La Asociación Uruguaya de Pymes Lácteas (AUPYL) organizó una jornada informativa en Colonia Valdense para analizar el impacto del tratado comercial que entraría en vigencia en mayo. En una actividad con referentes de la industria láctea y especialistas, se reunieron para abordar los alcances del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. La charla, que contó con una importante convocatoria de productores y empresarios del sector, se centró en despejar dudas sobre los cupos de importación, las denominaciones de origen y la competencia que representará la apertura de mercados para las pequeñas y medianas industrias locales.

Martín Pippo, presidente de AUPYL, destacó la relevancia de este primer acercamiento a los datos concretos del acuerdo. “Fue una jornada que por suerte tuvo mucha convocatoria, lo que denota el interés que hay sobre este tema y conocer un poco más de qué va a suceder”, señaló el directivo, agregando que pudieron obtener respuestas de primera mano en un ámbito que permitió evacuar dudas puntuales.

Uno de los puntos de mayor preocupación para el sector es cómo afectará la entrada de productos europeos al mercado regional. Al respecto, Pippo explicó que, si bien las empresas nucleadas en AUPYL trabajan mayoritariamente para el mercado interno y no exportan de forma directa, el perjuicio podría darse por añadidura: “Nuestras empresas exportadoras que venden mucho a la región —a Brasil, por ejemplo— tengan esa competencia desde Europa y, bueno, eso por añadidura nos pudiera perjudicar en nuestro mercado interno”.

Reglas de juego y plazos
Por su parte el especialista César Bourdiel, director de Comercio Exterior y Certificaciones de la Cámara de Industrias del Uruguay y encargado de la disertación, calificó al acuerdo como un paso “muy potente” que construirá una de las zonas de libre comercio más importantes del mundo. No obstante, reconoció que existen desafíos inmediatos para el pequeño productor nacional: “Tenemos una industria europea muy fuerte que, por su tradición, por su eficiencia y por su competitividad, significa una amenaza importante en lo inmediato en lo que es el mercado regional”.

Bourdiel, puntualizó que el mercado brasileño es el principal destino de las exportaciones de quesos uruguayos y donde se sentirá con más fuerza la competencia. Aun así, llevó cierta calma al explicar que la eliminación de aranceles no será instantánea. “Si bien vamos hacia la construcción de una zona de libre comercio sin aranceles, eso se va a alcanzar de manera paulatina; en el caso concreto de los lácteos, en 10 años”, precisó, señalando además que el impacto se verá limitado por cupos específicos que, en el caso de la leche en polvo, representan un porcentaje menor de la producción total del bloque.

Indicaciones geográficas
Otro tema que genera incertidumbre es el de las denominaciones de origen, referidas en el acuerdo como indicaciones geográficas. Según Bourdiel, esta es una herramienta promovida principalmente por Europa para proteger su “saber hacer”. Sin embargo, el analista confía en que lo negociado permitirá a la industria nacional mantener sus tradiciones: “Confiamos en que el uso y costumbre que tiene buena parte de la industria del lácteo nacional pueda seguir su camino y seguir utilizándose de determinadas denominaciones”.

Hacia el cierre de la actividad, se instó a los productores a continuar interiorizándose sobre las nuevas normativas. “Hay que estar atentos; son las nuevas reglas que van a regular el comercio con un bloque como la Unión Europea y hay que conocer esas reglas de juego para competir de la mejor manera”, concluyó Bourdiel. Con la ratificación de Uruguay, Argentina y Brasil, se estima que el acuerdo y sus cronogramas de desgravación podrían comenzar a operar a partir del próximo mes de mayo.

Interrogantes sobre la competencia regional
En el marco del análisis sobre el escenario comercial, surgió la consulta sobre la creciente presencia de productos lácteos provenientes de la región, particularmente de Argentina. Según se expuso en la jornada, en los últimos cinco años Uruguay ha multiplicado significativamente la importación de quesos desde el país vecino, los cuales compiten directamente en precios con la producción nacional. Según datos del sector a los que accedió HELVECIA, en 2020 se importaban entre 20 y 30 toneladas de quesos por mes desde argentina, hoy la importaciones desde la vecina orilla llegan a las 150 toneladas mensuales, lo cual coloca a la industria nacional en una situación de extrema vulnerabilidad.

Al respecto, Martín Pippo señaló que, si bien la Asociación mantiene una evaluación constante de esta situación, se trata de una dinámica que se ajusta a las normativas vigentes. “No es algo que esté fuera de las reglas, es algo que está dentro de las normas del Mercosur y tenemos que adaptarnos a eso”, afirmó el presidente de AUPYL, subrayando la necesidad de que las pequeñas industrias locales continúen fortaleciendo su competitividad frente a los actores actuales y futuros del mercado.

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