influye directamente en los infartos, en las enfermedades cerebrovasculares y en los problemas de circulación arterial y venosa. Muchas veces los pacientes no son conscientes de que todas estas enfermedades están relacionadas con el tabaco”, expresó.
Otro de los puntos abordados fue el daño que sufren quienes conviven con fumadores. La médica explicó que el llamado “humo de segunda mano” también puede generar enfermedades graves. “Una persona que respira humo constantemente puede sufrir daños similares a los de un fumador activo. Incluso puede desarrollar EPOC aunque nunca haya fumado”, sostuvo.
Consultada sobre si existe una cantidad “segura” de cigarrillos por día, Rabinovich fue contundente: “No existe una cantidad segura. En tabaquismo se busca consumo cero. Mientras el cuerpo siga recibiendo nicotina y otras sustancias tóxicas, el riesgo continúa”.
La especialista explicó además cómo actúa la nicotina en el cerebro y por qué el tabaco genera dependencia. “La nicotina activa receptores cerebrales que generan adicción. Con el tiempo se necesitan más cigarrillos porque el cerebro genera más receptores. Es una droga y hay que entenderla como tal”, afirmó.
En relación a los cigarrillos armados artesanalmente, aclaró que si bien los cigarrillos industriales contienen más aditivos, el riesgo sigue existiendo. “El tabaco es el mismo y el daño también. Muchas veces quienes fuman tabaco armado incluso consumen más porque pierden la noción de cuánto están fumando”, explicó.
La Dra. Rabinovich también manifestó preocupación por el crecimiento del uso de vapeadores y cigarrillos electrónicos. “Existe una falsa creencia de que son menos dañinos, pero pueden ser igual o peor. Mucha gente los usa todo el día porque piensa que no hacen daño y terminan consumiendo más nicotina que con el cigarrillo tradicional”, indicó.
Además aclaró que los vapeadores no son una herramienta recomendada para dejar de fumar. “No están indicados para abandonar el tabaco. Sustituir una droga por otra no resuelve el problema”, afirmó.
Respecto a la dificultad de abandonar el hábito, sostuvo que el primer paso es la decisión personal. “Es difícil dejar de fumar porque es una adicción. Nosotros acompañamos al paciente, damos herramientas y tratamiento, pero la persona tiene que estar convencida de que quiere dejar”, señaló.
La médica desmintió además varios mitos frecuentes vinculados al abandono del cigarrillo. “Muchos creen que van a volverse locos o extremadamente ansiosos si dejan de fumar, pero ocurre lo contrario. El cigarrillo aumenta la ansiedad porque incrementa la adrenalina y la presión arterial”, explicó.
Sobre el aumento de peso, indicó que algunos pacientes pueden subir entre dos y cuatro kilos durante el proceso, aunque depende mucho de cada caso y de los hábitos alimenticios que adopten durante la abstinencia.
Rabinovich integra junto a la psicóloga María Fernández un taller de cesación de tabaquismo que funciona en Camec Colonia del Sacramento. El espacio trabaja con pacientes que buscan abandonar el hábito y aborda también la prevención de recaídas. “Trabajamos situaciones concretas: qué hacer si alguien ofrece un cigarrillo, si aparecen nervios o si están en un ambiente donde otros fuman”, explicó.
Finalmente, al ser consultada sobre qué le diría a un adolescente que piensa que puede dejar el cigarrillo “cuando quiera”, respondió con firmeza: “Que no lo pruebe. Las drogas generan cambios cerebrales y después son muy difíciles de dejar. El tabaco es una droga, aunque durante muchos años haya estado naturalizado”.
La especialista insistió en que siempre es posible abandonar el hábito, incluso después de décadas de consumo. “Tenemos pacientes de más de 70 años que fumaron durante cincuenta años y lograron dejar. Nunca es tarde para intentarlo y siempre vale la pena hacerlo”, concluyó.











