La directora general de Educación Inicial y Primaria, maestra y magíster Olga de las Heras, junto a la coordinadora del Proyecto de Apoyo a la Escuela Pública Uruguaya (Paepu), Milka Shannon, recorrieron varios centros educativos de Finlandia para conocer de cerca sus cualidades, que hacen que la educación pública de ese país sea modélica a nivel mundial.

La visita oficial tuvo lugar del 18 al 22 de marzo. El primer día, visitaron el Museo de los Jardines de Infantes, mantenido por la Fundación Ebeneser, en Helsinki. Allí, las autoridades de la DGEIP conocieron la evolución histórica de la educación inicial en Finlandia.  

También visitaron el jardín de infantes en Kilterin llamado “Kilterin Päiväkoti”, donde se reunieron con el director de Educación Inicial de la ciudad de Vantaa, Mikko Mäkelä.  

El martes 19, De las Heras y Shannon se reunieron con Jaana Palujärvi, directora de Asuntos Internacionales del Ministerio de Educación y Cultura finés.  

Las autoridades también visitaron el Centro Haltia, acompañadas por su director, Harri Karjalainen y Elina Pike, responsable del Programa de Educación y Naturaleza. Allí recorrieron la sección de Educación Infantil del instituto y se interiorizaron sobre los programas de educación ambiental para los más chicos. 

Se trata de un centro del año 2013, de 3.500 metros cúbicos, diseñado por la firma de los reconocidos arquitectos Lahlema & Mahlamäki, que recibe aproximadamente 200 mil visitantes al año. Las actividades están dirigidas a un público interesado en el significado de la naturaleza en la vida cultural y económica de Finlandia.  

Además, visitaron la escuela sueca “Dickursby Skola”. Allí, todo el municipio de Vantaa colabora en un proceso participativo para establecer la estrategia educativa para el trienio 2022-2025. El foco del trabajo escolar está en el aprendizaje de los estudiantes, la participación comunitaria y el bienestar de los niños. Los alumnos inician sus estudios a los 7 años, edad en la que pueden asistir solos. 

Durante el día jueves 19, las autoridades fueron invitadas a visitar el jardín privado “Mi Casita”, un centro educativo con educación en español orientado a familias hispanohablantes, donde conocieron su forma de trabajar y los pilares de la comunidad educativa. También intercambiaron ideas generando un puente cultural y de aprendizaje con el que ambas delegaciones se enriquecieron mutuamente. 

La visita oficial a Finlandia concluyó con un recorrido por el Museo de la Infancia Leikki, en la ciudad de Espoo. El museo exhibe juguetes desde la década de 1900 hasta el presente, con temas especiales como el circo y la pequeña sociedad rural finlandesa. Los niños que lo visitan suelen divertirse jugando en equipos, disfrutando de la ciudad en miniatura de Loylymoki, explorando o realizando distintos talleres, ya que hay muchas actividades programadas durante los fines de semana. Los adultos, en tanto, viajan a su infancia al ver sus viejos juguetes.  

Detalles del modelo finés
El museo de la capital finesa, mantenido por la Fundación Ebeneser, incluye un perchero con la indumentaria que usaban las guías o auxiliares de los niños a finales del siglo XIX. En otras perchas, hay indumentarias típicas de los alumnos que asistían a los centros infantiles, así como también gorritos y guantes. En otro estante, los niños podían dejar sus calzados de calle, y quedar en zapatillas o calcetines. 

Hay tiendas con juguetes de distintas épocas y una sala donde los niños de antaño podían jugar a vender y comprar mercadería, como si estuvieran en un almacén; mientras que en el segundo piso funciona una sala de música. 

Las pioneras de la educación de Finlandia fueron las maestras Johanna Rothman (1856-1920) y Elizabeth “Betty” Alander (1856-1940), consideradas las madres de la educación para la primera infancia. Ambas docentes se formaron en Berlín, Alemania, tras aprender el modelo del pedagogo alemán Friedrich Fröbel, que hacía hincapié en fomentar la autonomía de los más pequeños.

En 1888 Rothman fundó el primer jardín de infantes en Finlandia y al poco tiempo se le sumó Betty Alander. Cuatro años después, ambas comenzaron a formar a otras docentes en la especialidad de la educación inicial.

El museo muestra la importancia que han tenido las manualidades para la educación inicial. Las fotos de la época muestran cómo los niños cuidaban su huerta, cortaban y recogían leña, así como lavaban y secaban ropa en tendederos.

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