Ha llegado un nuevo año. Con él, una nueva temporada de premios en el mundo del cine nos ha alcanzado, y nuevamente tengo el placer y la alegría de ser quien, desde las páginas de Helvecia, repase para aquellos lectores apasionados por el séptimo arte, o para quienes sencillamente se hayan sentido interesados por esta columna, las películas destacadas por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, encargada de entregar los Premios Oscar.
No voy a dedicarme mucho a explicar lo mismo de todos los años. Los Oscar tienen tendencias claras hacia el cine en inglés, dramático, comercial, y aunque haya ciertas señales de que esto de a poco parece revertirse, no deben ser tomados como más de lo que son: simples estatuillas. Ni la ganadora es la mejor película del año ni las ignoradas son las peores. Dicho esto, se trata sin duda alguna del evento más convocante e importante del mundo del cine, y una nominación en alguna categoría menor puede representar un antes y después para cualquier película.
Durante las próximas cinco ediciones de Helvecia, nos dedicaremos a repasar las diez nominadas a mejor película, la máxima categoría de los premios, y lo haremos en el orden en el que fueron estrenadas en nuestro país.

PECADORES (Disponible en HBO Max)
Tradicionalmente, las películas con intenciones de ser “oscarizadas” tienden a estrenarse cerca de la fecha de la ceremonia, entre fines de un año y principios del otro. Los responsables de la primera película que veremos decidieron romper esta regla, o a lo mejor no pretendían llamar la atención de la academia, pues Pecadores se estrenó hace casi un año, el 16 de abril de 2025, pero aun así se convirtió en la película más nominada de la historia de estos premios. Sus 16 nominaciones superaron a las 14 de Titanic o La la land, y pase lo que pase en la ceremonia del próximo 15 de marzo, la cinta ya rompió un récord que será muy difícil de superar en los años venideros.

Producida, escrita y dirigida por Ryan Coogler, conocido por sus trabajos en las sagas de Creed y Pantera Negra, Pecadores nos cuenta la historia de dos gemelos, ambos interpretados por Michael B. Jordan, que regresan a su pueblo natal tras ganarse la vida trabajando para la mafia en el Chicago de los años treinta, y deciden instalar un club nocturno para la gente de color. A partir del segundo acto de la película aparecen varios conceptos que la terminan emparentando con el terror, aunque preferiría no dejar en el lector la sensación de que se trata de una película de dicho género, primero, porque no creo que lo sea, y segundo, porque sé que con esto no le estoy haciendo la mejor de las propagandas.
Pecadores es una historia acerca de la identidad, la tradición y la tan mencionada actualmente apropiación cultural. A través de grandes diálogos, escenas algo experimentales y muy bien filmadas y, sobre todo, a través de la música, Coogler busca contarnos la historia de su pueblo, el pueblo afroamericano, y lo hace de una manera nunca antes vista y muy bien lograda.

El problema es que esta temática, que es la razón de ser de la película y en la cual esta se cimenta, se ve un poco opacada por otros arcos narrativos. En su primera parte, pone demasiado el foco en el misterioso pasado de los gemelos, y luego no nos explica mucho acerca de esto. También introduce al Ku Klux Klan para no terminar haciendo mucho con él. Cuando realmente se nos muestra de qué va a tratar la película, ya llevamos demasiado tiempo preguntándonos adónde va a ir, y puedo llegar a entender que más de un espectador se haya sentido decepcionado al respecto.

Más allá de todo esto, se trata de una buena película, de eso no cabe duda. ¿Es la mejor película de la historia? No, pero nadie dijo que lo fuera. Simplemente se dio el particular hecho de que la encontraran entre las mejores del año en un montón de categorías independientes entre sí. De hecho, me sorprendería si gana algo más que mejor banda sonora y, tal vez, mejor casting. Sin embargo, su presencia en los Oscar es positiva, a mi parecer, y al verla no debemos hacerla cargar con el peso de ser la más nominada de la historia.

F1: LA PELÍCULA (Disponible en Apple TV)
Si dedico menos palabras a esta película que a Pecadores en mi columna, es porque hablamos de la más nominada de la historia contra una de las nominadas con menos chances de llevarse a casa el premio mayor, pero la realidad es que tuve el placer de ver F1 en el cine en junio, y salí de la sala maravillado.

En los últimos años siempre hay una taquillera entre las nominadas. El año pasado fue Wicked, el anterior Barbie, y así podemos seguir. En los casos que menciono a modo de ejemplo, el público infantil fue clave para llegar a la gran recaudación final, pero F1 es otro tipo de película. Se trata de una de esas grandes epopeyas palomiteras que ya no se ven tanto, repletas de acción, protagonizadas por héroes que a fuerza de rebeldía y actos de moralidad cuestionable se terminan ganando a la audiencia. Hablo de cintas como Indiana Jones, Duro de Matar o, el ejemplo más reciente que se me ocurre, Top Gun: Maverick.

Y es justamente Joseph Kosinski, responsable de la exitosa secuela de la saga protagonizada por Tom Cruise, el director detrás de F1. Creada en colaboración con la Federación Internacional de Automovilismo y rodada durante los fines de semana del campeonato de 2024, la película sigue la historia de una ex joven promesa de la Fórmula 1, interpretada por Brad Pitt, que es convocado treinta años después por un equipo en decadencia que deposita en él sus últimas esperanzas.
El desafío era grande: contentar tanto a fanáticos del deporte, expertos en sus innumerables reglas y tecnicismos, como a aquellos a quienes es indiferente, y están dispuestos a permitir ciertas licencias con tal de hacer la trama más atrapante. En mi opinión, se logró el equilibrio perfecto.

La trama sucede lejos de los primeros lugares de la tabla de calificación, y por ende no crea situaciones forzadas con las verdaderas estrellas de la Fórmula 1. Las apariciones de Verstappen, Hamilton y el resto dan realismo sin influir en la historia, y la película logra constantemente crear situaciones emocionantes aun con sus protagonistas lejos de disputar un lugar en el podio, lo que es bastante novedoso para una película de deportes.

Sin duda se encuentra dentro de mis favoritas del año pasado, y aunque no pondría mis fichas en ella para los Oscar, no quiero dejar de recomendárselas.

Por Santiago Perera – santiago.perera165@gmail.com

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