La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas entregó anoche los Premios Óscar, con Oppenheimer como la gran ganadora de la ceremonia. Fue, sin ser algo espectacular, una de las entregas más entretenidas de los últimos años, gracias a varios cambios que hacen ver que los organizadores se están esforzando por hacer de la gala un espectáculo más entretenido para el público en general. Eso sí, en ninguna categoría de peso encontramos, a diferencia de ediciones anteriores, algún tipo de sorpresa. Los ganadores fueron, en todos los casos, los previstos, para desgracia de aquellos que tenían esperanzas en que La Sociedad de la Nieve se hiciera con algún galardón.

La historia del creador de la bomba atómica se quedó con siete de los trece premios a los que estaba nominada, desde categorías técnicas a varias de las más importantes. Ganó, por supuesto, el premio a Mejor Película, así como a Mejor Director (Christopher Nolan), Mejor Actor (Cillian Murphy), Mejor Actor de Reparto (Robert Downey Jr.), Edición, Fotografía, y Banda Sonora.

La segunda más nominada de la noche fue también la segunda más premiada. Hablamos de Pobres Criaturas, por la que Emma Stone ganó su merecidísimo segundo Óscar a Mejor Actriz, quizás la única categoría sin una clara favorita. La cinta del griego Yorgos Lanthimos se llevó otros tres premios al hilo. Hablamos de la tríada que suponen los Óscar a Maquillaje y Peluquería, Diseño de Vestuario y Diseño de Producción, premios que por sí solos no revisten mayor importancia, pero que en conjunto suponen un gran reconocimiento a la estética tan particular de la película. Como se dijo en este mismo medio hace un par de días, “eso es lo que sucede cuando todos los departamentos que hacen a una película trabajan en conjunto y a favor de la historia que se busca contar”.

La Zona de Interés, para sorpresa de pocos, se quedó con el Óscar a Mejor Película Internacional, dejando con las manos vacías a la española (que sentimos un poco nuestra) La Sociedad de la Nieve, que tampoco se hizo con el otro premio al que estaba nominada, el de Mejor Maquillaje y Peluquería. La Zona de Interés también ganó el Óscar al Mejor Sonido.

La Sociedad de la Nieve no fue la única perdedora de la noche. Los Asesinos de la Luna sufrió el mismo destino de muchas de las películas de Martin Scorsese: fue nominada (merecidamente) a diez premios de la academia, de los cuales no ganó ninguno. Quizás su mayor esperanza era la nominación de la magnífica Lily Gladstone, que perdió contra la ya mencionada Emma Stone.

Pero si hay que elegir a la gran perdedora de los Óscar 2024, la opción más clara es Barbie. La que sin dudas fue la película más relevante (además de la más taquillera) del año, ya sufrió un primer traspié en ocasión de las nominaciones, con su directora Greta Gerwig y su protagonista Margot Robbie dejadas fuera de las categorías de Mejor Director y Mejor Actriz respectivamente. De las ocho nominaciones que se hicieron efectivas para la película de la muñeca más famosa, sólo ganó una. La cantante Bille Eilish subió dos veces al escenario en la noche. La primera, a cantar What I was made for, el tema principal de Barbie. La segunda, a recoger la estatuilla a Mejor Canción Original, el único premio que ganó la película en la noche, y el segundo Óscar que gana la artista de tan solo veintidós años.

Más allá de la previsibilidad de los premios, de las decepciones y de la ausencia de polémicas, la entrega de los Óscar demostró ser una vez más la noche más importante del cine, que reúne a cinéfilos de pura cepa y a simples aficionados a este arte que evoluciona y muta, pero sin nunca perder vigencia.

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