El 4 de febrero de 1914, la calma pueblerina de una Nueva Helvecia que se aprestaba a festejar los primeros 20 años de su declaración de “Pueblo”, se veía sacudida por la original aparición de una revistita “Literaria, Social y de Informaciones generales”, según su autodefinición en aquel primer número.

UNA TRAYECTORIA QUE NADIE PODÍA IMAGINAR
La colonia tenía más de 50 años de existencia. Se había consolidado como un pueblo laborioso, con inquietudes en sus vecinos, con instituciones deportivas como la Sociedad de Tiro Suizo “Nueva Helvecia” y los Clubes Nacional y Artesano, y hasta con cine propio.
Pero carecía de un medio de prensa, en tiempos en que sin emisoras de radio y mucho menos canales de televisión o internet, los medios escritos eran de enorme importancia.
“Helvecia” salía semanalmente los días miércoles. Sus páginas estaban patrocinadas por los principales comercios, talleres y profesionales de la zona. El material informativo era muy amplio y cubría no sólo lo que sucedía en la zona –actividades de la Junta Administrativa, viajeros, cumpleaños y aniversarios y hasta el nombre de las familias que habían asistido el fin de semana al “biógrafo”– sino también abundante material internacional. No olvidemos que cinco meses después de la fundación de “Helvecia” comenzaría la Primera Guerra Mundial, que se reflejaría ampliamente en sus páginas.

ALGUNOS NOMBRES
En 1930, año tan trascendente para nuestro país (a 100 años de la Jura de la Constitución que se toma como el nacimiento de nuestra nación), uno de los fundadores de “HELVECIA”, don Juan Werner Berger, escribía:
“Fundada por Juan Werner Berger y Alberto D’Acosta, Director y Administrador respectivamente, salió a luz en febrero de 1914, semanalmente.
Antes del año fue transformado en periódico, dirigiéndola por espacio de dos años aproximadamente, el extinto periodista, don Pedro Cardona; y luego un breve espacio de tiempo, el señor Francisco Chabalgoyty, secundado por el actual Director, don Humberto Romano, que fue su director anónimo.
En el año 1926 fue adquirida del propietario Señorans Iturralde, por don Francisco Onsari, y por los señores Guillermo Ingold, Juan Frey, Juan Mischler, Arturo Stutz y Juan Werner, estos dos últimos como Administrador y Director respectivamente; y en el mismo año, en contrato amigable vendieron sus respectivas partes a los señores Humberto Romano y Arturo Stutz.
Señalar el largo y escabroso camino recorrido en 16 años de incesante bregar, está demás; puesto que todo el vecindario lo conoce, con él, y por él ha bregado, y a él ha honrado con su existencia fecunda en prédicas, iniciativas y en defensas, que luego se olvidan muchas veces.
Sus actuales propietarios, jóvenes aún, y con ese espíritu que encierra en sí algo de quijotes y algo de románticos, se empeñaron desde el primer momento en extender la difusión del periódico en campaña y con ese objeto han mantenido las reducidas tarifas que tienen establecidas, especialmente en las suscripciones.”
Aquí se mencionan los principales nombres en la historia de “HELVECIA”.

HISTORIA MÁS RECIENTE
Ese Sr. Humberto Romano a quien se hace referencia, fue un enamorado de su periódico, al punto que le puso como nombre a su primera hija Helvecia Romano, la reconocida Escribana fallecida hace pocos años.
Posteriormente, don Arturo Stutz compró su parte a Romano y quedó como propietario absoluto.
Fue una etapa de gran crecimiento para “HELVECIA”. Con un formato “sábana” y tres salidas semanales, superó con comodidad las competencias en distintos períodos de “La Colonia Suiza” y en la década de los ’60, de “Vanguardia”.
Hasta el surgimiento de Radio Berna a fines de los años ’40, fue el único medio de comunicación colectivo, con la importancia y la responsabilidad que eso significa.
Pese a la militancia dentro del Partido Colorado de su principal don Arturo Stutz, el periódico mantuvo cierto equilibrio en política, acorde con esa responsabilidad.

LA ERA MODERNA
En la década de los ’60 asume la conducción de “HELVECIA” el hijo de don Arturo, Alfredo Stutz Mourglia, como Redactor Responsable y Administrador, con la Dirección de don Héctor Garrou Jourdán. Con el entusiasmo juvenil pleno de ideas e iniciativas, “HELVECIA” tuvo cambios sucesivos, que incluyeron una época que funcionó como “Diario”, en un esfuerzo impresionante; hasta finalizar en el formato de bi-semanario con salida los martes y viernes, muy oportuno para reflejar lo sucedido en el fin de semana anterior (martes) y anunciar lo que se venía (viernes).
En esa etapa fue importante desde lo periodístico el aporte de Amílcar Aguiar.
También eran valiosos los aportes de muchos colaboradores en toda la región y el país.
La historia de “HELVECIA”, además de estar vinculada íntimamente con dos tercios de la vida de Nueva Helvecia, marca la evolución de las ideas; el surgimiento de iniciativas decisivas para el progreso; y la conservación de famosas polémicas entre vecinos, que se dieron en sus páginas.
Después viene la época más cercana, con el importante aporte de Ida Guigou y el último cambio de propietario, con el desembarco en nuestra ciudad de Pablo Cribari, que le dio otro vuelco al periódico, convirtiéndolo en semanario y dándole enorme importancia a su presencia en las redes.

UNA RICA HISTORIA
A lo largo de ciento diez años, los altibajos, los cambios, los adelantos tecnológicos, las transformaciones de la sociedad, han enriquecido y complejizado la historia de este órgano de prensa, de los más antiguos del país y de actividad ininterrumpida.
Durante las primeras décadas, la impresión se hacía con rodillos entintados, aplicados sobre las planchas de tipos móviles, que se debían armas tipo por tipo, o sea, letra por letra. Esto significaba la participación de un numeroso grupo humano, constituido por mucha gente joven y sobre todo, un crecido número de trabajadoras, que tuvieron en “HELVECIA” una fuente de trabajo femenino poco frecuente en esos tiempos.
La incorporación de las linotipos fue un paso gigantesco. Ya no se armaba cada página letra por letra, sino que los artículos se convertían en líneas o renglones, forjados en plomo derretido, que rápidamente se solidificaban y luego permitían el entintado y la impresión.
Bajó entonces drásticamente la cantidad de trabajadores y adquirieron papel preponderante los linotipistas –oficio en extinción–, como Farías, Asdrúbal Aguiar y, en los últimos años, Alberto “Tito” Greves y Leonel “Chongo” González.
Hasta que finalmente, la aparición de las computadoras y nuevos sistemas de impresión, transformaron nuevamente todo la elaboración de cada edición de “HELVECIA”.

Hoy la lucha continúa y es cada vez más difícil, en un mundo en el que los medios escritos formato papel, tienden a desaparecer. Pablo Cribari la mantiene, con un cariño que le ha hecho “ponerse la camiseta” y sostener contra viento y marea la presencia semanal de la tradicional “HELVECIA”.

Por Raddy Leizagoyen.

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