En medio de preocupaciones globales sobre el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación ambiental, Uruguay se destaca como pionero al reconocer legalmente y en el accionar del MGAP la importancia de las prácticas agroecológicas para garantizar un futuro sostenible.

Con una ley respaldada por todos los partidos políticos, Uruguay ha declarado el desarrollo de prácticas agroecológicas como de interés nacional. Esta iniciativa, respaldada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, marca un hito en la adopción de enfoques ecológicos en la agricultura a nivel mundial.

La aplicación de la ciencia ecológica a las prácticas agronómicas no solo busca salvaguardar el medio ambiente, sino que también prioriza el bienestar de las familias rurales y da garantías de calidad a los consumidores. Los consumidores, cada vez más conscientes de la importancia de conocer el origen y el impacto ambiental de los productos que consumen, exigen una producción más sostenible.

“Lograr productos que sean neutros en términos de emisiones de gases de efecto invernadero y que promuevan la biodiversidad en los sistemas productivos es algo que cada vez más valoran los consumidores”, afirma Eduardo Blasina, encargado de la Unidad de Agroecología del MGAP.

Además de los beneficios ambientales, las prácticas agrológicas ofrecen ventajas económicas y sociales para los productores. Controlar los costos, valorizar los productos y promover un ambiente laboral y de vida más saludable son aspectos fundamentales para el sector agrícola.

“La Agroecología  no solo tiene que ver con la producción agropecuaria, sino también con la vida cotidiana de cada uno de nosotros”, destaca Blasina. Este enfoque integrado refleja el compromiso de Uruguay con un futuro donde la agricultura sea sostenible y beneficiosa para todos.

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