Nació en Juan Lacaze, pero vivió casi la totalidad de su vida en Nueva Helvecia; amante de la pintura desde muy pequeño, algo que lo marcó para el resto de su vida, continuando hasta el día de hoy con la confección de los escudos cantonales suizos, marca registrada de este gran artista; pero también tuvo un vínculo fuerte con la música. Fue referente de Radio del Oeste -Radio Berna en sus comienzos- ,y precursor de unos de los momentos más recordados y emocionantes de la colonia suiza, la gran movida a favor de Parmalat, la cuál reunió a más de 4.000 personas en aquella tan recordada cadena humana. HELVECIA charló con García López quien nos dejó unas cuantas anécdotas, que compartimos con nuestros lectores.

Nacido en Juan Lacaze, la ciudad sabalera, cuando tenía 2 años de edad, sus padres, Francisco García Rey y Rita López González, se mudan a Nueva Helvecia, y desde ese entonces, hace 78 años, ha vivido en la ciudad neohelvética. “Soy sabalero importado” nos dice Fredy, “hice la Escuela y todo acá, mi padre vino a trabajar al Hotel Nirvana cuando lo estaban haciendo, era muy buen albañil” recuerda.
Y por supuesto, su padre “vino con toda la familia, que en ese momento éramos mi madre, mi hermana Mirta y yo, años después nació mi otra hermana Esther, acá en N. Helvecia. Esther ahora está en Ecuador, se casó con un muchacho de acá, que era Técnico Lechero, hizo el curso en la Escuela de Lechería, para entrar a Parmalat, y justo le salió un trabajo en Ecuador, y se fue la familia para allá”.

Artista desde siempre
De niño y adolescente a Fredy le gustaba mucho la pintura, “dibujar y pintar siempre me gustó” dice, y tanto así que fue una de las profesiones de su vida, hasta el día de hoy continúa pintando.

“Y después me gustaba mucho hablar y escribir; hasta canciones tengo grabadas de hace añares con un conjunto de acá; y de ahí, siempre me gustó también la radio, la comunicación”.

Transmitir a través de la música
En la época en que colaboró con el conjunto musical local, recuerda Fredy que el grupo era de “los hermanos Troche, que viven en Juan Lacaze ahora, pero eran de acá también. Los padres de uno de los muchachos también estaba vinculado a la música, eran del Dúo Helvético. Yo les escribía la canción, y les hacía la parte de recitado de la canción, y el resto de la canción la cantaba una muchacha que cantaba muy lindo, la Titi le decíamos, Gandaria de apellido, de los Gandaria de acá, nieta del viejo payador aquel, Luis Alberto Martínez, ella era la voz femenina, y los guitarristas eran Ernesto Troche y Luis Troche, hacían la parte musical; y las presentaciones de las actuaciones también las hacía yo” relata; recuerdos imborrables de una hermosa época.

Vocación por la locución
Recuerda cuando comenzó a hacerse “la Radio del Oeste -antiguamente Radio Berna- yo chico, iba a ver cuando estaban haciendo la antena acá en el centro, estaban levantando la antena iba a verlos trabajar a los tipos, y después en la radio…, como está la radio ahora que tiene vista a la calle, ahí había como un pequeño porche, que se veía hacia adentro donde trabajaban los locutores y los músicos; entonces una de las salidas nuestras era ir a escuchar ahí a los músicos, y en mi caso, a vincularme con gente, con los cantores, y al final terminé presentándolos yo” recuerda con emoción y orgullo, lo que de alguna manera fue el inicio de su carrera en la locución.

En la época que tenía 18, 19 años y más “era muy jóven, muy bandido” dice con picardía; Fredy tenía un espacio en la radio, “que era de la antigua Casa Greising, una audición que salía a las 19:10 hrs., toda de músicos locales, entonces yo estaba vinculado a la Casa Greising, en cuanto a los carteles y propagandas, y era también el encargado de hacer la presentación de los conjuntos.

Anécdotas de la Radio
Vinculado a la Radio desde siempre, era mayormente la voz de la locución comercial. También hacía locución comercial en el fútbol, y en una época, fue el informativista y el presentador de la Fonoplatea por varios años; también transmisiones en exteriores, como por ej. las Fiestas Suizas, como ayudante porque era chico, en esa actividad “los monstruos” para él, eran Amilcar Aguiar y Fredy Cabrera, entre otros.

Una época de radio que era muy diferente a lo que es ahora, “totalmente diferente” dice. Por aquel tiempo, las formas de comunicación eran la Radio y el periódico HELVECIA.

“Yo creo que las Doñas se levantaban, prendían la radio, y la apagaban para irse a dormir”. Y recuerda una anécdota, “que está muy vinculada a los locutores, había un muchacho locutor Emilio Martínez, después estaba Guillermo Mackenzie que era la base del informativo local; y vos sabés que ese informativo de las 11:30 era como algo sagrado, vos ibas pasando por las casas, y lo escuchabas de continuo y casa por casa, en todas las casas lo estaban escuchando, que cosa increíble, era fabuloso”.

Bagayeros
Fredy recuerda cuando de muy joven, “fuimos una vez a una transmisión en Salto y Paysandú, el Campeonato del Litoral, con los relatores, el móvil, toda esa gente. Yo hacía la parte de la propaganda del fútbol. Después ellos cruzaron al otro lado de paseo -a Argentina- y yo no pude cruzar porque era menor, y no tenía permiso de menor, así que se salvaron del bagayo mío” recuerda entre risas.

Don Mario y toda la familia Ravazzani
“Cuando iba a empezar el informativo de la radio, a Mario Ravazzani le decían que era loco, ¡cómo iba a empezar un informativo 11:30! y él dijo que cambiaran los demás, que él no cambiaba, e hizo bien en no cambiar, se impuso, se impuso y acabó con todo” dice Fredy, recordando también que allí pasaban todo, los enfermos, los viajeros… “es esperado en tal lado..” porque la persona iba a viajar para que lo esperaran, todo eso lo vivimos acá por años, y era un conjunto lindo de gente; muy poca gente siempre viste. Guillermo Mackenzie, él trabajaba en la Casa Greising, Emilio Martínez muy bueno, Otilia Malan fue la primer locutora que tuve al lado mío, cuando recién empecé; siempre empezaba ella, a las 7:00 cuando empezaba la radio, era la encargada de ir, abría, hacía las propagandas, y después pasaba 11:30 ya para la tarde. Después que ella se jubiló, quedó Gladys Paglieta en la parte de informativo, y en la oficina sí había otras mujeres” nos cuenta Fredy.

“A Rafael Ravazzani lo empecé a ver de chiquito en la radio, y a toda la familia, de añares viste. Estaba Ravazzani que era el jefe, que era bastante exigente, y después apareció el nene, Rafael, y después un día por allá se me aparece Alejandrito, y también había conocido a Don Antonio Ravazanni, al papá de Mario; estaba sólo jubilado y se iba a la radio a escuchar con nosotros, entonces tenía a todas las generaciones Ravazzani al lado” recuerda Fredy, “ahora Alejandro en la parte de radio anda muy bien, es el hombre que ha puesto a la radio en el futuro; nosotros éramos los antiguos” reflexiona.

También Canal 8
Con su experiencia de locutor y su vinculación a la radio, cuando viene Canal 8 a la zona, “el primer informativista fui yo” dice, “el primer año fue, yo era el que hacía las placas para pasarlas al aire, eran placas de vidrio antiguamente, las hacíamos con los hermanos Celano, los fotógrafos, yo hacía los dibujos y Celano fotografiaba las placas; hasta que vino Magela Bertón, que era Miss Uruguay; era la señora del que fue director después, Airaldo, que era de Radio Real, pasó a ser encargado del Canal 8; y ella pasó a hacer el informativo; yo seguí con la parte de dibujo. Pero eso fue poquito tiempo, porque lo mío no era eso, era más la radio” dice Fredy.

Casi prenden fuego el Cine
En Rosario, Fredy colaboraba con la publicidad del Cine Rosario, junto con Oscar Suárez, que tenía amplificación. Toda la propaganda que se pasaba en el cine la hacían ellos.

“Y un día casi le prenden fuego el cine” dice riéndose, “había un Campeonato del Mundo, no me acuerdo cual era, y habíamos hecho dos placas, una con Uruguay Campeón, y otra común. Uruguay pierde. Y el operador en broma, para ver como reaccionaba la gente, puso la placa del ‘Vamo’arriba Uruguay’ y la marcha. Se armó una trifulca, volaban las sillas en el cine, era un desastre; y ahí fue que perdimos la concesión de la propaganda que la hacía el operador del cine, le decían Tarzán de sobrenombre, era flaquito, lo menos Tarzán que había, y los bandidos le habían puesto Tarzán, a esta altura debe tener como 90 años” recuerda Fredy. 

La Plaza de Deportes y las picas entre cuadros
“Siempre fui pintor de carteles. De más chiquito cuando iba a la Plaza de Deportes, hacíamos trabajos en la Fábrica de Rosso, para hacer los vintenes para el fin de semana, el cine y eso” cuenta, “también un grupo lindo de gente. Y la Plaza de Deportes a la que estuve siempre vinculado, todos íbamos a la Plaza; los Clubes Infantiles, el Colón, la Estrellita, la Zanja, todos esos cuadros chicos de los barrios íbamos a la Plaza de Deportes. Después la lucha eterna entre la Escuela 40 y la Escuela 10 a ver quienes eran mejores campeonatos, eso era como Peñarol y Nacional; y había pica también entre Rosario y Colonia Suiza, los queseros con Rosario también” relata y opina “vos sabés que era hasta bueno, porque era una lucha sana, eso, a cual sería mejor y ponían lo mejor para ganar, pero se valoraba lindo eso. Después cuando empezaron las peleas entre hinchadas y eso, no anda más”.

Carteles y Escudos
“Estando en la radio, empecé a hacer carteles. Yo no llegué a estar en el ‘62 cuando el centenario de Colonia Suiza, hubo una exposición grandísima, y yo había colaborado unas horas con alguien, porque estaba por ejemplo el maestro Carlos Smith, era uno de los pintores muy buenos, y tenía a su cargo la organización de la exposición, y nosotros ligamos algún cartelito de “no pasar” porque recién empezábamos, con un muchacho Cartagena, con quien estuvimos vinculados siempre con la pintura; y después don Augusto Bierbi, primero los mirábamos a ellos como maestros. Después empezamos a aprender de nada, sin escuela, era oficio por oficio, mirando como pintaba aquel, algún secretito que vos robabas ahí, o algún dato que te daban.”

Colaboración entre colegas
“Una vez me tocó terminarle a don Augusto un cartel, que estaba pintando alto en el autódromo de Tarariras, arriba de un ticholo, y se cayó, y se quebró la muñeca. Y un día apareció en casa, con la manito en cabestrillo, a pedirme si le podía terminar de pintar tres letras que le faltaban para terminar el cartel grande y ahí yo termino y cobro, me dijo. Yo justo estaba pintando otro cartel al lado, de Casa Greising y Westfalia pintaba yo, y don Bierbi pintaba Banco San José, un buen cliente, y otros dos o tres más, él estaba contratado por el Autódromo. ¡Cómo no voy a ir! le dije, mañana yo se lo termino. ¿Vos tenés que ir? me pregunta, sí, yo tengo que ir le dije, mentira yo ya había terminado lo mío; fui de mañana y era terminar dos letras que ya estaban marcadas, y de tarde voy a la casa y le aviso que ya estaba terminado.

Fue el hombre a cobrar y de tardecita apareció acá, a preguntarme que me debía; por supuesto que no le cobré. Y después cuando podía de tarde se me venía un rato al taller a conversar”. 

El Pintor del sutil pincel
Sobre la evolución también en la cartelería con el avance de la tecnología, dice que “a mi dejó el tendal nomas” nos dice, “por ej. la parte de camiones, camionetas, vehículos que pintábamos a mano… yo era pintor de ALPA, la empresa de quesos de acá, era todo a mano pintado, letra por letra; y cuando empezó a venir la parte de pegado, con letras de plotter, quedamos en el camino” se lamenta, “no podes competir, hubo que dejarlo”.

“Por ejemplo, yo pintaba un cartel de ALPA en los camiones grandes, el logotipo y leyenda Quesos Colonia Suiza y no sé cuanto, el taller de pintura me pintaba los fondos, el amarillo, fondo azul, yo pintaba letras, y de ahí en más me gané el título de “el hombre del sutil pincel”, eso me lo puso el maestro Eguiluz, que era Gerente Comercial de ALPA” y acota “se demoraba muchísimo, entonces empezabas a pintar hoy, y al otro día el camión se lo llevaban para Montevideo con carga, y esperaba cuando volvía, pintaba otro poco, y otro poco. Un día estaba Eguiluz esperándome afuera y me dice: Fredy, tengo una idea, póngale un andamio al costadito del camión pegado, se sube ahí y va pintando hacia Montevideo y vuelve pintando” recuerda entre risas, “llevaba mucho tiempo todo el proceso; ahora sacan una foto, por la computadora toma todas las medidas, viene en dos minutos, y te pegan los carteles”.

Calcomanías y Escudos cantonales
Cuando baja el tema de los carteles, Fredy colabora haciendo agregados, con las Calcomanías de Colonia Suiza. 

Además, actualmente continúa trabajando haciendo los escudos en madera o chapa. “Ahora estoy haciendo mucho los Escudos Cantonales a mano, los que lucen las casas en sus frentes. Ese nicho quedó porque la gente viene de otro lado, y prefiere el escudo pintado a mano al troquelado. Le da valor”.

“La señora Errecarte acá era una talladora muy buena. El carpintero me hace la base en madera, y yo pinto totalmente a mano, desde el barniz para arrancar, y haciendo toda la figura. A veces me toca de familias que no son locales; a la gente le gusta muchísimo eso” dice.

La familia
Fredy actualmente, con 80 años, vive con su hija Claudia y con su nietita Emma, que tiene 8 años y también le gusta pintar, al igual que a Claudia. Es viudo, su esposa Marisa Vera Ziegler, tiene vinculación familiar con la historiadora Sonia Ziegler. Con la ayuda memoria de su hija, Fredy recuerda decirnos que su esposa Marisa trabajaba en serigrafía, era quien lo ayudaba con las calcomanías, haciendo la tarea de impresión de las mismas, “era algo familiar, banderines y todas esas cosas, que ahora los sigue haciendo Zetune acá en Nueva Helvecia”.

Monumento a la Biblia
Una de las obras que todo el que pasa por ruta 1 a la altura de la rotonda radial hacia Nueva Helvecia y Fomento puede apreciar, es el monumento a la Biblia.

Esa obra se realizó a través de un concurso nacional, del cual el diseño de Fredy García fue el ganador.

“Yo hice el boceto, es un monumento que se hizo entre varias Iglesias Apostólicas, Elbio Tomsich era el pastor de esa Iglesia acá en Nueva Helvecia. Hace ya varios años que se hizo, como 15 o 20 años; primero era al lado del Trencito, y cuando vino la ruta nueva, lo corrieron unos cuantos metros, porque quedaba en el medio de la carretera. Yo vi cuando la levantaron con máquinas, es pesado porque es de hormigón armado, y lo ubicaron más cerca de la fábrica de Sofoval” relata.

Escudo Uruguayo en Suiza
“Uno de los que pinté, de los que se fueron más lejos, fue para un vecino de acá, que me pidieron para llevar a Suiza. Allí hay un Escudo Nacional pintado a mano por mí; alguien me pidió el Escudo Uruguayo, le contesté que no se podía pintar, porque es para las oficinas públicas; me insistió que lo hiciera incluso ovalado y bombé y en tamaño de unos 30 cm., uno para él y otro para el hermano, ‘y no te hagas problema que yo lo llevo para Suiza’ me dijo. Al tiempo me llega la foto del Escudo, puesto todo entre la nieve, recostado en la pared, con una escoba de nieve al lado, cosa rara verlo con nieve” nos dice orgulloso de la obra.

La cadena humana por Parmalat


Uno de los momentos que destaca como muy importantes, tanto para él como para toda la comunidad, fue el de setiembre de 2004, cuando se realiza la Cadena Humana, casi 4.000 personas uniendo la fábrica Parmalat (hoy Ecolat) con la Plaza de los Fundadores, en defensa de los puestos laborales.

“Casi la hice yo” dice, “la parte de cuando se empezó a hablar de la Cadena, yo fui el encargado de hacer los textos, inventé a Pedro el tambero, eso tengo todos los documentos y grabaciones, de todo lo que se hizo, hasta que terminó en la Plaza, que fue impresionante” recuerda. 

“Para mí fue inolvidable, eso no me lo saca nadie. Porque uno va haciendo cosas, después recuerda ‘mirá que lindo tal cosa que hice’ o me presentaba en la Bierfest con mucha gente… Pero llegado a ese punto, lo que se vivió ahí, previo también y haber sido parte tan grande de todo eso, quedó para siempre en mí” enfatiza Fredy.

Recuerda que cuando se planea el movimiento, “me llama un muchacho Julio Muñiz, que trabajaba en Parmalat; como yo hacía audiciones de Curti Suiza con la historia de Colonia Suiza, él escuchó y le dijo a la gente que estaba organizando, que él tenía el hombre que iba a hacer los textos. Me llaman para hacerlo, y creo que salió bien” dice; y sin duda, es algo que la comunidad neohelvética nunca olvidará.

Momentos que marcan
Los momentos que destaca como más importantes en su vida, son ese momento vivido en comunidad; y también el nacimiento de su hija, y el de su nietita Emma, su compañera de pieza ahora. “Da trabajo a veces la nieta, pero acá tiene cantidad de amiguitos, y en el fondo de casa es abierto, y se ventila bastante ahí afuera” dice entre risas, y asevera “todo eso ayuda para pasar bien, para vivir bien uno, gracias a Dios”.

