Rodolfo Rademir Leizagoyen Dávila, conocido por todos como “Raddy”, dejó una marca profunda en Nueva Helvecia. Periodista, escritor, docente, comunicador y protagonista de la vida comunitaria, su voz y su pluma siguen formando parte del patrimonio afectivo y cultural de la comunidad.

Hace un año la noticia de su partida física dejó un vacío en Nueva Helvecia. Pero como sucede con quienes dedicaron su vida a las palabras, a contar historias y a dejar testimonio de una época, Raddy continúa presente a través de sus escritos, sus libros, sus columnas y el recuerdo de quienes compartieron camino con él.

Durante más de 50 años estuvo ligado al periódico HELVECIA, donde fue editor, redactor de deportes y periodista de cada rincón de la vida local. Allí dejó una extensa obra periodística, con columnas inolvidables como “Rincón del cambalache” y sus “Mini comentarios”, espacios donde observaba la realidad con una mirada crítica, irónica y cercana, siempre con ese estilo tan propio que lo identificaba.

También fue una figura fundamental de FM Nueva Helvecia, donde encontró otro espacio para su pasión por la comunicación. Desde la radio logró acercarse aún más a la comunidad, generando diálogo, información y compañía para los oyentes. Su voz se convirtió en parte de la identidad sonora de la localidad.

Raddy fue un hombre profundamente vinculado a Nueva Helvecia y a sus tradiciones. Supo rescatar historias, personajes y recuerdos que corrían el riesgo de perderse con el paso del tiempo. En su libro “Siempre se casan las mismas”, recuperó anécdotas y protagonistas de la vida cotidiana del pueblo, logrando que muchas generaciones se vieran reflejadas en sus páginas.

Su producción literaria también incluyó obras como “Los caminos de la fatalidad” (1994), “Ya vas a venir a pedirme el voto” (2018), “33 toques de cincel” (2018), “Barrilete sin cola; Barrilete sin códigos” (2020) y el libro histórico “Liga Helvética de Football / 1921–octubre–1991 / 70 años de rica historia”, donde dejó registrado parte del recorrido deportivo de la comunidad.

Pero su legado excedió ampliamente el periodismo y la escritura. Fue un hombre comprometido con su entorno. Integró el Club de Leones de Colonia Suiza, institución que lo distinguió con el premio Melvin Jones; participó junto a su esposa Delia en la Comisión Pro Bienestar del Anciano; tuvo una activa participación en la vida política local y durante años desarrolló una tarea docente en la UTU, dejando una huella también en varias generaciones de estudiantes.

Quienes lo conocieron recuerdan a un hombre inquieto, curioso, apasionado por contar historias y por entender el mundo que lo rodeaba. Un vecino que caminaba por la Avenida Batlle y Ordóñez con su radio cerca, defendiendo la vigencia de la comunicación tradicional y el valor de escuchar.

En este aniversario de su partida física, vaya un especial saludo y abrazo de todos los que hacemos HELVECIA, a sus familiares y seres queridos, y muy especialmente a Delia, su compañera de todas las horas, quien compartió junto a él la vida, los proyectos, los desafíos y tantos momentos que forman parte de una historia construida con amor y compromiso.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí