Desde finales de la década de 1970, un pequeño tranvía panorámico se ha convertido en uno de los símbolos turísticos de Gramado, la ciudad de la Serra Gaúcha brasileña conocida por su arquitectura de inspiración europea, su gastronomía y sus tradicionales festivales. Se trata del Fumacinha, un recorrido que, desde 1979, permite a miles de visitantes conocer los principales atractivos del destino de una forma relajada y con una mirada diferente sobre su historia y desarrollo.

A diferencia de los grandes autobuses turísticos que operan en otras ciudades, el Fumacinha mantiene un estilo pintoresco y familiar que ha sabido conservar a lo largo del tiempo. Desde 1981 la empresa permanece en manos de la misma familia, lo que ha contribuido a preservar el carácter cercano del paseo y convertirlo en una tradición para quienes visitan Gramado.

El recorrido panorámico tiene una duración aproximada de una hora y diez minutos y atraviesa las principales calles de la ciudad, pasando por 25 puntos de interés turístico. Durante el trayecto, un guía brinda información sobre la historia, la cultura y las características de cada lugar, ofreciendo a los pasajeros un verdadero city tour que sirve como introducción a la ciudad antes de recorrerla por cuenta propia.

Uno de los momentos más esperados del paseo es la parada de unos 20 minutos en el Parque do Lago Negro, uno de los espacios verdes más emblemáticos de Gramado. Allí los visitantes pueden caminar por sus senderos, tomar fotografías o disfrutar de los tradicionales botes a pedal que navegan sobre el lago artificial. El lugar fue construido en la década de 1950 tras un incendio que destruyó el bosque original y fue reforestado con especies traídas de la Selva Negra alemana, origen del nombre del parque y de su particular paisaje.

El Fumacinha parte diariamente —si las condiciones meteorológicas lo permiten— desde la Avenida Borges de Medeiros, frente a la Iglesia Matriz São Pedro, uno de los edificios más representativos del centro de Gramado. La primera salida se realiza a las 9:45 horas y, durante la jornada, se ofrecen varios horarios para atender la alta demanda de turistas que llegan durante todo el año.

Más allá del recorrido, el pequeño tranvía se ha transformado en un atractivo en sí mismo. Su diseño abierto permite disfrutar del paisaje, especialmente durante el invierno, cuando las bajas temperaturas, la arquitectura de estilo europeo y la decoración de las calles crean una atmósfera que distingue a Gramado como uno de los principales destinos turísticos de Brasil. Muchos visitantes eligen realizar este paseo apenas llegan a la ciudad para orientarse y decidir luego qué lugares recorrer con mayor profundidad.

Con más de cuatro décadas de historia, el Fumacinha continúa siendo uno de los paseos más tradicionales de Gramado y una de las experiencias más recomendadas para quienes desean conocer la ciudad de una manera cómoda, entretenida y con una fuerte impronta histórica. La permanencia del servicio a lo largo de los años refleja también el crecimiento del turismo en la región y el valor que los visitantes siguen otorgando a las propuestas que conservan la esencia y la identidad del destino.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí