Niu Yuqin, es el nombre de una mujer que vivió en la ciudad de Xian, provincia de Shaanxi, China. Mi nombre es Mariana Guerrero, soy de Nueva Helvecia, Colonia, Uruguay.

Muchas veces los orígenes tan diferentes, sea por la distancia y la cultura, nos hacen pensar que ciertas partes de mundo existen en un imaginario, pero se ancla solo en eso: una imagen. Probablemente la mayoría de nosotros no tengamos idea de qué sucede del otro lado del mundo, pero yo pude aprender una cantidad de historias de un país remoto, aunque en el fondo, esos mismos relatos pueden ser idénticos tanto en oriente como en occidente. Nos une, precisamente, lo humano.
En el año 2019, tuve la oportunidad de retornar a la provincia de Shaanxi y explorar rutas poco transitadas por los turistas. Lo inesperado me llevó a Niu Yugin a quien podría definir como el epítome de la salvación de su tierra, su país y el planeta.
Esta mujer tuvo un propósito muy claro, “muti” como se dice en ch no objetivo: “reforestar el desierto”. La tierra yerma, era a hoja en blanco para comenzar a plantar árboles.
Tengamos en cuenta que, cito: “El desierto de Mu Us es uno de los cuatro desiertos más importantes de China, también conocido como Ordos Sandy Land y Mu Us Sandy Land, con una superficie total de 42.200 kilómetros cuadrados, la mitad de los cuales se encuentran en Yulin, provincia de Shaanxi. El desierto de Mu Us es conocido como el “desierto artificial”. Históricamente, ha habido abundante vegetación y ganado vacuno y ovino. Desde la dinastía Tang hasta las dinastías Ming y Qing, el área de Mu Su se convirtió gradualmente en un vasto desierto debido al desarrollo irrazonable y el mal uso de los recursos por parte de los seres humanos” (“Pueblo en línea”).
Existen personas que, desde el silencio más humilde del anonimato, comienzan la tarea titánica de cambiar. Niu Yugin con su marido, no solo cambiaron el destino de sus vidas, transformaron positivamente el medio ambiente, amenazado por años de
tierras áridas, a razón de su mal usufructo y la posterior alteración no solo del suelo, sino que de la fauna y por ende la productividad.
Durante treinta años, ella y su marido fueron reduciendo el desierto con la plantación de árboles y contra todo pronóstico lograron dar vida una vez más y ahora se puede ver un espacio verde y cultivable. Como bien dice el título del artículo citado más arriba, la tierra desértica está por “desaparecer”. Si bien el marido de Niu Yugin, falleció en medio de esta gesta, ella comprendió que seguir con el trabajo era mantener la memoria de su marido y el legado que dejarían.
Por otro lado, la palabra cultivo se relaciona con cultura: ésta mujer destacó, dentro de su sencillez, que lo importante es dejar una descendencia que se relaciona con el conocimiento, la tenacidad y las ganas de lograr que una región que desde que era niña estaba solo rodeada de dunas, hoy sea una tierra aprovechable.
No viene mal la relación con la cultura, ya que hacia 1991 la instalación de una escuela, también bajo esfuerzo personal, se hiciera cargo de transmitir la experiencia y finalmente el trabajo tan arduo se convirtiera en legado.

Cuando pensamos en mujeres que muestran un interés por lograr sus metas, el nombre de Niu Yugin me viene a la mente. También, por el hecho que, de pequeña, también plantaba árboles con mi padre en mi pueblo natal. Las acciones y emociones se entrelazan en dos puntos del mundo tan lejanos, pero el interés de los humanos es el mismo, distintos pero iguales en intenciones si así nos lo proponemos.

Gracias Papá y Mamá por darme la vida y por ser mis mentores y modelos de inspiración…

Gracias Niu Yugin por mostrarnos que con amor, propósito y perseverancia es posible sanar la Tierra…

Por Mariana Guerrero – Tel.: 099 291 902.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí