La histórica planta de la Ex Alpa, afronta un desenlace que en principio se percibe como inevitable: el cese de actividades dejaría a 25 trabajadores sin empleo. Para cubrir las indemnizaciones millonarias, la empresa se ve obligada a vender su maquinaria.
La quesería con más de 75 años de trayectoria en Nueva Helvecia, según trascendidos desde la propia empresa, atravesaría sus últimos días de funcionamiento. El cierre implica el despido de todo su personal, con indemnizaciones que representan montos millonarios, a lo que se suman los costos derivados de la desvinculación. En caso de cierre se pagará todo lo que les corresponde a los trabajadores, “e incluso algunos meses de seguro de paro y los despidos, los cuales se pagarían en cuotas” manifestaron fuentes de la empresa a HELVECIA.

Una planta fuera de su alcance
La quesería ya no es propiedad de Howald y Krieg, la cual fue adquirida en remate, en el mes de abril, por República AFISA en 150.000 dólares, y hoy se ofrece a un valor muy superior. Para volver a operar, sería necesario recomprar la planta y destinar montos millonarios adicionales en adecuaciones exigidas por las normativas actuales.

Sin respaldo crediticio
Según puudo saber HELVECIA, la empresa gestionó la posibilidad de acceder a un crédito que permitiera englobar la recompra de la planta y su puesta a punto. Sin embargo, la respuesta fue negativa. Ante la ausencia de apoyo financiero, la única alternativa concreta que se maneja es la venta de la maquinaria, recurso que permitiría afrontar las indemnizaciones millonarias y los demás costos derivados del cierre.

Futuro incierto
El panorama es complejo. Habilitar la planta para el mercado interno ya significaba una inversión considerable, mientras que recuperar la habilitación para exportar —históricamente el destino principal de la producción— parece hoy inalcanzable. “Así como está planteada la situación, sin una inversión real de gente interesada y con mercados asegurados, seguir funcionando en Nueva Helvecia es muy complicado”, admitieron. Con la maquinaria en proceso de desconexión y un futuro todavía incierto, la comunidad asiste al posible cierre de una de sus plantas tradicionales, testigo de décadas de trabajo, producción y esfuerzo familiar.

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