PALABRAS SOBRE JOSÉ GERVASIO ARTIGAS. 19 DE JUNIO.

Queremos hoy recordar al estadista, al militar, al héroe que los orientales eligieron como jefe y al que siguieron como el conductor de sus destinos.

En una mañana fría pero del año 1764 nacía en el hogar de los Artigas el pequeño José Gervasio. Hijo de una de las primeras familias que llegó a poblar Montevideo.

Vivió los primeros años en aquel Montevideo colonial, que recién estaba fundado. Asistió a la Escuela de los Padres Franciscanos. Se educó allí hasta los 14 años.

Desde muy chico visitaba la chacra de Carrasco y la estancia de Sauce. Esto fomentó su gusto por la vida de campo. Aprendió a usar el caballo, el lazo, las boleadoras, a cuerear y observar los diversos usos que se le daba al cuero.

A los 14 años se alejó del núcleo familiar y vivió en diferentes lugares de nuestros campos. Trabajó en saladeros y contrabandeó cueros a Brasil. Durante esta etapa participó en la venta ilegal de ganado, lo cual le reportó un excelente conocimiento de la campaña y de su gente.

En 1797 ingresó como soldado de caballería en el regimiento de Blandengues, creado para combatir el robo de ganado y el contrabando en la Banda Oriental y proteger la frontera con el Brasil.

En febrero de 1811, se incorporó al movimiento revolucionario poniéndose a disposición de  la junta de Buenos Aires. Si bien la revolución ya había sido iniciada en el territorio oriental por los paisanos Pedro Viera y Venancio Benavídez, era Artigas el caudillo con mayor ascendiente sobre la población de la campaña. Durante su actividad como integrante del cuerpo de Blandengues se había ganado la confianza y el apoyo tanto de los estancieros como de los habitantes más modestos.

El 18 de mayo en la triunfal Batalla de las Piedras derrota al ejército español poniendo sitio a Montevideo. Pero en octubre de 1811 debe retirarse cumpliendo las disposiciones del armisticio pactado entre el gobierno de Buenos Aires y el español que se encontraba en Montevideo. Su retirada hacia el río Uruguay fue acompañada por más de 16.000 personas, que componían gran parte de la población oriental, en lo que algunos historiadores llamaron el “Éxodo del Pueblo Oriental”.

Durante los años 1812 y 1813 se producen los primeros enfrentamientos con los dirigentes porteños a causa de las ideas sostenidas por Artigas. Estas ideas se pusieron de manifiesto en las Instrucciones cursadas a los diputados que debían integrase a la Asamblea Constituyente reunida en Buenos Aires. Este ideario sería una constante en su lucha contra los dirigentes centralistas de Buenos Aires. Algunas de estas ideas fueron: independencia, constitución, república, gobierno central que respetara las autonomías mediante la organización de una confederación, igualdad para todos los ciudadanos así como libertad civil y religiosa.

Diversos documentos como el Discurso Inaugural del Congreso de Abril de 1813, el Reglamento de Tierras de 1815, y el Reglamento Provisorio de Derechos Aduaneros destinado a la Liga Federal, reflejan la coherencia entre sus ideas, protección a los más necesitados así como a la economía de las provincias bajo su mando, y las medidas concretas que adoptó.

Fue un ser humano sincero, leal a sus principios por los que fue traicionado. Fue un hombre amante de la justicia y de la razón. Consustanciado con la razón y la justicia está el sentimiento del honor, éste era la base de sus convicciones.

Sin embargo no era un ser frío, seco, duro, calculador o un analista rígido e inflexible. Tenía una inteligencia creadora que se adaptaba a las circunstancias y a las personas.

José Artigas, nuestro Prócer máximo fue un visionario; luchó por sus ideales; fue un hombre de carne y hueso, un hombre que con su voluntad y amor forjó nuestra patria para amarla y cuidarla.

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