Uruguay volvió a destacarse en el escenario internacional al posicionarse como el país menos corrupto de América Latina, según el Índice de Percepción de la Corrupción (CPI) 2025 elaborado por Transparency International y difundido por Visual Capitalist.
Con una puntuación de 73 sobre 100, Uruguay se ubicó en el puesto 17 a nivel mundial, compartiendo posiciones con algunas de las democracias más sólidas del planeta y manteniendo una amplia distancia respecto al promedio regional.
El informe evalúa la percepción de corrupción en el sector público de 182 países y territorios. A nivel global, el promedio fue de apenas 42 puntos, lo que refleja una tendencia preocupante: más de dos tercios de los países analizados presentan niveles significativos de corrupción percibida.
Mientras Dinamarca, Finlandia y Singapur encabezan el ranking mundial, Uruguay aparece como una excepción positiva dentro de América Latina, región históricamente afectada por problemas de transparencia institucional, corrupción política y debilidad en los mecanismos de control estatal.
Distancia con la región
La diferencia de Uruguay respecto a sus vecinos es significativa. Chile, el segundo mejor ubicado de América Latina, obtuvo 63 puntos, diez menos que Uruguay. Más atrás aparecen Costa Rica con 56 puntos, Argentina con 36 y Brasil con 35.
En el extremo opuesto del ranking regional se encuentra Venezuela, con apenas 10 puntos, una de las puntuaciones más bajas del mundo.
Los resultados consolidan una tendencia que Uruguay mantiene desde hace varios años: liderar los indicadores regionales vinculados a calidad institucional, estabilidad democrática, seguridad jurídica y confianza en el sector público.
¿Por qué Uruguay mantiene buenos niveles de transparencia?
Especialistas suelen atribuir el desempeño uruguayo a una combinación de factores institucionales que incluyen la fortaleza del sistema democrático, la independencia del Poder Judicial, una administración pública relativamente profesionalizada y mecanismos de acceso a la información pública más desarrollados que en otros países de la región.
A ello se suma una tradición de estabilidad política y alternancia democrática que ha permitido sostener políticas de control y fiscalización a lo largo del tiempo.
Estos elementos han contribuido a construir una imagen internacional favorable para el país, particularmente en materia de atracción de inversiones y credibilidad institucional.
Una leve caída que no altera el liderazgo
A pesar del resultado positivo, Uruguay registró una pequeña baja respecto a la medición anterior. En 2024 había obtenido 76 puntos y ocupado el puesto 13 del ranking global.
La caída de tres puntos y cuatro posiciones no modifica su condición de líder regional, aunque algunos analistas señalan que representa una señal de atención sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de transparencia y control.
De todos modos, el país continúa muy por encima del promedio mundial y mantiene una ventaja considerable frente al resto de América Latina.
Un activo estratégico para el país
En un contexto internacional donde la percepción de corrupción muestra signos de deterioro en numerosas democracias, el posicionamiento de Uruguay aparece como uno de sus principales activos institucionales.
La calidad de sus instituciones, la confianza en el sistema político y la estabilidad de sus reglas de juego continúan siendo factores diferenciales que lo distinguen dentro de la región y fortalecen su reputación internacional.
Los resultados del CPI 2025 confirman que Uruguay sigue integrando el grupo de países con mejores estándares de transparencia del mundo, una condición poco frecuente en América Latina y que continúa siendo una de las principales fortalezas del país.
Fuente base: Visual Capitalist – Most and Least Corrupt Countries 2025









