El operativo para trasladar desde Australia hacia Sudamérica al nuevo ferry eléctrico de Buquebus, el China Zorrilla, comienza a ingresar en una etapa decisiva. Luego de semanas de incertidumbre sobre su partida desde Tasmania, surgieron nuevas señales que indican que el proceso logístico finalmente está en marcha.

El buque semisumergible Black Marlin, de la compañía Dockwise, ya navega rumbo a Tasmania para llevar adelante la compleja operación de carga y posterior transporte del ferry eléctrico a batería más grande del mundo. Así lo informó recientemente la empresa constructora Incat, responsable del China Zorrilla, al confirmar que la embarcación se dirige a la isla australiana para recoger el ferry antes de iniciar su travesía de entrega hacia América del Sur.

Según pudo saber HELVECIA el Black Marlin se encuentra actualmente navegando frente a las costas de Guinea-Bissau, en África occidental. De acuerdo con la planificación de viaje, se prevé que el próximo 11 de junio arribe a Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, antes de continuar su extensa travesía hacia Australia. El recorrido elegido también mantiene al Black Marlin alejado de una de las zonas marítimas más sensibles del mundo. Tras haber partido desde el puerto de Las Palmas, en España, el buque sigue una ruta por el Atlántico y el sur del océano Índico, pasando por Sudáfrica antes de dirigirse a Australia. De esta manera evita completamente el estrecho de Ormuz.

Operación inédita en el puerto de Risdon
Con 217 metros de eslora y 42 metros de manga, el Black Marlin será además uno de los buques más grandes que haya ingresado al río Derwent, donde se encuentra el puerto de Risdon, en Tasmania. Desde la empresa constructora señalaron que la operación de carga será un acontecimiento sin precedentes para la región. Dockwise es considerada una de las compañías líderes mundiales en transporte marítimo pesado. Sus buques especializados son capaces de trasladar enormes estructuras industriales, plataformas petroleras e incluso otros barcos completos mediante sistemas de inmersión controlada que permiten cargar grandes unidades flotantes sobre sus cubiertas.

Las estimaciones indican que, una vez que abandone Sudáfrica, el buque demandará entre 10 y 12 días de navegación para llegar a Tasmania, donde deberá ejecutar la delicada maniobra de embarque del China Zorrilla. Se trata de una operación que requerirá varios días de preparación y coordinación técnica debido a las dimensiones y características de la embarcación.

Fuentes vinculadas al sector estiman que el proceso de posicionamiento, inmersión controlada, carga, aseguramiento y verificaciones previas a la partida podría demandar entre cuatro y siete días, aunque los tiempos definitivos dependerán de las condiciones climáticas y operativas en el puerto de Risdon.

Cuenta regresiva para la llegada a Nueva Palmira
Posteriormente, una vez cargado sobre la cubierta semisumergible del Black Marlin, comenzará el viaje hacia Sudamérica. La travesía desde Tasmania hasta el puerto de Nueva Palmira demandará aproximadamente 28 días de navegación, dependiendo de las condiciones meteorológicas y operativas durante el cruce oceánico.

De cumplirse este cronograma, el Black Marlin podría arribar a Tasmania entre el 21 y el 23 de junio, completar la operación de carga hacia fines de ese mes y emprender inmediatamente el viaje hacia Uruguay. En ese escenario, el China Zorrilla llegaría a Nueva Palmira durante la segunda quincena de julio, probablemente entre el 22 y el 28 de julio.

Tal como informó HELVECIA en abril, el traslado del ferry representa una de las etapas más costosas de todo el proyecto. Distintas fuentes estiman que la logística necesaria para transportar el barco desde Australia hasta Uruguay ronda los US$ 6 millones.

La llegada del Black Marlin constituye, hasta el momento, la señal más concreta de que el esperado viaje del China Zorrilla hacia el Río de la Plata finalmente comienza a tomar forma, luego de varios meses de expectativa en torno a la incorporación de la nueva nave insignia de Buquebus.

Si no surgen contratiempos, el China Zorrilla podría estar tocando aguas uruguayas antes de finalizar julio, culminando así una de las operaciones de transporte marítimo más singulares de los últimos años para la región y acercando cada vez más la incorporación del ferry eléctrico más grande del mundo a la flota que une Uruguay y Argentina.

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