La historia de la chocolatería artesanal y cafetería Tante Eva, en Nueva Helvecia, es también la historia de una familia que decidió transformar un proyecto personal en un espacio cultural y turístico que hoy recibe visitantes de todo el mundo. Eduardo Schöpf y María Luisa de los Santos son los fundadores de este emprendimiento que, con el tiempo, pasó de ser una iniciativa modesta a convertirse en uno de los puntos de referencia de la ciudad.
“Al principio era algo pequeño, casi para los compañeros de trabajo”, recuerda Eduardo. “Pero vimos que había interés, entonces fuimos mejorando la calidad, incorporamos productos naturales y, con el tiempo, restauramos esta casa, que desde 2002 es nuestro lugar”.
El local creció no solo en propuestas gastronómicas, sino también en su proyección hacia la comunidad y los turistas. La carta incluye chocolates con stevia, pensados para personas diabéticas, y delicias típicamente europeas como el Apfelstrudel, los Bretzel o las tortas alemanas, junto con un café 100% arábica colombiano. “Buscamos que nadie se quede sin probar”, señala.
Un aporte para la Colonia Suiza
Más allá de lo gastronómico, Schöpf enfatiza que muchas de las iniciativas nacieron “a pedido del público”. Así fue que surgió la idea de crear un mural en homenaje a los colonos, con la vaca como símbolo de la economía de los primeros inmigrantes, y también las letras corpóreas de “Colonia Suiza”, que rápidamente se convirtieron en un atractivo fotográfico para visitantes y excursiones.
“Nos dimos cuenta de que faltaban carteles lindos, como se ven en otros países. Entonces empezamos a hacer lo que no había”, explica. Así, lo que nació como un detalle para embellecer el entorno se transformó en un espacio de encuentro y memoria.
La torre y las ciudades hermanadas
Uno de los atractivos más recientes es la torre con indicadores que señalan la distancia desde Nueva Helvecia a distintas ciudades de Europa. Allí aparecen Suiza, Austria y Alemania, los principales orígenes de los colonos, pero también lugares estrechamente ligados a la familia de Eduardo: “Incluí la casa de mi tatarabuelo en Austria, la ciudad en Suiza donde nació mi abuela, y Berlín, donde nació mi madre. Es una forma de personalizar la memoria”.
Al mismo tiempo, la torre rinde homenaje a los hermanamientos internacionales que tiene Nueva Helvecia, con carteles que marcan la distancia exacta —según Google Maps— desde la torre hasta el centro de esas localidades. De esta manera, los visitantes pueden ver reflejada la relación oficial de la ciudad con comunidades europeas, un gesto que emocionó especialmente a turistas que llegaron desde Suiza y encontraron allí un punto de conexión. La información sobre los hermanamientos son aportados por Nair Ackermann, presidenta del Club Suizo de Nueva Helvecia.
“Algunos venían con la foto del indicador de su pueblo natal en Europa y me preguntaban dónde estaba el de acá. Como no existía, decidimos hacerlo. Fue otra manera de responder a lo que el público pedía, y hoy la torre es un símbolo más del lugar”, señala Schöpf.
Turismo y reconocimiento
El crecimiento ha sido constante: de trabajar solos con dos mesas y cuatro sillas, pasaron a un equipo de cinco personas y un local que combina cafetería, chocolatería y espacio cultural. Según Schöpf, el lugar ha recibido más de 200.000 visitas, un número que sorprendió incluso a los propios dueños: “No lo habíamos dimensionado, pero parece ser un récord para un comercio chico como este”.
La clientela se divide entre el público local, nacional y turistas extranjeros, con una notoria presencia de visitantes de Suiza, Austria y Alemania. Muchos llegan con fotografías o recuerdos y se encuentran con un pedazo de su propia historia.
Entre lo cotidiano y lo patrimonial
En el salón también se exhiben objetos y documentos históricos que vinculan la chocolatería con la memoria de la colonia. Eduardo cuenta que hasta se conserva una lápida familiar trasladada desde el antiguo cementerio municipal, una anécdota que despierta la curiosidad de los visitantes y aporta un tinte único al recorrido.
Con una vereda remodelada, un patio iluminado y un entorno cuidado con estética europea, Tante Eva se consolidó como un lugar de referencia no solo para degustar sabores, sino para conectarse con la identidad de Nueva Helvecia. “Siempre pensamos que esto era más para la Colonia Suiza que para nosotros”, concluye Eduardo. “Tratamos de dar lo que faltaba, y lo que el público nos pide. Así fuimos construyendo este espacio, que es tanto una chocolatería como un homenaje a la historia de los colonos”.
Hermanamientos de Colonia Suiza
2008 LANCY del CANTÓN GINEBRA.
2012 SUBINGEN del CANTÓN SOLEURA Hermanamiento junto a Rosario.
2014 QUINTO de CANTÓN TICINO.
2022 NEUHAUS AM RENNWEG ciudad alemana.











