Oriana Ricca Marmisolle (28 años) vive en Dubai, es uruguaya, y su padre oriundo de Colonia Valdense. veterinaria de profesión, es apasionada por los caballos, esto la introdujo en un mundo que visto desde aquí, parece inaccesible: Emiratos Árabes. Oriana recibio el premio “Contra todo pronóstico”, otorgado por la Federación Ecuestre Internacional, no solo por su enorme carrera, sino porque además la vida le jugó una mala pasada -Linfoma de Hodgkin-, que sorteó con creces. Con ella conversó HELVECIA.
Desde pequeña, incentivada por el padre que ama al campo, mostró interés por los caballos. A los cinco años, Ricca le trajo un yegua a la casa y lo que empezó por un entretenimiento propio de la niñez, se transformó en un carrera de vida y profesional destacada. Admirable, diría desde mi punto de vista que prefiero omitir. Con nueve años empezó a correr Enduro ecuestre.
Enduro ecuestre
Es una disciplina deportiva que implica recorrer largas distancias a caballo a través de terrenos variados. A diferencia de otras competiciones ecuestres que se centran en la velocidad del caballo, el enduro se centra en la resistencia y la capacidad del caballo y el jinete desafíos durante un largo período de tiempo. El objetivo es completar el recorrido en el menor tiempo posible sin descuidar la salud del animal. Es una prueba de resistencia tanto para el caballo como para el jinete y requiere una preparación física adecuada.
Más tarde compitió en Raid federado. Mientras Oriana entrenaba con los caballos de su padre. A los 14 años tuvo la oportunidad de competir en Emiratos Árabes. Se alojaron en la casa de un veterinario amigo del padre, de quien todavía conserva la amistad. Allí ganó una carrera y ese mismo año Emiratos Árabes organizó un mundial de Enduro Ecuestre para jinetes jóvenes y ella integró la Selección Uruguaya.
En el mundial ganó el primer puesto individual y por equipo, lo que se considera hasta hoy una gran hazaña para la equitación uruguaya. Ha participado en más de 150 carreras entre Emiratos Árabes Unidos, Francia, España, Argentina, Brasil y Chile.
En 2015 recibe por parte de la FEI (Federación Ecuestre Internacional) el premio “Contra todo pronóstico” en la gala anual, celebrada en Puerto Rico. La FEI es la organización internacional que regula los deportes ecuestres a nivel mundial. Algo así como la FIFA del fútbol, explicado para aquellos que desconocemos el tema.
¿Por qué recibe el premio Contra todo pronóstico?
Lo recibe no solo por su enorme carrera desde muy joven sino porque además la vida le jugó una mala pasada que ella sorteó como toda una campeona. A los escasos 17 años fue diagnostica con Linfoma de Hodgkin. Este tipo de cáncer se origina en los glóbulos blancos llamados linfocitos y afecta el sistema inmunitario de la persona.
Al principio pensaron que se trataba de una mononucleosis pero los resultados fueron otros. Sin embargo, entre sus planes la muerte no era una opción posible. Al contrario, cumplió con el tratamiento de quimioterapia, lo sufrió, y aun así nunca dejo de cabalgar. Luego de terminar el tratamiento con éxito y suerte empezó a estudiar veterinaria.
Una vez recibida atraída por el intenso movimiento ecuestre de Dubai emigró a trabajar allí ejerciendo su profesión. Según cuenta Uruguay exporta muchos caballos a Emiratos Árabes y otros tantos compatriotas trabajan allí en el mismo ramo. Oriana cuida caballos que valen millones de dólares.
Al preguntarle por el choque cultural, Oriana cuenta que nunca tuvo ningún problema por ser mujer occidental. No necesita usar el velo pero sí por respeto usa remeras de manga larga y pantalones para ir a trabajar.
¿Cómo es un día en la vida de Oriana?
Los días son todos distintos. La clínica para la cual trabaja atiende muchos caballos de hipódromo de carrera y la mayoría es a la mañana. En particular trabajan con un establo de más de 60 caballos. También trabaja por su cuenta. Entonces debe levantarse antes de las ocho de la mañana. Su actividad es variada. Consiste por ejemplo, sacarle sangre a los caballos. Los domingos, que son los días de carreras, hay que ir al establo a darles inyecciones a los caballos a las tres de la mañana para prevenir inconvenientes.
Ya no cabalga como antes, pero reconoce que le gustaría volver a correr, de hecho comenta que nunca había estado tanto tiempo sin cabalgar porque la temporada de trabajo es muy corta. Luego viene el verano y las temperaturas hacen imposible entrenar.
Al preguntarle a Oriana sobre su sus proyectos a futuro, dice que disfruta mucho su trabajo porque le gusta disponer de todos los recursos que hay para el diagnóstico y el tratamiento de caballos de muy alto nivel. En febrero se corrió en Arabia Saudita un premio de 20 millones de dólares, la carrera con el premio más grande del mundo. Pero a diferencia de los hipódromos occidentales, donde se suele apostar, en Emiratos Árabes la religión no lo permite, por lo tanto, solo disfrutan del placer de verlos correr así como Oriana disfruta de cuidarlos al más alto nivel.
Por Luciana Demaría Artola









