El invierno es la época del año por excelencia que uruguayos y argentinos eligen para vacacionar en un lugar diferente. Y una de las ciudades que siempre está en sus planes es Gramado, en el mismísimo corazón de la Sierra Gaúcha brasileña, donde la tranquilidad y la seguridad de este lugar resaltan en comparación con muchos otros destinos del país. Ello es un claro ejemplo de por qué es elegida por los turistas.

Con aproximadamente 40 mil habitantes y miles de visitantes de todas partes del mundo, la ciudad no cuenta con semáforos. Allí el tránsito fluye sin problemas y, cuando una persona quiere cruzar, solo tiene que pisar la senda peatonal para que los vehículos se detengan y le cedan el paso.

Sus calles permanecen decoradas durante gran parte del año con festividades de distintos tipos, mientras que sus casas, de estilo colonial, hacen pensar que se está en otro mundo. Pero no es así: está muy cerca de nosotros y es Brasil.

Al caminar por sus impecables veredas, se percibe el aroma de los chocolates provenientes de sus numerosas fábricas artesanales, reconocidas por su excelencia y calidad. También destacan las tiendas de productos aromáticos, donde en cada puerta hay enormes probadores de fragancias e incluso una fuente de perfume azul ubicada en pleno centro de Gramado, que contribuye a la identidad única de la ciudad.

Junto con todo esto llegan los meses de bajas temperaturas, e incluso pueden registrarse nevadas durante el invierno. Por eso, Gramado se ha convertido en el destino invernal por excelencia de Brasil, al punto que muchas vidrieras exhiben prendas de lana de todo tipo. Además, existen comercios que alquilan vestimenta de invierno, como camperas, buzos, guantes y orejeras, para combatir ese frío que millones de turistas eligen experimentar en esta región gaúcha.

Hay cantinas de estilo italiano especializadas en distintos tipos de pastas, restaurantes exclusivos de fondue, parrillas, tiendas y una amplia oferta hotelera, donde se destaca la amabilidad de quienes atienden en los diferentes comercios de la ciudad. Bancos de madera perfectamente lustrados, relojes con termómetros que funcionan a la perfección en la vía pública, bebederos para personas y mascotas y, por supuesto, las tradicionales chocolaterías completan la experiencia.

Eso es Gramado: una ciudad modelo en la región. Probablemente por eso los turistas la eligen al momento de decidir dónde vacacionar y vivir una experiencia inolvidable.

Ahora hacemos un paréntesis para hablar de la hotelería. La ciudad cuenta con un número significativo de hoteles, para todos los gustos y acordes al bolsillo de cada persona o familia. Sin embargo, existe una red que se destaca del resto, no solo por su infraestructura, sino también por la calidad de su atención: Hoteles Fioreze.

Quienes se hospedan en cualquiera de sus seis establecimientos viven una experiencia única, que permanece para siempre en la memoria como uno de esos grandes momentos de la vida. La familia Fioreze es reconocida como referente en atención al huésped en la región, y sus hoteles se encuentran entre los más valorados en los últimos años por diversos sitios internacionales de reservas.

Al llegar a cualquiera de sus hoteles, el personal brinda una cálida bienvenida e invita a descubrir la experiencia Fioreze. Después de una jornada intensa, nada mejor que sentarse a disfrutar de un exquisito chocolate caliente acompañado de deliciosas opciones para comer. Para quienes no son amantes del chocolate, también hay café o té caliente para recuperar energías antes de salir a cenar o descansar.

Al día siguiente, desde temprano, espera un completo desayuno buffet con una amplia variedad de exquisiteces caseras elaboradas por el personal de cocina de cada hotel, capaces de deleitar el paladar de cada huésped.

Y no se puede hablar del desayuno buffet sin mencionar a una persona fundamental en esta historia: Tía Zaira, como todos la conocen. Fue la pionera en impulsar este concepto de calidad en los desayunos de los Hoteles Fioreze, llevándolo a otro nivel. Con el paso del tiempo, el personal responsable de cada establecimiento consolidó ese legado, que continúa vigente hasta hoy.

Celso Fioreze, director de la cadena, junto a un gran equipo de colaboradores de cada uno de los hoteles, continúa transformando la hotelería de Gramado y profundizando el trabajo en calidad y atención al cliente, para lograr que quienes se hospeden allí quieran regresar una y otra vez.

Familia Fioreze: seis hoteles, seis sueños hechos realidad.

Celso Fioreze propietario de la red hoteles Fioreze.
Matheus Fioreze gerente comercial red hoteles fioreze.

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