No debemos perder lo que se ha ganado como comunidad
Como reflexión para compartir con la comunidad, expresa Fredy que “lo que me gustaría es que no se pierda lo que se había ganado en Colonia Suiza”, sobre todo “las costumbres, la manera de ser nosotros, el orden, la limpieza, todo eso que lamentablemente a veces se pierde un poquito, y no me gustaría verlo desaparecer. Porque ha perdido mucha cosa Colonia Suiza en cuanto a lo que era y lo que es”.

Como ejemplo, Fredy dice que “fue muy bueno lo del Cine a nivel de comunidad, fue excelente” pero al contrario “un punto que no me explico ya, es que el Molino Quemado esté cerrado por un particular. A un hombre que trabajó como Montelongo, que ha hecho de todo trabajando para mantenerlo, que esté echado. Esas cosas son las que yo creo que habría que ver, cuidar de vuelta; ser limpitos como éramos antes… Hay muchas Comisiones que trabajan bien, pero hay detalles que se están perdiendo y no para mejorar, sino que perdemos para perder; costumbres y cosas, la manera de ser del pueblo, el saludo y la forma de hacerlo; la colaboración con el vecino”, y destaca que ahora “en la desgracia” por la situación de pandemia, “ahora hay una gente que está trabajando muy bien, dándole a los comedores, el “Chorly” y toda esa gente, eso es lo que no debemos perder, que se gana un poquitito pero en la desgracia. Después en lo demás, hay para hacer, pero muchas veces se precisa mucha ayuda del gobierno” reflexiona finalmente Fredy García López, en este extenso y muy ameno diálogo de amigos con HELVECIA.
Entrevista publicada en nuestra edición papel del pasado 24 de abril.

UN GRAN ARTISTA, UN HOMBRE HUMILDE, UN PERSONAJE DE NUESTRO PUEBLO
Para vos todavía no….Leoncito”. “Quiero ser la voz de Pedro, el tambero que no pudo venir”… “hay cueros que se hacen música para vivir juntos la alegría del pueblo carnavalero” frases marcadas a fuego en el éter de la zona, surgidas con tono de voz grave, profunda, lentas y con pausas, armónica, con aumento y bajada en su frecuencia obteniendo de inmediato imaginación permanente, con magia, con encanto, elaboradas por un hombre de radio, con experiencia de radio. El tiempo pasa, hoy las calles, los árboles, que lo acompañaban en su trayecto diario con días fríos o de intenso sol hasta los estudios de la recordada Radio Berna CW47B en sus años juveniles o los que le observaban silenciosamente durante sus corridas hasta el Helvético Atletic Club donde era el pibe apreciado colaborador con los equipos.

Desde su tiempo de aprendizaje con grandes de la pintura hasta el nerviosismo de fin de año dejando hermosas y prontas las vidrieras de Greising. Como él mismo, ya tienen más años. Aquel recordado joven ágil, “el flaco” como todos los veteranos le conocemos, con su paso largo, firme, lleno de energía, ha comenzado una nueva etapa, la de abuelo. Con otro color en su cabello, con otro ritmo en su caminar, aho2ra con su nieta que le acompaña aunque el piensa que es él quien acompaña a su pequeña nieta en el trayecto hacia la escuela 40. Ahora es otro el rumbo, no la emisora radial sino unos metros más, pretexto que utiliza para charlar de paso con sus amigos de la calle Rodó. La clásica cartera de cuero donde portaba los pinceles chatos para su otra actividad, la de pintor de letras pasión de niño complemento de la radial, ahora se convirtió en mochila de útiles escolares apoyo para quien algún día lo elevará frente a sus propias amistades y pondrá a su abuelo en el sitial de casi, un héroe. La sonrisa siempre se mantiene a su flor de labios, nunca cambió. Sus salidas ocurrentes tampoco, las anécdotas de tanto camino recorrido lo hacen un tipo divertido y ameno. Y cuando comienza a recordar momentos vividos, no para más, surge, surge un manantial de ideas y tenemos que decirle: la seguimos otro día. Y luego de haberlo presentado solo a medias, este es el momento de aclarar la incógnita de quién se trata realmente este personaje:

” FREDY GARCIA LOPEZ”
Caballero del pueblo que con sus blasones identifica a Nueva Helvecia en cada rinconcito de los barrios siendo también emisario diplomático hacia el exterior… el “escudero del pueblo”

Miguel Cabrera Arriaga – Ronald Manzolido

1 COMENTARIO

  1. “Bajo un viejo arbol
    lloré solitario
    por no tenerte ya
    junto a mi…”
    Seguro Freddy tiene en su mente la musica que “el pibe” troche le puso. Stella “quiqui” Gandaria era la voz.
    Viajé en el tiempo…
    Gracias por el articulo…

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