No hay playas ni el ritmo del carnaval con su samba. En cambio, Gramado ofrece una experiencia que parece salida de un cuento de hadas. Ubicada en lo alto de la Sierra Gaúcha, en el estado de Río Grande do Sul, esta ciudad combina naturaleza, arquitectura y gastronomía para convertirse en uno de los destinos más encantadores de Brasil.
A poco más de dos horas de Porto Alegre, Gramado cautiva con sus impecables calles, jardines cuidadosamente diseñados y construcciones de inspiración alemana que parecen sacadas de una revista. Enclavada a unos 900 metros sobre el nivel del mar y rodeada de araucarias, fue concebida para recibir al turismo con una estética única que la distingue en toda la región.
Pero si hay algo que identifica a Gramado es su tradición chocolatera. Conocida como la capital nacional del chocolate artesanal, el aroma del cacao acompaña cada paseo por sus calles. Aquí el chocolate no es solo un recuerdo para llevar a casa: forma parte de la identidad y la cultura de la ciudad.
Para los amantes del chocolate, Gramado es una visita obligada. Entre las numerosas chocolaterías que se encuentran en la ciudad, una destaca por su trayectoria y la calidad de sus productos: Chocolates Gramadense.
La historia de la empresa comenzó en 1982, cuando Altanisio Ferreira de Lima transformó su pasión por el chocolate en un sueño hecho realidad. Con recetas elaboradas con creatividad, materias primas seleccionadas y un profundo compromiso con la calidad, nació una fábrica que, con el paso de los años, se consolidó entre las más reconocidas de la Sierra Gaúcha y de Brasil.
Actualmente, Ezequiel Lima, al frente de la empresa, destaca el crecimiento sostenido de la chocolatería y el constante aumento de visitantes uruguayos y argentinos que llegan cada año para conocer sus productos. “Aquí encontrarán el verdadero chocolate artesanal, elaborado con dedicación y el sabor que nos ha convertido en uno de los preferidos de la región”, señala.
Visitar cualquiera de las tiendas de Chocolates Gramadense es ingresar a un universo de fantasía, donde se exhiben decenas de variedades elaboradas de forma 100 % artesanal, desde clásicos bombones y tabletas hasta especialidades exclusivas que deleitan a grandes y chicos.
Si visitas la Sierra Gaúcha, una parada en Chocolates Gramadense es imprescindible. Más que una chocolatería, representa una experiencia sensorial que invita a descubrir el auténtico sabor del chocolate artesanal y a llevarse un recuerdo inolvidable de Gramado.










