En este mes de agosto se cumplen 50 años ininterrumpidos de la presencia de nuestro colaborador Rodolfo “Raddy” Leizagoyen Dávila en las páginas de “Helvecia”.
Celebraremos este hecho, con una serie de artículos del autor recordando momentos de este medio siglo de alianza con nuestro hoy semanario.
Esta es la primera nota:

EL INGRESO
A comienzos de la década del ’70, se produjo el alejamiento de quien era cronista deportivo de “HELVECIA” y que hoy es uno de sus columnistas, José Ramos, que ya firmaba con su clásico “J.R.”.
Por entonces, un muy joven José Ramos cubría el deporte en “Helvecia” y en Radio del Oeste. Tras su desvinculación con ambos medios locales, para ejercer el periodismo en la capital, quedó en las páginas del entonces tri-semanario (martes, jueves y sábado) un vacío importante.
La información deportiva era cubierta por allegados y colaboradores, entre ellos Alberto “Tito” Greves, que era uno de los linotipistas, pero solo con detalles elementales del acontecer local.
Se realiza un llamado a aspirantes a cubrir la actividad deportiva.
Yo me había alejado del fútbol local, al que seguía desde muy niño, porque mi padre tenía la publicidad de las canchas de la Liga Helvética desde comienzos de los años ’50 y yo con 6 o 7 años lo acompañaba, y después –un poco más grande– también lo ayudaba en la instalación de los parlantes y en recabar la integración de los equipos en los vestuarios. Hasta que Plaza abandonó la Liga y yo nunca más pisé una cancha. Era el año 1967.
Pero en 1971, Juan Pedro Núñez Schaffner, “El Chato Chico”, hermano de Raúl “El Chato” Núñez, ascendió a 1ª división. Éramos amigos desde la adolescencia y ambos nos habíamos casado hacía poco tiempo, lo que amplió a una amistad familiar lo que era una relación de varios años.
En ese año seguí la campaña de Artesano en todos los partidos, hasta culminar con el título para los rojos, con aquel memorable gol de Efraín Martens en la final ante Nacional, un sábado de tarde.
La experiencia me reconcilió con el fútbol local, lo que posibilitó que me presentara al llamado de aspirantes a cronista deportivo.

Según supe después, Alfredo D. Stutz Mourglia, quien era el Administrador y Redactor Responsable, no se decidía a elegir a alguien entre los muchos aspirantes, la gran mayoría, ex jugadores neohelvéticos.
Fue entonces que intervino el Director, don Héctor Garrou Jourdán, quien inclinó la balanza con un argumento no muy valedero, pero que resultó decisivo: yo había ganado un concurso de narrativa del Diario “La Mañana” (fue mi primer premio literario) y Garrou le dijo a Alfredo: ¿Por qué no tomás a este Leizagoyen, que gano un concurso?
Y así se produjo mi designación como cronista deportivo y nació mi vinculación que no ha cesado en 50 años.
Seguimos.
R.L.

  • FOTO: Personal de Helvecia en la década de los ’80 en el taller: de pie, de izquierda a derecha: Raddy, Jorge Fontes, Esther Perdomo, Juan A. Manzolido Lima, Bonis Lima, Leonel “Chongo” González, Wilma Kunz y Ricardo Foglia Toledo. En cuclillas: Olga Re y Virginia Mallada Huber.

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