El domingo pasado se llevó a cabo la entrega número 96 de los premios Óscar, en el Teatro Dolby de Los Ángeles. La segunda película más premiada de la noche, superada solo por la colosal Oppenheimer, fue Pobres Criaturas. La aclamada cinta del director griego Yorgos Lanthimos llega esta noche al Cine Helvético, en lo que representa una oportunidad única para verla en la sala.

Quiero comenzar diciendo que Pobres Criaturas era sin dudas la película más extraña dentro de las diez nominadas. Basada en la novela del mismo nombre escrita en 1992 por Alasdair Gray, cuenta la historia de Bella Baxter, quien cobra vida luego de que un científico se encuentre el cadáver de una mujer embarazada, e implante en el cuerpo el cerebro del bebé. Sin entrar en detalles sobre la trama, cabe destacar que esta premisa es apenas una muestra de lo poco convencional que es la película, que claramente no es para cualquiera (y no me refiero solamente a que no es apta para menores de edad).

El personaje de Bella Baxter es uno muy complejo: el de un bebé que va aprendiendo a caminar, a hablar y a vivir, aunque su cuerpo siempre es el de una mujer adulta. No tiene muy claro qué se debe y no se debe hacer, y no tiene las ataduras propias del mundo adulto. Hace y dice lo que quiere en todo momento, y tiene una grandísima evolución a lo largo de las dos horas de metraje. Quien interpretara dicho papel corría el riesgo de hacer el ridículo, o al menos de no estar a la talla de tan arduo desafío. Pensando en todo eso, el director Yorgos Lanthimos tuvo la acertadísima decisión de convocar, luego de haber trabajado juntos en La favorita, de 2018, a Emma Stone.

La actriz, que comenzó su carrera en 2007 en la comedia Súper cool, tardó tan solo diez años en ganar su primer Óscar, por su protagónico en ese gran musical que es La La Land, de 2016. Menos de una década después, a sus 35 años, ganó de forma más que merecida su segundo Óscar. En Pobres Criaturas, Emma Stone nos ofrece una de las mejores actuaciones femeninas de los últimos años, interpretando a un personaje que empieza sin saber hablar o caminar, y termina convirtiéndose en una muy particular pero madura adulta, pasando por miles de estados en el camino, y con un despliegue físico pocas veces visto en pantalla.

Mencionábamos de pasada a Yorgos Lanthimos, el director. Lanthimos es un director griego con más de dos décadas de trayectoria, que desembarcó en Hollywood en 2015 con una película llamada Langosta. En 2017 estrenó El sacrificio del ciervo sagrado, y en 2018 la obra que lo dio a conocer definitivamente y que le dio su primera nominación al Oscar, La favorita. Sus películas se caracterizan por un humor negro siempre presente, muchas veces combinado con horror y críticas a varios aspectos de la sociedad. La característica de su cine más presente en Pobres Criaturas es, por otro lado, la distorsión de la realidad. Todas las historias de Lanthimos están sesgadas por la forma de ver el mundo de los protagonistas, quienes no suelen ser muy estables psicológicamente. En este caso, tratándose de una protagonista que está descubriendo el mundo y aprendiendo a vivir, tenemos un universo que, sin ser fantástico, no es ni de cerca el que conocemos. Los escenarios, la paleta de colores, los vestuarios, los lentes con los que se filma, todo está pensado para hacernos ver el mundo a través de los ojos de Bella Baxter, y el resultado es una experiencia muy refrescante, algo que no se parece a nada que hayamos visto. Y ahí está el secreto detrás de los otros tres Óscar de Pobres Criaturas: Mejor Vestuario, Mejor Maquillaje y Peluquería, y Mejor diseño de Producción. Eso es lo que sucede cuando todos los departamentos que hacen a una película trabajan en pos de una misma idea y a favor de la historia que se busca contar.

Aunque vuelvo a hacer la salvedad de que no es una película para todos, mi opinión es que Pobres Criaturas es de lo mejor del año. Quien sepa ver más allá de su trama disparatada, sus situaciones grotescas, y su estética tan particular, logrará reconocer en ella una oda a la vida misma, al placer, a la realización personal, a la aventura, mientras se critican grandes tópicos de nuestra sociedad y se reflexiona acerca de otros tantos.

Recomiendo encarecidamente que concurran al Cine Helvético esta noche, advertidos de que la película que van a ver no es una común y corriente, pero conscientes de que ahí reside su encanto. Es una obra que rompe barreras y que invita a la reflexión, pero si eso no basta, es una oportunidad única para ver en la gran pantalla una de las mejores actuaciones de los últimos años, y una película que se llevó todos los óscar que la academia brinda a aspectos artísticos y estéticos. Algo así no llega todos los días a nuestras salas.

Por Santiago Perera.

  • Pobres Criaturas. Sábado 16 de Marzo, 20.30 horas en Cine Helvético.

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