Esta medida obedece, según reza el comunicado, a las situaciones que relatan, como peligrosos arrebatos, e intolerancia, obviamente situaciones que no deberían pasar en ningún escenario deportivo, pero menos en juegos infantiles.

Esta medida, de confirmarse, traerá aparejada una cantidad de inconvenientes que intentaremos desarrollar a continuación:
1)
Entendamos que en el caso de Plaza, en sus partidos alterna entre viajar a Montevideo y alrededores y recibir equipos de aquella zona, los equipos no viajan solo con jugadores y cuerpo técnico, sino que hay mucha familia que acompaña semana a semana a los equipos. Estas familias viajarían a quedarse afuera de los gimnasios sin poder presenciar los partidos, y los profesores serán los únicos responsables dentro de los rectángulos de juego, una carga excesiva para ellos. Por otra parte, imaginen un partido en cancha de Plaza con los padres todos afuera viendo por los ventanales, ahora agreguen lluvia…

2) Cuando se recibe la visita de equipos, se genera una ganancia con la venta de entradas, ese dinero es destinado, entre otras cosas, para financiar los viajes de las delegaciones y hasta para cubrir el costo que tienen los jueces, entonces sin este ingreso tendrían que buscar otra forma de financiar estas cosas para que sus hijos jueguen en estadios vacíos.

3) Los padres, hablo de los que tienen un comportamiento acorde a lo que tiene que ser, son una parte fundamental del espectáculo, y no solo tienen el derecho de ver los partidos de sus hijos, sino que sus hijos tienen el derecho de estar acompañados de sus padres mientras juegan.

Entiendo que lo planteado en el comunicado es un problema que hay que solucionar, desconozco la asiduidad en la que ocurren los hechos porque simplemente no asisto a todos los partidos de todas las categorías y en todas las canchas, pero seguramente hay otra solución que no sea esta, una que pueda reconocer y penalizar a ese bajísimo porcentaje que no se comporta como debería comportarse un padre que va a ver un espectáculo deportivo de formativas, y no penalizar a ese otro enorme porcentaje que si lo hace y que con su esfuerzo y dedicación logran que e básquetbol de formativas sea un hermoso deporte que llena estadios todos los fines de semana.

El jueves 24 de abril se reunirán las otras partes que tienen se ven afectados por esto, y allí se decidirá sobre el futuro de la presencia o no de los padres en las canchas de básquetbol, pero algo es seguro, la solución no es esta, no es bajar una persiana sin dialogar.

Que hay un problema, estamos totalmente de acuerdo, que este comunicado es un gran tirón de orejas y que saca a la luz la necesidad que hay de buscar una solución, también, que hay que sentarse y dialogar buscando lo mejor para todos los implicados, me parece que sería lo más importante.

Porque una solución no puede traer más problemas que el problema inicial.

Por Diego Proverbio

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