En el marco de una recorrida por el departamento de Colonia, el director representante de las Empresas del Banco de Previsión Social (BPS), José Pereyra, participó de instancias abiertas al público donde abordó una amplia agenda de temas vinculados a la seguridad social, el empleo, la situación empresarial y el funcionamiento del Estado. La actividad, planteada como un espacio de intercambio directo con vecinos y empresarios locales, combinó consultas puntuales -desde jubilaciones y aportes al sistema de salud hasta situaciones particulares- con definiciones de carácter estructural sobre la realidad del país.

En Nueva Helvecia el encuentro se realizó en el Movimiento Nuevas Generaciones y contó con la presencia de Antony Müller, alcalde de Cufré; Marcelo Alonso, alcalde de Nueva Helvecia; los concejales Gimena Macías, Ademar Bermúdez, Julián Mesa, prensa y público en general.

En el inicio del intercambio, Pereyra respondió inquietudes concretas de los asistentes, como el descuento del Fondo Nacional de Salud (Fonasa) en jubilaciones y pensiones. Allí explicó que los aportes varían según la composición familiar: 4,5% en casos individuales, 6% con cónyuge y hasta 8% cuando hay hijos a cargo, aplicándose sobre todos los ingresos percibidos.

Este tipo de intercambios marcó el tono de la jornada, donde se habilitó la participación directa del público, incluyendo planteos personales que el propio jerarca se comprometió a canalizar de forma individual.

Apertura y cierre de empresas: una dinámica cíclica
Otro de los ejes abordados fue la evolución del tejido empresarial. Pereyra señaló que la apertura y cierre de empresas responde a ciclos económicos y particularidades regionales, especialmente en departamentos con un fuerte componente estacional como Colonia, Maldonado o Rocha.

Explicó que, en sectores como el turismo, es habitual que en determinadas épocas del año aumente la creación de empresas y la contratación de personal, para luego registrarse una retracción. Sin embargo, subrayó que incluso en esos contextos se mantiene cierta estructura laboral, ya que muchas empresas optan por sostener equipos capacitados pese a las pérdidas temporales.

Como ejemplo, recordó lo ocurrido durante la pandemia, cuando empresas del sector hotelero asumieron costos significativos para no desarmar sus plantillas, evitando así mayores dificultades futuras en la recomposición del servicio.

Más allá de estas dinámicas, el director del BPS trazó un diagnóstico crítico sobre la situación actual del país. “Estamos en un momento bastante complicado”, afirmó, mencionando el cierre de empresas, problemas de empleo tanto en cantidad como en calidad y una creciente presencia del Estado frente a diversas problemáticas sociales.

Según indicó, estos factores están interrelacionados y reflejan una coyuntura compleja que impacta tanto a trabajadores como a empresarios.

El eje central: la moral del trabajo
Uno de los puntos más enfáticos de su intervención fue la referencia a lo que definió como un deterioro en la “cultura de trabajo”. A partir de sus recorridas por el país, Pereyra sostuvo que existe una preocupación recurrente entre empresarios por situaciones de ausentismo, conflictos laborales y falta de compromiso.

En ese sentido, destacó el aumento de certificaciones médicas respecto a niveles previos a la pandemia, interpretándolo como parte de un fenómeno más amplio. Sin embargo, aclaró que no se trata de una falta de voluntad de trabajar, sino de una cuestión moral.

“El problema no es que alguien no tenga ganas de trabajar, sino que no cumpla con la palabra que dio”, afirmó. Para el jerarca, el vínculo laboral implica un compromiso mutuo: así como el empleador debe pagar lo acordado, el trabajador debe cumplir con su tarea.

Pereyra relató el caso de una empresa auditada por inversores extranjeros, quienes identificaron en Uruguay un problema de carácter moral vinculado al incumplimiento de horarios o ausencias en determinadas fechas. Según expresó, este tipo de conductas, cuando se naturalizan, afectan la confianza y la competitividad.

Asimismo, vinculó esta situación con aspectos educativos y culturales, señalando que ciertas prácticas se han vuelto socialmente aceptadas sin una sanción ética. “Cuando algo se normaliza, deja de generar cuestionamiento”, sostuvo.

Críticas a las políticas de control
En relación con las certificaciones médicas, Pereyra cuestionó las medidas implementadas en años recientes. Señaló que se invirtieron recursos en sistemas de control sobre los profesionales de la salud sin atacar el problema de fondo. A su entender, el foco debería estar en la cultura y la educación, más que en herramientas administrativas. “Si no hay un cambio en la conducta, el sistema no se corrige”, afirmó.

El director del BPS también abordó el problema de la informalidad y cuestionó la visión que responsabiliza exclusivamente a los empresarios. En su planteo, el fenómeno responde a múltiples factores, incluyendo la carga impositiva y la percepción que tienen trabajadores y empresas sobre el sistema.

Sostuvo que, en muchos casos, la evasión surge como respuesta a un Estado que no logra generar confianza en el uso de los recursos. “Si todos sintieran que lo que pagan vuelve en beneficios reales, nadie querría evadir”, indicó.

En esa línea, criticó la presión fiscal y el régimen de sanciones del BPS, particularmente en lo referido a multas y recargos, que calificó como excesivos. Señaló que estas condiciones pueden llevar a pequeños empresarios a situaciones límite, afectando incluso su patrimonio personal.

Deudas, sanciones y reforma en discusión
Durante la charla, Pereyra explicó que actualmente se encuentra en discusión un proyecto vinculado a la reestructura de deudas con el BPS. Si bien valoró algunos avances, manifestó discrepancias con aspectos técnicos de la iniciativa y adelantó que continuará planteando modificaciones en el ámbito parlamentario. Advirtió que el sistema actual puede generar situaciones desproporcionadas, donde deudas pequeñas se transforman en montos impagables con el paso del tiempo, lo que afecta derechos como el acceso a jubilaciones o pensiones.

Seguro de paro y distorsiones
Otro punto crítico fue el uso del seguro de desempleo. Pereyra cuestionó su extensión en ciertos casos, señalando que puede generar distorsiones cuando deja de ser una herramienta de protección para convertirse en un incentivo negativo. Según explicó, hay situaciones donde los trabajadores optan por reducir su actividad para acceder al beneficio, lo que refleja fallas en el diseño del sistema.

Competitividad regional y fuga de empresas
En el plano internacional, advirtió sobre el impacto de las reformas laborales en países vecinos como Argentina y Brasil, que han flexibilizado sus normativas. En ese contexto, señaló que Uruguay enfrenta el riesgo de pérdida de competitividad y el eventual traslado de empresas hacia esos mercados.

También mencionó el crecimiento de modalidades de trabajo remoto y tercerización, que permiten a empresas operar desde Uruguay contratando servicios en el exterior. Hacia el cierre, Pereyra planteó que el desarrollo económico depende de la generación de riqueza por parte del sector privado y que el Estado necesita de esa base para sostenerse. En ese marco, insistió en que el país debe apostar a fortalecer la capacidad empresarial y los valores asociados al trabajo. “No alcanza con medidas técnicas; hay un componente cultural que es determinante”, sostuvo.

Para el director del BPS, la salida a los problemas actuales requiere reformas institucionales y una reconstrucción de la confianza, el compromiso y la responsabilidad en las relaciones laborales.

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